Investigadores del Instituto de Biotecnología de la UNAM desarrollan nuevas estrategias para el diagnóstico de las Miopatías inflamatorias idiopáticas, un grupo de enfermedades raras en las que el sistema inmunológico ataca al propio organismo, especialmente al tejido muscular.
A través de la metodología conocida como citometría de flujo, el equipo analiza muestras de sangre de pacientes con el objetivo de identificar características celulares que permitan un diagnóstico más preciso y oportuno.
El investigador José Luis Maravillas Montero explicó que estos padecimientos no solo afectan los músculos, sino que pueden comprometer órganos vitales como el corazón, los pulmones y la piel, e incluso estar asociados al desarrollo de cáncer.
Enfermedades poco frecuentes y subdiagnosticadas
Las Miopatías inflamatorias idiopáticas —también conocidas como miositis— son consideradas enfermedades raras, con una incidencia estimada de entre 10 y 20 casos por cada 100 mil habitantes.
A pesar de su baja frecuencia, representan un desafío clínico importante, ya que suelen estar subdiagnosticadas debido a la falta de familiaridad médica y a la similitud de sus síntomas con otros padecimientos autoinmunes como el lupus o la artritis.
Los pacientes presentan debilidad muscular progresiva, fatiga y una disminución significativa en su calidad de vida. Aunque actualmente no existe una cura, es posible vivir con la enfermedad durante varios años con tratamiento adecuado.
El papel de las células B en la enfermedad
El equipo del IBt centra su investigación en las células B, un componente clave del sistema inmunológico encargado de producir anticuerpos para combatir infecciones.
Sin embargo, en enfermedades autoinmunes, estas células pueden actuar de manera errónea y atacar los propios tejidos del cuerpo.
“Son células que normalmente nos protegen, pero en estos casos se voltean contra nosotros y generan daño”, explicó Maravillas Montero.
El objetivo de la investigación es entender los mecanismos mediante los cuales estas células contribuyen al desarrollo de la enfermedad, así como identificar patrones que permitan utilizarlas como herramientas diagnósticas.
Hacia nuevos biomarcadores
Uno de los principales retos en el diagnóstico de estas enfermedades es la falta de pruebas específicas. Actualmente, los médicos se basan en la observación clínica y en estudios de laboratorio que no siempre ofrecen resultados concluyentes.
Por ello, los científicos proponen el uso de las células B como biomarcadores, lo que permitiría no solo mejorar la precisión diagnóstica, sino también dar seguimiento a la evolución de los pacientes y evaluar su respuesta a los tratamientos.
Investigación colaborativa
El proyecto se desarrolla en colaboración con especialistas del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, como Diana Gómez Martín y Jiram Torres Ruiz, quienes atienden a pacientes con estas enfermedades.
Esta sinergia entre investigación básica y práctica clínica busca cerrar la brecha entre el laboratorio y el diagnóstico médico, en beneficio de personas que enfrentan padecimientos poco frecuentes pero altamente complejos.
Ciencia para enfermedades invisibles
El estudio de las Miopatías inflamatorias idiopáticas refleja uno de los grandes desafíos de la medicina contemporánea: atender enfermedades raras que, pese a su baja incidencia, tienen un alto impacto en la vida de quienes las padecen.
En este contexto, el uso de herramientas avanzadas como la citometría de flujo abre nuevas posibilidades para comprender mejor estos trastornos y avanzar hacia diagnósticos más certeros, oportunos y personalizados.



