Regulación de plataformas digitales debe partir de conocer sus efectos: presidenta Sheinbaum

Especialistas advierten sobre menor concentración, tolerancia a la frustración y debilitamiento de los vínculos; SEP plantea que el uso de la tecnología debe tener un sentido pedagógico

Ciudad de México. El impacto de las plataformas digitales ya no se limita al tiempo que niñas, niños y adolescentes pasan frente a las pantallas: también está modificando la manera en que aprenden, mantienen la atención y se relacionan dentro y fuera de la escuela, plantearon especialistas durante la conferencia matutina de este lunes.

La Secretaría de Educación Pública colocó el debate sobre las plataformas digitales en el terreno de las aulas, después de que en semanas anteriores se abordaran sus efectos desde la psicología, la neurología y el diseño de los algoritmos.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, señaló que el reto para las escuelas es sostener la atención de los estudiantes, enfrentar la llamada inmediatez digital, atender los conflictos generados por las redes sociales y, al mismo tiempo, encontrar formas de integrar la tecnología con un sentido pedagógico.

Hoy la conversación cruza la puerta del aula, porque es ahí donde estos fenómenos ocurren y es el maestro, es la maestra la que tiene que resolverlos”, afirmó.

Delgado señaló que uno de los principales problemas aparece cuando los estudiantes están expuestos a los teléfonos celulares durante la jornada escolar, pero aclaró que el desafío de mantener la atención también existe aun cuando no haya dispositivos dentro del salón.

A ello se suma la inmediatez digital: estudiantes que esperan obtener información de manera rápida y automática, sin dedicar tiempo a investigar o buscar información.

El secretario agregó que las escuelas también deben gestionar conflictos derivados de las redes sociales, entre ellos el ciberbullying y otros fenómenos que generan ansiedad, además de aprovechar las tecnologías como herramientas educativas.

Notificaciones que interrumpen el aprendizaje

Como parte de la presentación de la SEP se expuso un dato de Estados Unidos para ilustrar la magnitud del problema de la atención.

Mario Delgado explicó que, en promedio, los niños reciben 237 notificaciones al día y que 23 por ciento de ellas ocurre durante el tiempo de clases. Esto significa, señaló, que reciben aproximadamente una notificación cada cuatro minutos.

El secretario citó además un estudio de la UNESCO, según el cual, después de recibir una notificación, una persona puede tardar hasta 20 minutos en recuperar la concentración, volver a poner atención y regresar al tema que estaba atendiendo.

Delgado subrayó que la concentración es fundamental para procesos básicos del aprendizaje, como leer, comenzar una actividad, formular preguntas y procesar información.

Por ello, sostuvo que los maestros no pueden enfrentar solos este desafío y que es necesario proteger el aula como un espacio de aprendizaje que ninguna pantalla puede sustituir.

No podemos dejar solos a los maestros y las maestras. Tenemos que ir todos encaminados a lograr la atención, la concentración de los niños y cuidar ese espacio extraordinario, el aula, donde ocurre algo que ninguna pantalla puede sustituir, el encuentro para el aprendizaje, que para la nueva escuela mexicana sigue siendo profundamente humano.”

De la atención profunda a la atención fragmentada

La pedagoga, docente e investigadora educativa Yarenia Nalí Domínguez Delgado explicó que el problema no consiste únicamente en la presencia de nuevos dispositivos, sino en que las tecnologías están modificando la propia manera de aprender.

Lo que está cambiando no solamente es la tecnología que usamos ahora para aprender, sino también esta manera en la que aprendemos”, señaló.

La especialista explicó que la inmediatez digital está desplazando progresivamente la atención profunda y sostenida hacia una atención fragmentada.

El cambio, añadió, también afecta el pensamiento crítico: en lugar de contar con el tiempo necesario para detenerse, procesar, relacionar, cuestionar, contrastar y evaluar información, los estudiantes pueden quedar expuestos a una dinámica de múltiples estímulos que exige respuestas rápidas.

Domínguez Delgado definió este fenómeno como una “hiperatención”, caracterizada por saltar rápidamente entre diferentes estímulos, particularmente en las pantallas y plataformas digitales.

También advirtió que esta dinámica está modificando el ritmo del aprendizaje, al pasar de procesos lentos y reflexivos, con pausas, hacia una expectativa de respuestas cada vez más rápidas e inmediatas.

Menor tolerancia a la frustración

La especialista señaló que cuando la información y los estímulos están disponibles de manera inmediata también puede disminuir la tolerancia a la frustración, precisamente en momentos que son necesarios para pensar y construir conocimiento.

Por ello, sostuvo que la escuela no debe intentar competir con la velocidad de las plataformas.

El reto de nuestras escuelas no es competir con la velocidad de las pantallas, sino recuperar estos espacios para la pausa, para la atención, para los vínculos y sobre todo el pensamiento profundo.”

Ante este escenario, propuso desarrollar una competencia mediática crítica que vaya más allá del conocimiento técnico de los dispositivos y permita a los estudiantes recuperar autonomía y capacidad de decisión frente a la tecnología.

La especialista planteó que el aula debe ser pensada desde la corresponsabilidad y la ética del cuidado, mediante tres dimensiones: resistencia, cuidado y comunidad.

La resistencia implica recuperar espacios físicos, atención, diálogo intergeneracional y pausas; el cuidado busca formar una ciudadanía capaz de distinguir y evaluar la información disponible en internet, identificar desinformación y cuestionar sesgos; mientras que la comunidad supone reconstruir los vínculos sociales y colocar la relación humana por encima de los algoritmos y sus métricas.

Su conclusión fue que la escuela no debe limitarse a enseñar a utilizar herramientas digitales, sino formar personas capaces de cuestionar, debatir y pensar con profundidad.

Al final no buscamos únicamente apagar pantallas, sino recuperar estos vínculos, estos espacios y esta presencia humana.”

La experiencia de una maestra frente a grupo

La profesora de educación primaria Sandra Ortega Rivero, con casi 30 años de servicio frente a grupo, abordó el problema desde su experiencia cotidiana en el aula.

Explicó que antes de la pandemia el aprendizaje estaba más vinculado con la investigación, la consulta de libros de texto, la participación activa y la convivencia entre alumnos y maestros.

A partir del uso excesivo de las pantallas, dijo, ha observado cambios en algunos estudiantes.

Yo he observado en algunos niños que llegan cansados, con poca concentración y por lo tanto hay un bajo desempeño escolar.”

La docente también señaló que algunos alumnos muestran una menor tolerancia a la frustración. Cuando reciben una actividad que no resulta de su agrado o interés, explicó, pueden frustrarse con mayor facilidad y tener dificultades para enfrentarla.

A esto se suma, de acuerdo con su experiencia, una menor comunicación entre los propios estudiantes.

Ortega Rivero también habló de los efectos que observa en la convivencia familiar. Como parte de actividades con padres y alumnos, explicó que ha encontrado dificultades para que algunos niños conozcan incluso los gustos e intereses de sus propios padres, una situación que vinculó con la pérdida de espacios de interacción y comunicación.

Tecnología sí, pero con acompañamiento

Las exposiciones no plantearon que la solución sea eliminar la tecnología del proceso educativo.

El desafío, de acuerdo con lo expuesto en la conferencia, consiste en establecer un uso consciente y pedagógico de las herramientas digitales y recuperar el acompañamiento de adultos, docentes y familias.

La propia dinámica del aula puede convertirse en un espacio para enseñar a los estudiantes a tomar decisiones frente a la tecnología, en lugar de limitarse a ordenarles que apaguen los dispositivos.

Domínguez Delgado insistió en que la discusión no debe reducirse a una oposición entre tecnología y escuela, sino a determinar qué tipo de uso contribuye realmente al aprendizaje.

El diálogo y la pausa son necesarios para que se dé el aprendizaje.”

La regulación todavía está en discusión

El tema también fue abordado durante la ronda de preguntas. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que el Gobierno de México todavía trabaja en la discusión y que el interés inicial está puesto en las escuelas.

Ante una pregunta sobre si México adoptaría medidas como la verificación de edad para impedir que menores abran cuentas en redes sociales, la mandataria respondió que todavía no existe una propuesta definida para esa etapa.

Es lo que tenemos que decidir, no hay una… hasta ahora nuestro interés es las escuelas y después vamos a lo que sigue en una discusión, todavía no tenemos nosotros una propuesta.”

Sheinbaum explicó que el Gobierno está analizando distintas posibilidades y que incluso las propias empresas pueden implementar mecanismos para reducir los efectos negativos de las plataformas.

La Presidenta ha planteado que la discusión debe construirse con la participación de maestros, padres de familia, estudiantes y especialistas, y no como una decisión unilateral del Gobierno.

En este sentido, el debate que comenzó con el impacto de las pantallas y las redes sociales se ha desplazado ahora hacia un punto concreto: cómo recuperar la atención y los vínculos humanos dentro de las escuelas sin renunciar a las posibilidades educativas de la tecnología.

Por ahora, la discusión se mantiene abierta y el Gobierno federal no ha presentado todavía una propuesta definitiva de regulación para las plataformas digitales.

Comparte este post:

Facebook
X
LinkedIn
Pinterest
WhatsApp