El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para reforzar la supervisión del sistema financiero y endurecer los controles sobre las transferencias de dinero al extranjero, incluidas las remesas enviadas por migrantes.
La medida instruye al Departamento del Tesoro y a los reguladores financieros estadounidenses a modificar las reglas de verificación de clientes, conocidas como “Know Your Customer” (KYC), para que las instituciones financieras puedan solicitar información adicional relacionada con el estatus migratorio y de ciudadanía de los usuarios.
De acuerdo con la orden ejecutiva firmada el 19 de mayo, las autoridades financieras deberán emitir nuevas directrices para detectar operaciones vinculadas con evasión fiscal, ocultamiento de cuentas y posibles actividades ilícitas relacionadas con redes criminales y tráfico de personas.
Aunque la Casa Blanca no anunció una prohibición directa al envío de remesas, especialistas advirtieron que las nuevas disposiciones podrían derivar en mayores requisitos de identificación y monitoreo para migrantes, especialmente indocumentados, que utilizan servicios de envío de dinero.
El diario The Wall Street Journal reportó que la administración Trump busca limitar el acceso de migrantes sin documentos al sistema bancario estadounidense mediante cambios regulatorios que obligarían a bancos y empresas financieras a reforzar la recopilación de datos personales y migratorios.
Paralelamente, desde enero de 2026 entrará en vigor un impuesto federal de 1% a ciertas remesas enviadas desde Estados Unidos. El gravamen aplicará únicamente a transferencias realizadas con efectivo, giros postales o cheques de caja, mientras que operaciones financiadas desde cuentas bancarias, tarjetas de débito o aplicaciones digitales quedarían exentas.
Diversos análisis señalan que México sería uno de los países más afectados por estas medidas debido al volumen de remesas que recibe desde Estados Unidos. Investigadores del Center for Global Development estimaron que un impuesto de este tipo podría reducir el flujo de envíos formales y generar pérdidas millonarias para economías altamente dependientes de estos recursos.
Expertos financieros y organizaciones migrantes también han advertido que el endurecimiento de controles podría incentivar el uso de canales informales para el envío de dinero, aumentando riesgos de fraude y operaciones fuera del sistema regulado.



