Del 7 al 24 de mayo, el Pueblo Mágico de Tequisquiapan celebrará la edición número 50 del Festival Internacional del Arte, Queso y Vino, un encuentro gratuito que va mucho más allá de lo gastronómico: es una vitrina donde tradición, innovación y conocimiento convergen.
Este festival reúne a artesanos, emprendedores, artistas y productores vitivinícolas en un espacio que refleja la evolución de una industria profundamente ligada a la ciencia. Desde las casas productoras de Querétaro hasta invitados de España y Portugal, el vino se presenta no solo como una bebida, sino como el resultado de procesos complejos que combinan biología, química y tecnología.

En el corazón del vino está la fermentación alcohólica, un fenómeno en el que levaduras transforman los azúcares de la uva en alcohol y dióxido de carbono. Este proceso, aparentemente simple, es en realidad una coreografía microscópica donde influyen factores como la temperatura, la acidez, el tipo de levadura y la composición química del fruto.
La enología estudia cada una de estas variables. Por ejemplo, el control de temperatura durante la fermentación puede modificar los aromas y sabores del vino, mientras que la interacción con compuestos fenólicos determina su color, cuerpo y capacidad de envejecimiento.

Pero la ciencia del vino comienza mucho antes, en el viñedo. El concepto de terroir explica cómo el suelo, el clima y la altitud influyen directamente en el carácter de la uva. En regiones como Tequisquiapan y sus alrededores, estas condiciones han permitido el desarrollo de una creciente industria vitivinícola que hoy compite a nivel internacional.
El festival también es un escaparate de innovación. Nuevas técnicas de cultivo, sistemas de riego eficientes, análisis microbiológicos y tecnologías de conservación están transformando la forma en que se produce el vino en México, haciéndolo más sostenible y competitivo.
A la par, el queso —otro protagonista del encuentro— también tiene su base en procesos científicos, desde la coagulación de la leche hasta la maduración, donde bacterias y hongos desarrollan sabores únicos.

Este modelo de desarrollo se sostiene gracias a una gobernanza turística que integra ciudadanía, iniciativa privada y los tres niveles de gobierno, consolidando al turismo como el principal motor económico de la región. Municipios como Ezequiel Montes y puntos icónicos como Peña de Bernal amplían la experiencia, con una oferta cercana a mil habitaciones para los visitantes.
El Festival Internacional del Arte, Queso y Vino no solo genera una importante derrama económica, también democratiza el conocimiento: acerca el mundo del vino tanto a expertos como a quienes lo descubren por primera vez, en un ambiente familiar y accesible.

En Tequisquiapan, cada copa cuenta una historia: la de la tierra, la ciencia y las manos que la transforman.
Porque detrás de cada vino… hay conocimiento.




