Como parte de los trabajos de salvamento arqueológico vinculados al Tren de Pasajeros Ciudad de México–Querétaro, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia identificaron nuevas manifestaciones gráfico-rupestres en el sitio conocido como El Venado, en el estado de Hidalgo.
El hallazgo, registrado en el llamado Sitio 77, incluye 16 elementos entre petrograbados y pinturas rupestres, los cuales, por sus características estilísticas, podrían datar desde la prehistoria hasta el periodo Posclásico mesoamericano (900-1521 d.C.).
Un registro milenario en riesgo… y preservado
Las manifestaciones se localizan en acantilados cercanos al río Tula y a la presa La Requena, en las inmediaciones de comunidades de los municipios de Atotonilco de Tula y Tepeji del Río.
Entre las figuras destacan representaciones antropomorfas y zoomorfas: personajes con escudos o chimalli, tocados y atributos asociados a deidades como Tláloc, además de posibles venados, serpientes y símbolos abstractos.
Algunas de las pinturas, elaboradas con pigmentos minerales o vegetales, presentan un notable estado de conservación, mientras que los petrograbados fueron realizados mediante técnicas de puntillismo.
El coordinador del proyecto, Víctor Francisco Heredia Guillén, informó que parte de estos elementos fueron descubiertos en enero de 2026, mientras que otros ya eran conocidos por las comunidades locales desde 2025.
Huellas de distintas épocas y culturas
De acuerdo con el arqueólogo Abel José Romero García, algunas de las representaciones podrían vincularse con la etapa final de la cultura tolteca en Tula, mientras que otras incluso podrían remontarse a más de 4 mil años.
También se identificaron figuras con rasgos que recuerdan a la cultura mogollón —originaria del suroeste de lo que hoy es Estados Unidos—, lo que sugiere posibles conexiones culturales más amplias en el norte de Mesoamérica.
Asimismo, ciertas representaciones podrían corresponder a momentos posteriores al contacto con los españoles, lo que evidencia la continuidad simbólica del sitio a lo largo del tiempo.
Tecnología para su estudio y conservación
Tras su localización, los especialistas realizaron un registro fotográfico y fotogramétrico de las pinturas y petrograbados, lo que permitirá su análisis detallado y una mejor estimación de su antigüedad mediante comparaciones con otros sitios de la región.
El sitio ya había sido registrado en la década de 1970 durante el Proyecto Arqueológico Tula, coordinado por el investigador emérito del INAH, Eduardo Matos Moctezuma, cuando se identificó una figura de venado que dio nombre al cerro.
Infraestructura y patrimonio: una coexistencia posible
El descubrimiento también influyó en decisiones de infraestructura. El trazo original del Tren México–Querétaro contemplaba atravesar la zona donde se ubican estas manifestaciones.
Sin embargo, en octubre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la modificación de la ruta para garantizar la preservación del sitio, ante la imposibilidad de trasladar estas expresiones a otro espacio.
De acuerdo con Heredia Guillén, la coordinación entre autoridades culturales y el sector defensa permitió proteger el patrimonio sin frenar el desarrollo de la obra ferroviaria.
Un legado que sigue revelando su historia
Las nuevas manifestaciones en El Venado no solo amplían el conocimiento sobre las expresiones simbólicas de las culturas prehispánicas, sino que también refuerzan la importancia de los proyectos de salvamento arqueológico en obras de gran escala.
El sitio, posiblemente vinculado a prácticas rituales o fenómenos astronómicos, continúa ofreciendo pistas sobre la cosmovisión de los pueblos antiguos y su relación con el entorno.
En un contexto de crecimiento de infraestructura, este hallazgo subraya que el desarrollo y la conservación del patrimonio cultural no son excluyentes, sino parte de una misma narrativa histórica en construcción.



