El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó la expansión de los centros de datos necesarios para desarrollar inteligencia artificial, mientras el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, ordenó suspender temporalmente las aprobaciones de nuevos proyectos que requieran conectarse a la red eléctrica estatal, a la espera de una auditoría sobre su impacto en el sistema energético y los recursos naturales.
La medida de Abbott, anunciada el 4 de agosto, responde al crecimiento acelerado de las solicitudes de conexión de grandes centros de datos, muchos de ellos destinados a servicios de inteligencia artificial. El gobernador instruyó a la Public Utility Commission of Texas (PUC) y al operador de la red, Electric Reliability Council of Texas (ERCOT), a revisar los proyectos antes de autorizar nuevas conexiones.
La magnitud de las solicitudes explica la preocupación. Según datos citados por Reuters, existen alrededor de 474 gigavatios (GW) de demanda eléctrica propuesta en proyectos que buscan conectarse a la red de Texas y cerca de 90% corresponde a centros de datos. La demanda solicitada supera en más de cinco veces el máximo histórico de consumo del estado.
La pausa no significa que Texas haya prohibido los centros de datos ni que los proyectos existentes tengan que cerrar. La medida está dirigida a nuevas conexiones al sistema eléctrico administrado por ERCOT, mientras las autoridades verifican la información proporcionada por los desarrolladores y evalúan si la infraestructura disponible puede soportar el crecimiento previsto.
La preocupación por la electricidad
Los centros de datos utilizados para inteligencia artificial requieren grandes cantidades de electricidad para alimentar los servidores y los sistemas de refrigeración. El crecimiento de esta infraestructura se ha convertido en uno de los principales desafíos para los operadores de las redes eléctricas estadounidenses.
En Texas, el problema adquiere una dimensión particular porque el estado busca simultáneamente atraer inversiones en tecnología y mantener la confiabilidad de una red que opera prácticamente de manera independiente de otros sistemas eléctricos estadounidenses.
Abbott ya había comenzado a endurecer su posición antes de ordenar la pausa. En junio pidió a la PUC y a ERCOT que protegieran a los usuarios residenciales de los costos derivados de la expansión de los centros de datos. Entre sus instrucciones estuvo exigir que las empresas cubran los costos de la infraestructura eléctrica necesaria para sus operaciones, de modo que no sean trasladados a los consumidores.
El gobernador también planteó que los centros de datos deberían contribuir a aumentar la capacidad de generación eléctrica de Texas, y no limitarse a incrementar la demanda de la red. Además, propuso que los nuevos proyectos utilicen sistemas de refrigeración que reduzcan el consumo de agua.
¿Qué tiene que ver la legislación de Texas?
La discusión se produce sobre un marco regulatorio que Texas comenzó a modificar desde 2025, cuando la Legislatura aprobó el Senate Bill 6 (SB 6).
La ley establece nuevas reglas para las denominadas grandes cargas eléctricas, categoría que incluye instalaciones como centros de datos y otras operaciones que requieren cantidades extraordinarias de energía. Entre sus objetivos están mejorar la planificación de la red, establecer condiciones para las conexiones y evitar que los costos de infraestructura queden a cargo de otros usuarios.
El SB 6 contempla reglas para instalaciones que demanden 75 megavatios (MW) o más, así como requisitos financieros y de información para determinados proyectos. También establece mecanismos para que las grandes cargas puedan reducir su consumo durante situaciones de emergencia en la red.
Por tanto, la pausa anunciada ahora por Abbott no es una nueva ley que prohíba los centros de datos. Es una medida ejecutiva y regulatoria que busca revisar los proyectos que están en proceso de conexión y determinar si cumplen con las condiciones necesarias para incorporarse a la red.
Agua, otro frente de preocupación
El debate no se limita a la electricidad. Los centros de datos necesitan sistemas de refrigeración y algunos pueden utilizar grandes cantidades de agua para mantener los equipos a temperaturas adecuadas.
Abbott ha pedido que los nuevos proyectos incorporen tecnologías más eficientes, como sistemas de refrigeración de circuito cerrado, y que reporten sus consumos de electricidad y agua para que el estado pueda planificar sus recursos.
La preocupación por el impacto local ya ha llevado a algunos proyectos a retirarse. En julio, la empresa Diode abandonó un proyecto de centro de datos cerca de Cedar Creek Lake, en el condado de Henderson, después de determinar que no cumplía con las condiciones planteadas por el gobernador. Abbott había establecido como criterios la protección de los recursos naturales, la red eléctrica y la calidad de vida de las comunidades.
Texas mantiene su apuesta por la IA
La posición de Abbott no implica que Texas haya abandonado su estrategia de convertirse en un centro mundial de infraestructura para inteligencia artificial. El estado continúa buscando inversiones tecnológicas, pero el gobernador sostiene que su crecimiento debe realizarse sin trasladar los costos a los hogares ni poner en riesgo la disponibilidad de electricidad y agua.
Ahí se encuentra el contraste con la postura de Trump: la administración federal considera que ampliar rápidamente la infraestructura de IA es estratégico para la competitividad de Estados Unidos, mientras Texas busca establecer límites y condiciones para que esa expansión sea sostenible para su red eléctrica y sus comunidades.
El enfrentamiento muestra uno de los nuevos desafíos de la carrera por la inteligencia artificial: los modelos más avanzados requieren enormes instalaciones físicas y cantidades crecientes de electricidad, agua, terrenos y redes de transmisión. La disputa ya no se limita a quién desarrolla el mejor modelo, sino a quién pagará y cómo se construirá la infraestructura necesaria para mantenerlo funcionando.
En Texas, por ahora, la respuesta es revisar primero los proyectos. Las nuevas conexiones a la red quedan en pausa mientras ERCOT y la PUC realizan la auditoría, en un momento en que Washington impulsa precisamente una expansión acelerada de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial.



