Olinia abre la puerta a la inversión privada para impulsar una marca mexicana de vehículos eléctricos

Roberto Capuano Tripp, director del proyecto, explicó que el Gobierno de México conservará entre 33 y 49% del capital de la empresa, mientras busca inversionistas para avanzar hacia la manufactura y comercialización de sus vehículos. La meta es constituir y capitalizar la compañía en marzo de 2027.

Olinia, el proyecto mexicano de vehículos eléctricos compactos impulsado por el Gobierno de México, entró en una etapa decisiva: la búsqueda de inversionistas privados que acompañen su escalamiento industrial, manufactura y comercialización.

En entrevista con Alcanzando el Conocimiento, Roberto Capuano Tripp, director del proyecto, explicó que la iniciativa busca desarrollar vehículos eléctricos accesibles, diseñados para las necesidades de movilidad y transporte de carga en México, con tecnología nacional y costos de operación reducidos.

Anunciado en enero de 2025, Olinia tiene como objetivo construir una alternativa de movilidad que pueda conectarse a un enchufe convencional y ofrecer una opción económica para trayectos cortos, servicios de transporte de pasajeros y actividades comerciales.

“Estamos planteando diseñar un vehículo para México desde México”, afirmó Capuano, al explicar que el proyecto busca atender necesidades específicas del mercado nacional que, desde su perspectiva, no siempre son cubiertas por los vehículos disponibles actualmente.

Un modelo de empresa con participación pública y privada

Uno de los aspectos centrales de esta nueva etapa es la estructura accionaria propuesta para Olinia. De acuerdo con Capuano Tripp, el Gobierno de México tendrá una participación de entre 33 y 49% del capital de la empresa, mientras que los inversionistas privados asumirán el control de las operaciones.

El funcionario explicó que el objetivo es construir una empresa en la que el capital mayoritario permanezca en manos mexicanas, sin que el Estado concentre la totalidad de la propiedad ni la gestión cotidiana del negocio.

La participación gubernamental, sin embargo, no se limitará a una inversión financiera. Capuano señaló que el Estado conservará facultades de intervención en decisiones estratégicas, como una eventual venta de la compañía o la incorporación de nuevas líneas de negocio.

La convocatoria contempla la participación de entre dos y cinco inversionistas, con una aportación mínima de 200 millones de pesos por inversionista. También se permitirá la entrada de empresas extranjeras, cuya participación individual estará limitada a una tercera parte del capital total.

Con este esquema, Olinia busca combinar inversión privada, capacidad industrial y participación pública para desarrollar una marca automotriz mexicana, preservando la orientación estratégica del proyecto.

La convocatoria: de los registros a las cartas de intención

El proceso de selección de inversionistas contempla distintas etapas. Según detalló Capuano, el registro permanecerá abierto hasta el 3 de noviembre de 2026.

Las empresas interesadas deberán presentar información corporativa y fiscal, además de someterse a revisiones para verificar la procedencia lícita de sus recursos y descartar posibles vínculos con actividades como el lavado de dinero o el financiamiento al terrorismo.

En una primera fase, los participantes recibirán información sobre el modelo de negocio y manufactura. Para avanzar, deberán presentar una carta de intención de inversión que precise el monto que estarían dispuestos a aportar, sujeto a los resultados de la evaluación correspondiente.

El proceso concluirá el último día de enero de 2027. La decisión sobre los inversionistas seleccionados se estima para mediados de febrero y, de acuerdo con el calendario expuesto por el director del proyecto, la constitución y capitalización de la empresa podría concretarse en marzo de ese año.

Capuano afirmó que ya existen interesados en participar, aunque el proceso de registro apenas había comenzado al momento de la entrevista.

La convocatoria representa un paso relevante para determinar si el proyecto consigue reunir el capital y los socios industriales necesarios para pasar del desarrollo de prototipos a una operación productiva.

Vehículos para la movilidad de barrio y el transporte de carga

Olinia plantea atender segmentos específicos del mercado mexicano, en lugar de competir directamente con toda la oferta de vehículos convencionales.

Capuano identificó dos oportunidades principales: la movilidad de barrio, caracterizada por recorridos cortos y velocidades bajas, y el transporte de mercancías en pequeños negocios y actividades comerciales.

En el primer segmento, el proyecto busca ofrecer una alternativa a servicios como los mototaxis, con un vehículo eléctrico que, de acuerdo con su planteamiento, pueda proporcionar mejores condiciones de calidad y costos de operación.

En el mercado de carga, la apuesta consiste en desarrollar unidades compactas que respondan a las necesidades reales de pequeños comerciantes y trabajadores que no requieren vehículos de gran capacidad.

El director del proyecto explicó que, al analizar este mercado, encontraron unidades que frecuentemente transportan menos carga de la que podrían soportar. Por ello, Olinia busca reducir tanto el costo de adquisición como los gastos de operación mediante vehículos dimensionados para usos concretos.

Durante la entrevista, Capuano aclaró que el proyecto contempla tres modelos: Olinia 1, destinado al transporte de pasajeros; Olinia Carga, para mercancías; y Olinia Van, una versión cerrada orientada al transporte de carga.

Los prototipos de Olinia 1 y Olinia Carga fueron presentados al público en instalaciones de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), donde las personas pudieron conocer de cerca los vehículos.

Para el equipo del proyecto, mostrar los prototipos constituye una oportunidad para acercar la iniciativa a la ciudadanía y demostrar los avances alcanzados desde su anuncio.

De los prototipos a la manufactura: el reto que sigue

La siguiente fase será decisiva. Contar con prototipos desarrollados no garantiza, por sí mismo, que un vehículo pueda fabricarse a escala, comercializarse a precios competitivos y consolidarse en el mercado.

Para avanzar, Olinia deberá concretar su estructura corporativa, atraer inversión, definir su capacidad de manufactura y demostrar que existe una demanda suficiente para sostener la producción y el servicio posventa.

Capuano sostuvo que confía en la viabilidad comercial de los vehículos y consideró que el mercado será el que determine su aceptación. Frente a las dudas sobre la capacidad del proyecto para competir con fabricantes extranjeros, defendió la pertinencia de desarrollar soluciones diseñadas específicamente para las condiciones mexicanas.

El desafío no consiste únicamente en fabricar un automóvil eléctrico, sino en construir una empresa capaz de mantener una operación industrial competitiva y responder a las necesidades de sus usuarios.

Una marca propia para una potencia automotriz

Capuano destacó que México cuenta con una larga trayectoria en la fabricación de vehículos y una amplia capacidad industrial. Sin embargo, señaló que el país aún enfrenta el reto de consolidar una marca automotriz propia con una propuesta orientada a su mercado interno.

“Es momento de que lo hagamos para nosotros mismos”, expresó al referirse a la experiencia mexicana en la producción automotriz.

Desde esta perspectiva, Olinia busca aprovechar las capacidades de manufactura, ingeniería e innovación desarrolladas en el país para crear una alternativa nacional de movilidad eléctrica.

La iniciativa también reabre una discusión sobre la política industrial mexicana: cómo transformar las capacidades de producción existentes en tecnología, propiedad intelectual, marcas y productos con mayor valor agregado nacional.

La búsqueda de inversionistas será una primera prueba para el proyecto. Después vendrán otras igualmente importantes: convertir los prototipos en vehículos producidos comercialmente, establecer una cadena de suministro viable y demostrar que el modelo puede sostenerse en el mercado.

Olinia se encuentra así ante una transición fundamental: pasar de una iniciativa impulsada desde el ámbito público a una empresa con capital, gobernanza y operación industrial. Su evolución permitirá evaluar hasta dónde puede llegar una apuesta por desarrollar tecnología y una marca automotriz desde México.

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