Murió Gloria Steinem, figura central del feminismo estadounidense, a los 92 años

La periodista, escritora y activista dedicó más de seis décadas a la lucha por la igualdad de las mujeres, los derechos reproductivos y la participación política; fue cofundadora de la revista Ms. y recibió la Medalla Presidencial de la Libertad

NUEVA YORK.— Gloria Steinem, periodista, escritora y una de las figuras más influyentes del movimiento feminista estadounidense, murió el miércoles 2 de septiembre a los 92 años en su casa de Nueva York, informó su fundación.

Steinem murió rodeada por personas cercanas, de acuerdo con el comunicado difundido por su organización. No se informó la causa de muerte.

“Gloria continuó trabajando por la igualdad hasta el final”, señaló su fundación, que destacó entre sus principales cualidades la capacidad para escuchar y hacer que otras personas se sintieran vistas y escuchadas.

Durante más de seis décadas, Steinem convirtió el periodismo, la organización comunitaria y la participación política en herramientas para cuestionar las estructuras que limitaban los derechos de las mujeres. Fue una de las caras más reconocibles del feminismo de la llamada segunda ola en Estados Unidos y contribuyó a llevar al debate público asuntos como la discriminación laboral, la violencia contra las mujeres, el acoso sexual y los derechos reproductivos.

De periodista a activista

Gloria Marie Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio. Su padre, Leo Steinem, era comerciante de antigüedades y viajaba constantemente por Estados Unidos, por lo que durante sus primeros años la familia llevó una vida itinerante.

Sus padres se separaron cuando ella tenía 10 años. Steinem permaneció con su madre, Ruth, quien había sido periodista y enfrentó problemas de salud mental. La experiencia de cuidar de ella durante su infancia y las dificultades económicas que atravesó su familia influyeron posteriormente en la manera en que Steinem entendió la desigualdad de género y la independencia económica de las mujeres.

Estudió Gobierno en Smith College, donde se graduó en 1956, y después pasó dos años en India con una beca Chester Bowles. Allí conoció experiencias de organización comunitaria y el pensamiento asociado con el activismo de Mahatma Gandhi.

A su regreso a Estados Unidos se instaló en Nueva York y comenzó a trabajar como periodista independiente. En una época en la que las redacciones estaban dominadas por hombres, encontró dificultades para conseguir asignaciones políticas y sociales de relevancia.

Durante sus primeros años escribió sobre temas que entonces se consideraban apropiados para las mujeres periodistas: moda, alimentación, estilo de vida y otros asuntos de las llamadas páginas femeninas. Ella misma recordaría posteriormente que los editores no la consideraban una periodista política.

El reportaje que la hizo conocida

Uno de los episodios decisivos de su carrera ocurrió en 1963, cuando la revista Show le encargó investigar las condiciones laborales de las mujeres que trabajaban como conejitas en los clubes Playboy de Hugh Hefner.

Steinem se infiltró como trabajadora en uno de los establecimientos y publicó posteriormente el reportaje “A Bunny’s Tale”.

La investigación mostró las condiciones laborales, los bajos salarios, la vigilancia y las exigencias a las que estaban sometidas las mujeres detrás de la imagen de glamour proyectada por Playboy. El trabajo le dio notoriedad nacional, aunque durante un tiempo también tuvo dificultades para ser tomada en serio como periodista debido precisamente a su asociación con el reportaje.

El episodio se convirtió en una de las primeras muestras de una característica que marcaría toda su trayectoria: utilizar el periodismo para revelar las condiciones sociales que permanecían ocultas detrás de instituciones aparentemente normales.

En 1968 participó en la fundación de New York Magazine, donde trabajó como columnista política y escribió sobre campañas electorales y movimientos sociales.

El aborto cambió su trayectoria

Aunque desde joven había mostrado interés por la política y las desigualdades sociales, fue en 1969 cuando Steinem comenzó a involucrarse directamente en el movimiento de liberación de las mujeres.

Ese año participó en un acto público a favor de la legalización del aborto en Nueva York. Allí habló por primera vez públicamente de un aborto que había tenido cuando tenía 22 años y que entonces era ilegal.

La experiencia modificó su relación con el activismo. Steinem explicó posteriormente que aquel encuentro fue el comienzo de su participación política directa en el movimiento feminista.

A partir de entonces comenzó a combinar el trabajo periodístico con la organización política y las movilizaciones sociales.

Su actividad se concentró en asuntos como el acceso a la anticoncepción y al aborto, la igualdad salarial, la participación política de las mujeres, la violencia de género y la eliminación de las barreras que limitaban la autonomía económica y social de las mujeres.

Ms., una revista para cambiar la conversación

En 1971 Steinem, junto con otras periodistas y activistas, comenzó a trabajar en la creación de una publicación que abordara las cuestiones que las revistas dirigidas a mujeres prácticamente ignoraban.

Así nació Ms., que apareció inicialmente como un suplemento de New York Magazine y se convirtió en una publicación independiente en 1972.

La revista rompió con el modelo tradicional de las publicaciones femeninas de la época. En lugar de concentrarse en consejos domésticos, moda o belleza, abordó cuestiones como el aborto, la violencia doméstica, la discriminación laboral y la desigualdad de género.

Steinem permaneció como editora durante 15 años y posteriormente continuó vinculada a la publicación como asesora.

Ms. se convirtió en uno de los principales espacios editoriales del movimiento feminista estadounidense y permitió que distintas generaciones de mujeres publicaran experiencias y análisis sobre asuntos que hasta entonces habían quedado fuera de los medios de comunicación convencionales.

Llevar el feminismo a la política

Steinem también entendió que transformar las condiciones de vida de las mujeres requería modificar las estructuras políticas.

En 1972 participó, junto con figuras como Bella Abzug, Shirley Chisholm y Betty Friedan, en la creación del National Women’s Political Caucus, organización destinada a incrementar la participación de las mujeres en la vida política y apoyar a candidatas comprometidas con la igualdad.

También contribuyó a crear la Women’s Action Alliance, la Ms. Foundation for Women, Voters for Choice y, décadas después, la Women’s Media Center.

En la década de 1990 participó además en la creación de Take Our Daughters to Work Day, una iniciativa orientada a mostrar a las niñas distintas posibilidades profesionales y ampliar sus expectativas sobre el futuro.

Su activismo trascendió las fronteras de Estados Unidos. También participó en la creación o impulso de organizaciones internacionales dedicadas a los derechos de las mujeres, entre ellas Equality Now.

Una feminista que nunca dejó de estar en campaña

Steinem pasó buena parte de su vida viajando por Estados Unidos para hablar en universidades, centros comunitarios, mítines y manifestaciones.

Aunque reconocía que hablar en público le provocaba miedo, terminó convirtiéndose en una de las oradoras más reconocidas del movimiento feminista.

En una entrevista con Associated Press en 2015 explicó que el activismo requería estar físicamente con las personas. La presencia directa, decía, permitía una forma de empatía que no podía sustituirse por el teléfono o internet.

Su actividad tampoco se limitó a los derechos de las mujeres. Participó en campañas por los derechos civiles, contra la violencia, a favor de los derechos de la comunidad LGBT y en iniciativas relacionadas con la paz y los derechos humanos.

En sus últimos años mantuvo una particular atención al trabajo de base y a las nuevas generaciones de activistas.

Una vida personal fuera de los moldes

La propia vida de Steinem se convirtió en parte del debate que defendía.

Nunca tuvo hijos y durante décadas no se casó. A los 66 años, en 2000, contrajo matrimonio por primera vez con David Bale, empresario y activista británico y padre del actor Christian Bale.

El matrimonio duró cuatro años, hasta la muerte de Bale por linfoma en 2003.

Steinem explicó en distintas ocasiones que nunca se arrepintió de no haber tenido hijos y defendió la posibilidad de que las mujeres pudieran elegir libremente el tipo de vida que querían llevar.

Su propia experiencia contribuyó a cuestionar uno de los supuestos centrales contra los que había luchado: que las mujeres debían seguir una única trayectoria definida por el matrimonio y la maternidad.

Libros y periodismo

Además de su trabajo como organizadora, Steinem desarrolló una extensa carrera como escritora.

Entre sus libros se encuentran Outrageous Acts and Everyday Rebellions, Revolution from Within, Moving Beyond Words, My Life on the Road y The Truth Will Set You Free, But First It Will Piss You Off.

En sus textos combinó experiencias personales con análisis político y social. Su escritura contribuyó a convertir experiencias que durante mucho tiempo fueron consideradas asuntos privados en temas de discusión pública.

En 2020 su vida fue llevada al cine en The Glorias, dirigida por Julie Taymor, una película basada en diferentes etapas de su trayectoria.

Reconocimientos

El reconocimiento a su trayectoria llegó también desde instituciones ajenas al movimiento feminista.

En 1993 ingresó al National Women’s Hall of Fame.

En 2013, el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil de Estados Unidos.

En 2019 recibió el Freedom Award del National Civil Rights Museum y en 2021 fue reconocida con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades por su trayectoria como escritora, periodista y activista y por su contribución a la defensa de la igualdad.

También recibió numerosos reconocimientos por su trabajo periodístico, entre ellos el National Magazine Award y un premio por trayectoria de la Society of Professional Journalists.

Hasta el final

Steinem no abandonó la actividad pública con la edad.

Continuó escribiendo, dando entrevistas y participando en conversaciones con activistas y nuevas generaciones de feministas. En los últimos años convirtió su casa de Nueva York en un espacio para reuniones y círculos de conversación entre activistas.

En 2026, poco antes de su muerte, continuaba participando en actividades públicas y había terminado sus memorias.

Su último libro, An Unexpected Life: A Memoir, será publicado de manera póstuma por Random House el 22 de septiembre de 2026, apenas tres semanas después de su muerte. En el libro, Steinem reconstruye su infancia, los años que pasó viajando con su padre, el cuidado de su madre y las experiencias que la llevaron a convertirse en una de las principales voces del movimiento por la igualdad.

En el texto, además, vuelve sobre una idea que atravesó toda su vida: que el cambio social no ocurre únicamente desde las instituciones, sino desde las comunidades y las personas que se organizan.

Steinem murió con 92 años, pero dejó tras de sí una transformación profunda en la manera en que la sociedad estadounidense habla de las mujeres, de sus derechos y de las relaciones de poder.

De periodista que buscaba hacerse un lugar en redacciones dominadas por hombres pasó a convertirse en organizadora, editora, escritora y activista. Su trayectoria ayudó a convertir asuntos que durante décadas fueron considerados privados —desde el acoso y la violencia hasta la maternidad y el aborto— en cuestiones de derechos, política y justicia social.

Más de medio siglo después de que comenzara su activismo, su legado permanece en las organizaciones que ayudó a crear, en generaciones de mujeres que encontraron en Ms. un espacio para contar sus historias y en un movimiento que transformó de manera permanente el debate sobre la igualdad.

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