Rubio anuncia una “era dorada” con Perú tras su incorporación al Escudo de las Américas

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Washington y Lima están entrando en una “era dorada” de su relación bilateral, luego de que la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, confirmara la incorporación de su país al Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por la administración de Donald Trump para coordinar acciones contra organizaciones criminales transnacionales.

“Creo firmemente que estamos empezando una nueva era, una era dorada en las relaciones”, afirmó Rubio este jueves en Lima, durante una declaración conjunta con Fujimori en el Palacio de Gobierno. El funcionario destacó que ambos gobiernos han trabajado intensamente durante las primeras semanas de la nueva administración peruana.

Rubio señaló que una de las prioridades del nuevo gobierno peruano es recuperar la seguridad y el orden, y sostuvo que Washington está dispuesto a respaldar a Lima en la lucha contra organizaciones criminales que operan a través de las fronteras.

“Los vamos a asistir lo más que podamos”, afirmó el secretario de Estado, quien vinculó la cooperación en seguridad con una relación económica más amplia entre ambos países.

Perú se suma al Escudo de las Américas

Fujimori confirmó que Perú formará parte del Escudo de las Américas, una coalición promovida por Estados Unidos para fortalecer la cooperación regional contra el narcotráfico y otras organizaciones criminales transnacionales.

La presidenta peruana afirmó que la incorporación permitirá relanzar el trabajo conjunto entre ambos países y destacó la experiencia de Perú en el combate al terrorismo y la criminalidad.

“Nosotros, que hemos tenido que enfrentar el terrorismo, sabemos la necesidad de unir esfuerzos con otros países”, señaló.

De acuerdo con Reuters, el mecanismo busca acelerar el intercambio de inteligencia y fortalecer las operaciones coordinadas contra organizaciones criminales que operan en distintos países. Perú se suma así a una estructura regional que Washington busca ampliar como parte de su estrategia de seguridad hemisférica.

Rubio aseguró que la iniciativa no pretende sustituir las decisiones nacionales por acciones de Estados Unidos.

“No queremos actuar unilateralmente, sino en conjunto”, afirmó en Lima, y sostuvo que trabajar con los aliados es la manera más efectiva de enfrentar al crimen organizado.

Lima defiende su soberanía

La incorporación al mecanismo ocurre mientras en Perú existe debate sobre los alcances que podría tener una cooperación de seguridad más estrecha con Washington.

Fujimori aseguró que el acuerdo no compromete la soberanía peruana y recordó que cualquier ingreso de tropas extranjeras al territorio nacional requiere autorización conforme a la legislación del país.

“La soberanía del Perú está intacta”, afirmó la presidenta, quien sostuvo que el objetivo es recuperar el orden y la seguridad.

Rubio también rechazó las preocupaciones sobre una eventual pérdida de soberanía y calificó de prematuras las especulaciones sobre acciones que, dijo, no han sido contempladas.

La declaración adquiere relevancia debido a que la administración Trump ha intensificado durante el último año sus operaciones contra el narcotráfico en la región, incluidas acciones militares contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en aguas internacionales.

Seguridad y comercio, una misma agenda

La nueva etapa de la relación no se limita a la seguridad.

Rubio afirmó que existen oportunidades para ampliar los acuerdos comerciales y las inversiones entre ambos países. El secretario de Estado destacó especialmente el sector de minerales críticos, después de que Estados Unidos y Perú firmaran en febrero de 2026 un memorando de entendimiento para fortalecer la cooperación en esta materia.

Según la información difundida por la administración estadounidense, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos destinó 5 millones de dólares al sector minero peruano como parte de esta estrategia.

El acercamiento ocurre además en un momento en que Washington busca incrementar su presencia económica en América Latina y contrarrestar la creciente influencia de China en sectores estratégicos de la región.

Perú tiene especial relevancia en esta competencia por sus reservas minerales y por su posición en el Pacífico. China se ha convertido en uno de sus principales socios comerciales y tiene una presencia significativa en minería e infraestructura, incluido el megapuerto de Chancay.

Rubio ha cuestionado la presencia económica china en la región y ha acusado a Pekín de utilizar inversiones y contratos que, según Washington, pueden generar dependencia económica. China, por su parte, respondió que el hemisferio occidental no es el “patio trasero” de ningún país.

Un giro en la política exterior peruana

La incorporación al Escudo de las Américas se produce en las primeras semanas del gobierno de Fujimori y consolida un acercamiento con Washington que ya había comenzado antes de la visita de Rubio.

En enero, Estados Unidos designó a Perú como aliado importante extra-OTAN, una categoría que profundiza la cooperación militar y de seguridad, aunque no implica una garantía de defensa colectiva como la pertenencia a la OTAN. Washington también aprobó una posible venta por 1.5 mil millones de dólares relacionada con trabajos de diseño y construcción en la base naval de Callao.

La visita de Rubio representa así el mayor acercamiento de alto nivel entre Washington y Lima desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y forma parte de una gira que incluyó también Colombia y Ecuador.

El mensaje del secretario de Estado fue claro: Estados Unidos pretende recuperar protagonismo en el hemisferio mediante alianzas de seguridad, cooperación económica y una mayor presencia frente a la influencia de China.

Para Perú, la nueva alianza ofrece acceso a capacidades de inteligencia, tecnología y cooperación en seguridad, pero también plantea el desafío de mantener un equilibrio entre la estrecha relación con Washington y sus vínculos económicos con China.

La llamada “era dorada” anunciada por Rubio comienza así con una agenda que combina lucha contra el crimen organizado, cooperación militar, minerales críticos, comercio y la disputa por la influencia estratégica en América Latina.

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