De cara a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México alertaron sobre un escenario de incertidumbre jurídica y económica, en caso de que se opte por modificar el contenido del acuerdo comercial trilateral.
Durante el ciclo de mesas redondas “El trabajo y los mercados laborales en perspectiva”, académicos señalaron que una eventual renegociación implicaría procesos legislativos en cada uno de los países, lo que podría traducirse en cambios sustanciales y nuevas exigencias para la región.
El investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Carlos Reyes Díaz, explicó que existe ambigüedad sobre el alcance de la revisión, ya que no está claro hasta qué punto se trataría de ajustes técnicos o de modificaciones de fondo.
“Una reforma tendría que pasar a instancias legislativas nacionales; la idea es corregir aspectos para dar continuidad al tratado, y eso debe quedar claro”, subrayó.
Derechos laborales: avances y asimetrías
Uno de los elementos distintivos del T-MEC, destacaron los especialistas, es la incorporación de disposiciones laborales dentro del texto principal del acuerdo, con mecanismos vinculantes y sanciones efectivas, particularmente en materia de libertad sindical y negociación colectiva.
Sin embargo, persisten brechas estructurales. El Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR), diseñado para garantizar el cumplimiento de estas disposiciones, ha tenido una aplicación desigual, enfocándose principalmente en México.
De acuerdo con Reyes Díaz, el 61 por ciento de los casos se concentra en el sector automotriz, lo que evidencia la necesidad de ampliar su alcance hacia otras industrias estratégicas como la agrícola y la minera.
Presiones externas y posibles exigencias
En este contexto, el posicionamiento del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, añade presión al proceso. El funcionario ha señalado que las deficiencias del tratado son significativas, por lo que una simple ratificación no respondería a los intereses de su país.
Esto podría traducirse en demandas más estrictas, como esquemas de convergencia salarial verificables entre México y sus socios comerciales.
“Es imposible equiparar los salarios mexicanos con los de los vecinos del norte; si eso se busca, estaremos en un callejón sin salida”, advirtió el académico.
Riesgos para la inversión y el comercio regional
Los especialistas también alertaron que, de no alcanzarse un acuerdo antes del 1 de julio, se activaría un mecanismo de revisión anual, lo que generaría incertidumbre jurídica y podría afectar decisiones de inversión en una región que concentra alrededor de 1.4 billones de dólares en comercio trilateral.
Aunque consideraron este escenario poco probable, coincidieron en que no puede descartarse.
Integración económica y tensiones políticas
Por su parte, la investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Aleida Hernández Cervantes, destacó que el contexto político en Estados Unidos, particularmente tras el regreso de Donald Trump, ha generado un entorno de mayor volatilidad.
Señaló que el T-MEC se ha convertido incluso en un instrumento de presión dentro de la política económica regional.
A pesar de ello, subrayó que el acuerdo ha fortalecido la integración económica. Entre 2019 y 2024, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos crecieron 38 por ciento, mientras que hacia Canadá aumentaron 32 por ciento.
Sectores como el automotriz —con 167 mil millones de dólares en 2024— y el electrónico —con 88.6 mil millones— destacan como pilares del comercio regional.
México, socio clave en América del Norte
En 2025, México se consolidó como el principal destino de las exportaciones estadounidenses, superando a Canadá y a otros socios relevantes como China y Reino Unido. Además, se mantiene como el principal proveedor de importaciones para Estados Unidos.
En paralelo, Canadá se posiciona como el segundo mercado de exportación para México, reflejo de la alta interdependencia económica en la región.
Retos pendientes en materia laboral
Si bien el T-MEC y la reforma laboral han impulsado avances en democracia sindical, justicia laboral y mecanismos de conciliación, los especialistas coincidieron en que aún hay retos importantes.
Entre ellos, destacaron la necesidad de fortalecer el MLRR, hacerlo más ágil y extender su aplicación a Estados Unidos y Canadá, así como consolidar los tribunales laborales y reforzar las políticas de igualdad de género.
El futuro del tratado, concluyeron, dependerá de la capacidad de los tres países para equilibrar sus intereses económicos, laborales y políticos en un entorno global cada vez más complejo.



