- La expansión de la mancha urbana, el cambio climático y el consumo de energía obligan a replantear cómo se diseñan, construyen y habitan las ciudades. Especialistas plantean recuperar zonas centrales, mejorar la eficiencia de los edificios y adoptar una visión de largo plazo.
Ciudad de México, 15 de octubre de 2026. El futuro de las ciudades no depende únicamente de construir más edificios, sino de decidir dónde hacerlo, cómo aprovechar la infraestructura existente y de qué manera garantizar viviendas eficientes, servicios adecuados y mejores condiciones de vida para la población.
Esta fue una de las principales reflexiones planteadas durante la conversación rumbo al XII Foro Owens Corning, encuentro que reunirá el próximo 12 de noviembre a especialistas en arquitectura, construcción y sustentabilidad para analizar los desafíos de las ciudades mexicanas frente al crecimiento urbano y el cambio climático.
De acuerdo con información difundida por la Gaceta de la UNAM, la expansión territorial de la aglomeración urbana de la Ciudad de México ha avanzado a un ritmo tres veces superior al de su población. A ello se suma la proyección de que la capital y su zona metropolitana podrían alcanzar aproximadamente 23.4 millones de habitantes hacia 2040, según un análisis del Laboratorio de Estudios Espaciales y Prospectiva Territorial del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
El fenómeno plantea desafíos que van más allá de la construcción: vivienda, movilidad, disponibilidad de agua, infraestructura, consumo energético, desigualdad territorial y conservación de los espacios naturales.
Construir para el clima que viene
Representantes de Owens Corning coincidieron en que la sustentabilidad debe incorporarse desde las primeras etapas de un proyecto arquitectónico y no añadirse cuando la construcción está por concluir.
Janine Cisneros explicó que la industria necesita anticiparse a las condiciones climáticas que enfrentarán los edificios durante su vida útil. En México, una edificación puede permanecer en uso alrededor de 50 años; por ello, diseñarla únicamente con base en las temperaturas actuales puede resultar insuficiente frente al calentamiento global.
El aislamiento térmico, la selección adecuada de materiales y la eficiencia energética son factores que pueden reducir el consumo de energía y mejorar el confort de quienes habitan o utilizan los inmuebles.
Gerardo Cañamar señaló que las decisiones de arquitectos, ingenieros, desarrolladores e inversionistas incorporan cada vez más criterios relacionados con el desempeño energético, la durabilidad y los costos de operación de los edificios.
El reto consiste en superar la visión que privilegia el menor costo inicial de construcción y considerar también cuánto costará operar y mantener un inmueble durante las siguientes décadas.
Un edificio que requiere menos energía para mantener una temperatura confortable puede representar beneficios económicos y ambientales a lo largo de su vida útil. Por ello, la eficiencia debe evaluarse como una inversión de largo plazo y no solamente como un gasto adicional.

Economía circular: recuperar materiales y reducir residuos
La transformación del sector también implica modificar la manera en que se producen, utilizan y recuperan los materiales de construcción.
Durante la presentación, representantes de la empresa informaron que en 2025 recuperaron y reciclaron 453 toneladas de vidrio para reincorporarlo a procesos productivos relacionados con materiales de aislamiento.
La compañía también reportó la conclusión de 14 proyectos de conservación de energía en sus plantas e instalaciones, a los que atribuyó una reducción estimada de 3 mil 180 toneladas de dióxido de carbono.
Estas acciones forman parte de una estrategia de economía circular que busca reducir los residuos, aprovechar materiales recuperables y disminuir el consumo de recursos. Su implementación, sin embargo, requiere cadenas de suministro capaces de separar, recolectar y procesar los materiales, así como la participación de empresas, autoridades y comunidades.
La sustentabilidad también exige evaluar el desempeño real de los productos, sus características técnicas, su durabilidad y las condiciones en las que pueden reutilizarse o reciclarse.
Miguel Garibay, representante de Owens Corning, destacó que la calidad de una edificación depende de la interacción de sus distintos componentes. Una selección inadecuada de materiales puede comprometer la eficiencia energética, elevar los costos de operación y reducir la vida útil del inmueble.
Por ello, sostuvo que la sustentabilidad no debe medirse únicamente por las etiquetas de los productos, sino por su desempeño comprobable y su contribución al funcionamiento integral del edificio.
Recuperar los centros urbanos, una alternativa al crecimiento periférico
Uno de los planteamientos más relevantes de la arquitecta Sara Topelson fue la necesidad de aprovechar mejor las áreas urbanas consolidadas, en lugar de continuar extendiendo las ciudades hacia zonas cada vez más alejadas.
La especialista propuso recuperar edificios subutilizados en los centros históricos para destinarlos a vivienda, una estrategia que podría aprovechar la infraestructura existente y reducir la necesidad de extender redes de agua, drenaje, electricidad y transporte hacia nuevas zonas habitacionales.
Topelson advirtió que el crecimiento periférico impone costos tanto a los gobiernos como a las familias, que deben invertir tiempo y dinero en traslados prolongados. En contraste, la vivienda cercana a centros de empleo, transporte público, comercios y servicios puede contribuir a mejorar la calidad de vida y reducir la dependencia del automóvil.

Como ejemplo, recordó un proyecto de vivienda desarrollado en la calle de Luis Moya, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, que contempló 120 departamentos y áreas comerciales. De acuerdo con su testimonio, las viviendas se vendieron en cuatro meses y el edificio ha mantenido su ocupación.
La experiencia, explicó, demuestra que es posible impulsar vivienda en zonas centrales mediante soluciones arquitectónicas que atiendan las necesidades de sus habitantes y aprovechen las ventajas de la ubicación.
La recuperación urbana, no obstante, requiere resolver obstáculos relacionados con la conservación patrimonial, los costos del suelo, la regulación, la inversión y la coordinación entre autoridades y desarrolladores.
Topelson también subrayó que la continuidad de los proyectos públicos es fundamental. Las obras y programas de recuperación de espacios urbanos deben responder a las necesidades de la población y no quedar sujetos a los cambios de administración.
El agua y la infraestructura también definen el futuro
La planeación urbana sustentable no puede limitarse a los edificios. La disponibilidad de agua, el mantenimiento de las redes de distribución, el drenaje y la recuperación de espacios públicos son igualmente determinantes.
La pérdida de agua en las redes, la presión sobre las fuentes de abastecimiento y el deterioro de la infraestructura evidencian la necesidad de invertir en sistemas que no siempre son visibles, pero que resultan indispensables para el funcionamiento de las ciudades.
Durante el encuentro también se destacó el potencial de proyectos arquitectónicos que incorporan captación pluvial y soluciones para favorecer la infiltración del agua, así como el aprovechamiento de áreas verdes para contribuir a la gestión del recurso hídrico.
La prioridad es avanzar hacia una planeación que integre vivienda, infraestructura, movilidad, energía y agua, en lugar de atender cada problema de manera aislada.
La ciudad del futuro comienza hoy
El desafío de transformar las ciudades mexicanas requiere la colaboración de arquitectos, urbanistas, ingenieros, desarrolladores, fabricantes, autoridades y ciudadanía.
Las decisiones que se toman durante el diseño y la construcción determinan, en buena medida, el consumo de recursos y las condiciones de habitabilidad de los inmuebles durante décadas. Del mismo modo, las decisiones sobre dónde construir y cómo aprovechar el territorio influyen en la movilidad, la desigualdad y la presión sobre los ecosistemas.
La discusión también demanda revisar los modelos de desarrollo urbano que han favorecido la expansión territorial sin garantizar una distribución adecuada de vivienda, servicios y oportunidades.
La pregunta central ya no es únicamente cuánto se debe construir, sino qué tipo de ciudades se necesita para responder al cambio climático, aprovechar la infraestructura existente y ofrecer una mejor calidad de vida.
El XII Foro Owens Corning se realizará el próximo 12 de noviembre de 2026, de 8:00 a 13:00 horas, en la sala 2 del World Trade Center de la Ciudad de México. El encuentro será gratuito y contará con la participación de los arquitectos Sara Topelson, Víctor Legorreta y Javier Sánchez.
El registro está disponible en: https://forooc.com/#registro
Construir ciudades más sustentables exige una visión que conecte arquitectura, política pública, innovación y responsabilidad social. El futuro urbano no comienza cuando se inaugura un edificio: empieza con las decisiones que se toman hoy sobre el territorio que compartirán las próximas generaciones.



