ONU advierte que el mundo avanza demasiado lento para frenar la pérdida de biodiversidad rumbo a 2030

  • El primer informe mundial sobre la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal revela avances en los compromisos nacionales, pero señala rezagos en su cumplimiento, financiamiento y coordinación entre gobiernos y sectores económicos.

 

Yereván, Armenia, 15 de octubre de 2026. A cuatro años de la adopción del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, la comunidad internacional enfrenta un desafío decisivo: transformar los compromisos políticos en acciones concretas para detener y revertir la pérdida de biodiversidad antes de 2030.

El primer informe global sobre el estado de las acciones en favor de la biodiversidad, presentado por el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advierte que, aunque los países han avanzado en el establecimiento de objetivos nacionales para proteger y restaurar la naturaleza, los resultados todavía son insuficientes para cumplir las metas acordadas.

De acuerdo con el documento The State of Biodiversity Action, cerca del 90 por ciento de los 196 países que forman parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica ya establecieron objetivos nacionales en la materia. Sin embargo, menos de la mitad de las metas nacionales evaluadas se encuentran en camino de cumplirse.

El informe constituye la primera evaluación global del avance colectivo en la implementación del Marco de Kunming-Montreal, adoptado en diciembre de 2022, que establece 23 metas para 2030 y cuatro objetivos de largo plazo hacia 2050.

De los compromisos a las acciones concretas

Uno de los principales hallazgos del reporte es la brecha entre los compromisos asumidos por los gobiernos y las medidas efectivamente implementadas. Aunque los objetivos nacionales abarcan, en promedio, 22 de las 23 metas mundiales, muchos no contemplan todos los alcances necesarios para lograr los resultados previstos.

Esta diferencia resulta especialmente evidente en la conservación de los ecosistemas terrestres y marinos. La meta global plantea proteger al menos el 30 por ciento de las áreas terrestres y marinas para 2030, pero los compromisos nacionales actuales todavía se encuentran por debajo de esa ambición.

También existen rezagos en la eliminación o reducción de incentivos económicos perjudiciales para la naturaleza. Si bien numerosos países promueven incentivos positivos para la conservación, son menos los que han establecido compromisos suficientes para reducir subsidios dañinos para la biodiversidad.

El documento subraya que la pérdida de biodiversidad no puede abordarse únicamente desde las instituciones ambientales. Requiere cambios en sectores como la agricultura, la pesca, la actividad forestal, la infraestructura, las finanzas y los negocios, cuyas decisiones inciden directamente en los ecosistemas y el uso de los recursos naturales.

Entre las prioridades se encuentran reformar incentivos perjudiciales, impulsar patrones sostenibles de producción y consumo, transparentar los impactos de las empresas sobre la biodiversidad y orientar las inversiones hacia la conservación, la restauración y el aprovechamiento sostenible de la naturaleza.

Financiamiento y coordinación, entre los principales obstáculos

El informe identifica deficiencias en el financiamiento, la capacidad técnica, la cooperación internacional y la disponibilidad de datos para medir los avances. También advierte que las políticas públicas todavía no incorporan de manera suficiente los objetivos de biodiversidad en las decisiones económicas y presupuestarias.

A escala nacional, cerca del 60 por ciento de las partes del Convenio ha desarrollado estrategias y planes de acción sobre biodiversidad, mientras que más del 70 por ciento ha presentado informes nacionales. Además, pueblos indígenas y comunidades locales, gobiernos subnacionales, empresas y organizaciones de la sociedad civil han registrado alrededor de 5 mil compromisos.

Para António Guterres, estos avances deben acompañarse de mecanismos efectivos de rendición de cuentas, cooperación internacional y apoyo financiero y técnico, particularmente para los países en desarrollo.

El secretario general destacó también la contribución de los pueblos indígenas y las comunidades locales, cuyos conocimientos tradicionales y prácticas de conservación son fundamentales para proteger los ecosistemas y sostener la seguridad alimentaria e hídrica, la salud, los medios de vida y la resiliencia económica.

Por su parte, Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, advirtió que la aceleración del cambio climático incrementa la presión sobre la naturaleza y que la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la contaminación no pueden enfrentarse como problemas aislados.

La COP17, una oportunidad para acelerar el cumplimiento

Los resultados del informe serán un insumo central para la COP17, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad que se celebrará del 19 al 30 de octubre de 2026 en Ereván, Armenia.

Durante la reunión, los gobiernos realizarán la primera revisión mundial del avance colectivo en la implementación del Marco de Kunming-Montreal y analizarán las medidas necesarias para acelerar su cumplimiento.

Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, señaló que el desafío consiste ahora en cerrar las brechas identificadas y colocar la biodiversidad en el centro de las decisiones de los gobiernos y de la sociedad.

Previamente, el 16 de octubre, Armenia será sede de la Cumbre de Líderes por la Naturaleza, un encuentro de alto nivel destinado a fortalecer el compromiso político con la agenda mundial de biodiversidad.

La evaluación de Naciones Unidas plantea una conclusión fundamental: establecer metas nacionales es un primer paso, pero no garantiza por sí mismo la recuperación de los ecosistemas. El cumplimiento de los objetivos hacia 2030 dependerá de la capacidad de los países para movilizar recursos, transformar políticas económicas y coordinar acciones entre gobiernos, empresas y comunidades.

Con la mitad del plazo hacia 2030 prácticamente transcurrida, la COP17 representará una prueba para determinar si los compromisos internacionales pueden traducirse en resultados medibles para la protección de la vida en el planeta.

Comparte este post:

Facebook
X
LinkedIn
Pinterest
WhatsApp