El mundo está a punto de superar los 1.5 °C de calentamiento global, pero aún puede regresar por debajo de ese límite: ONU

Un informe del PNUMA advierte que el planeta probablemente rebasará los 1.5 °C en los próximos años; el escenario más optimista prevé un máximo de 1.8 °C antes de que las temperaturas puedan comenzar a descender.

El mundo está encaminado a superar los 1.5 grados Celsius de calentamiento global respecto de los niveles preindustriales, probablemente en los próximos años, pero todavía es posible limitar cuánto se rebasará ese umbral y posteriormente regresar por debajo de él, de acuerdo con un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El reporte, titulado Limiting OvershootLimitando el sobrepaso—, advierte que el objetivo establecido en el Acuerdo de París se encuentra cada vez más lejos bajo las políticas actuales, pero sostiene que superar temporalmente los 1.5 °C no debe convertirse en una razón para abandonar la meta.

La estrategia que plantea el organismo es una trayectoria de “sobrepaso, punto máximo y descenso”: reducir al mínimo posible el aumento de la temperatura, alcanzar un máximo lo más bajo posible y comenzar después a disminuirla hasta regresar por debajo de 1.5 °C.

El concepto de “sobrepaso” describe precisamente ese periodo en el que la temperatura global supera temporalmente un determinado nivel de calentamiento antes de comenzar a disminuir.

El escenario más optimista analizado por el PNUMA sitúa el máximo de calentamiento en 1.8 °C por encima de los niveles preindustriales, incluso si se cumplen los compromisos climáticos actuales. Otros escenarios contemplan aumentos superiores a los 2 °C.

Superar 1.5 °C no significa lo mismo que permanecer por encima

El informe introduce una distinción fundamental: no es lo mismo rebasar temporalmente los 1.5 °C que permanecer durante décadas por encima de ese nivel.

Cada fracción adicional de grado y cada año que el planeta permanezca por encima de 1.5 °C incrementarán los riesgos climáticos.

Por ello, la magnitud y duración del sobrepaso serán determinantes.

Cuanto más alto sea el máximo alcanzado y cuanto más tiempo permanezcan las temperaturas elevadas, mayor será la probabilidad de sufrir impactos severos y de cruzar puntos de inflexión que podrían ser irreversibles.

Entre los riesgos identificados se encuentran una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas, daños a la salud humana, afectaciones a la producción de alimentos, presión sobre los recursos hídricos y daños a ciudades, infraestructura y economías.

Los pequeños Estados insulares en desarrollo y las ciudades costeras de baja altitud estarán entre los territorios más vulnerables al aumento del nivel del mar.

El PNUMA advierte además que algunos impactos podrían aparecer de manera abrupta, mientras otros se acumularían progresivamente.

El riesgo de cruzar puntos de inflexión

Uno de los principales motivos de preocupación es que el calentamiento adicional puede aumentar la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión climáticos.

Estos son umbrales a partir de los cuales determinados sistemas naturales pueden sufrir transformaciones difíciles o imposibles de revertir en escalas de tiempo humanas.

El informe menciona entre ellos la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación de la selva amazónica y alteraciones en la Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (AMOC).

La AMOC es un sistema de corrientes oceánicas que transporta aguas superficiales cálidas hacia el norte y aguas profundas frías hacia el sur y desempeña un papel importante en la regulación del clima.

El problema es que el riesgo no aumenta únicamente cuando se alcanza un determinado número en el termómetro. De acuerdo con el PNUMA, cada fracción adicional de calentamiento y cada año de permanencia a temperaturas más altas incrementan la probabilidad de que estos procesos se activen.

El primer objetivo sigue siendo reducir emisiones

Aunque el informe analiza la posibilidad de regresar por debajo de 1.5 °C, el PNUMA insiste en que esto no significa que el mundo pueda permitirse continuar aumentando sus emisiones.

La prioridad inmediata continúa siendo reducir de manera rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero.

Esto incluye disminuir drásticamente las emisiones de metano, además de acelerar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles y ampliar la generación de energías renovables.

La velocidad con la que se realicen estas reducciones determinará qué tan alto llegará el calentamiento y cuánto tiempo permanecerá el planeta por encima de 1.5 °C.

António Guterres, secretario general de la ONU, sostuvo que el mundo debe hacer que el sobrepaso sea “lo menor y lo más breve posible” y llamó a acelerar la eliminación gradual de los combustibles fósiles, ampliar las energías renovables, reducir la contaminación por metano y proteger bosques, tierras y océanos.

Retirar carbono de la atmósfera

Para conseguir posteriormente un descenso de las temperaturas, las reducciones de emisiones por sí solas podrían no ser suficientes.

El informe señala que será necesario avanzar, a largo plazo, hacia emisiones netas negativas, es decir, retirar de la atmósfera más dióxido de carbono del que se emite.

Para ello se requieren estrategias de remoción de dióxido de carbono (CDR), que incluyen métodos como la reforestación y otras técnicas destinadas a extraer CO₂ de la atmósfera y almacenarlo.

Pero el PNUMA establece una condición fundamental: la remoción de carbono debe utilizarse además de, y no en lugar de, una reducción profunda de las emisiones.

La dependencia excesiva de la CDR podría retrasar las reducciones necesarias de emisiones y aumentar los riesgos asociados con las tecnologías de captura y almacenamiento.

Además, para que la remoción de carbono permita regresar de manera creíble por debajo de 1.5 °C, el máximo de calentamiento debe mantenerse muy por debajo de 2 °C y las emisiones residuales deben reducirse sustancialmente.

El organismo también advierte que las estrategias de remoción de carbono deben contar con reglas estrictas de gobernanza para evitar daños ambientales y conflictos relacionados con el uso de tierra, agua y otros recursos.

Adaptarse a un planeta que ya cambió

La otra mitad de la estrategia será la adaptación.

Incluso si se logra reducir posteriormente la temperatura por debajo de 1.5 °C, el informe advierte que algunos daños serán irreversibles y que determinadas condiciones climáticas habrán cambiado permanentemente.

Por ello, los gobiernos tendrán que preparar a las sociedades para enfrentar olas de calor, inundaciones, sequías, incendios, pérdida de ecosistemas, afectaciones a la producción de alimentos y otros impactos que ya están ocurriendo.

Pero la capacidad de adaptación tiene límites.

Mientras más alto sea el máximo de calentamiento y más tiempo permanezca el planeta por encima de 1.5 °C, más difícil y costoso será adaptarse.

Esto podría obligar a algunas comunidades a reubicarse o modificar sus medios de vida, particularmente en zonas costeras y territorios expuestos a fenómenos climáticos extremos.

El informe señala que esta transformación plantea también cuestiones de justicia, poder y legitimidad política, pues las poblaciones que menos han contribuido históricamente al calentamiento pueden encontrarse entre las más afectadas.

Mitigación y adaptación deben avanzar juntas

Para el PNUMA, reducir las emisiones y adaptarse a los efectos del cambio climático no son estrategias independientes.

Ambas deben avanzar simultáneamente y reforzarse entre sí.

Entre las medidas que pueden cumplir las dos funciones están las soluciones basadas en la naturaleza, incluida la utilización de vegetación y ecosistemas para proporcionar enfriamiento en ciudades, reducir riesgos de inundaciones y aumentar la resiliencia.

La adaptación que se realice actualmente, señala el informe, será la base para enfrentar los riesgos futuros, pero deberá ser transformadora y flexible para responder a fenómenos que pueden aparecer de manera no lineal o abrupta.

La idea central es que las decisiones de hoy determinarán no sólo cuánto se calentará el planeta, sino también la capacidad de las sociedades para enfrentar ese calentamiento.

2024 ya superó los 1.5 °C durante un año

El nuevo informe llega después de que 2024 se convirtiera en el primer año calendario en el que la temperatura media mundial superó los 1.5 °C respecto de la era preindustrial.

Sin embargo, el PNUMA recuerda que el objetivo del Acuerdo de París se refiere al calentamiento de largo plazo, no a que un año aislado supere o no ese valor.

La diferencia es importante: un año por encima de 1.5 °C no significa que el objetivo de París haya sido formalmente rebasado de manera permanente.

Lo que ahora advierte el organismo es que, bajo las trayectorias actuales, el sobrepaso prolongado se ha vuelto cada vez más probable.

El costo de seguir esperando

El PNUMA subraya que los años de inacción ya han reducido el margen disponible.

Incluso si la humanidad consigue regresar por debajo de 1.5 °C en el futuro, no será posible recuperar todas las condiciones climáticas del pasado.

Algunos ecosistemas habrán cambiado, determinadas zonas podrán resultar inhabitables y algunas comunidades tendrán que desplazarse.

El problema, por tanto, ya no consiste únicamente en evitar el calentamiento, sino en administrar responsablemente un futuro en el que el planeta probablemente permanecerá durante algún tiempo por encima del límite climático acordado internacionalmente.

El organismo considera que la mejor estrategia disponible es limitar al máximo ese periodo y evitar que el calentamiento alcance niveles mucho mayores.

“Incluso si sabemos que el desafío está creciendo, también lo hace el impulso” para enfrentarlo, señaló Chris Bowen, ministro australiano de Cambio Climático y Energía y presidente de las negociaciones de la COP31.

Mirey Atallah, jefa de la División de Adaptación y Resiliencia del PNUMA y coordinadora del informe, plantea que el mundo necesita cambiar la manera de entender el objetivo de 1.5 °C: ya no se trata únicamente de aproximarse a ese límite desde abajo, sino de prepararse para una posible aproximación desde arriba y trabajar para regresar por debajo de él.

La ventana todavía existe

El mensaje del informe no es que superar 1.5 °C sea inocuo ni que regresar posteriormente al umbral permita borrar sus consecuencias.

Es exactamente lo contrario.

Cada décima de grado importa. Cada año adicional de calentamiento aumenta los riesgos. Y cuanto más alto sea el máximo alcanzado, más difícil será regresar.

Pero el PNUMA sostiene que todavía existe una ventana de acción.

Reducir rápidamente las emisiones, abandonar progresivamente los combustibles fósiles, disminuir el metano, acelerar las energías renovables, fortalecer la adaptación y desarrollar de manera responsable mecanismos para retirar carbono de la atmósfera pueden limitar el máximo de calentamiento y aumentar las posibilidades de volver a situar la temperatura global por debajo de 1.5 °C.

La cuestión, concluye el organismo, ya no es solamente si el mundo cruzará el umbral, sino cuánto lo cruzará, durante cuánto tiempo permanecerá por encima y qué tan pronto podrá regresar.

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