En un acto encabezado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se firmó en la Ciudad de México el Acuerdo para la Creación del Sistema de Ordenamiento de la Producción y la Comercialización del Maíz Blanco, una estrategia nacional que busca garantizar precios justos para los productores, fortalecer la soberanía alimentaria y estabilizar el mercado del principal grano de consumo humano en el país.
Durante el evento, la presidenta destacó que este acuerdo representa una nueva forma de coordinación entre productores, compradores, comercializadores, empresas proveedoras de insumos y el Gobierno de México para enfrentar la crisis que atraviesa el sector maicero derivada de la caída de precios internacionales, la sequía y el incremento de costos de producción.
La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, explicó que el sistema permitirá la colaboración entre todos los actores de la cadena productiva mediante contratos anticipados de comercialización, venta de insumos a precios justos y mecanismos de protección frente a contingencias climáticas y de mercado.
El programa contempla inicialmente la participación de más de 61 mil productores en alrededor de 705 mil hectáreas, con una meta de producción cercana a siete millones de toneladas de maíz blanco. Participan productores de estados clave como Sinaloa, Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Tlaxcala y Campeche, además de empresas harineras, nixtamalizadoras, pecuarias y comercializadoras que representan más del 80 por ciento de la comercialización formal del maíz blanco en México.
Uno de los elementos más relevantes del acuerdo es el compromiso de las empresas compradoras para privilegiar la adquisición de maíz nacional antes de recurrir a importaciones. Asimismo, se implementará un padrón único digitalizado de productores y una plataforma de información para dar certidumbre, transparencia y trazabilidad a toda la cadena productiva.
La coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, Altagracia Gómez Sierra, señaló que este mecanismo permitirá fortalecer la seguridad alimentaria y beneficiar a más de dos millones de familias que dependen del cultivo del maíz.
Subrayó además que México sigue siendo el principal consumidor de maíz para consumo humano en el mundo y uno de los mayores reservorios de biodiversidad del grano, con más de 59 razas nativas protegidas.
La importancia de proteger las variedades nativas de maíz
Uno de los temas centrales que emergió durante el encuentro fue la necesidad de preservar las variedades nativas de maíz, consideradas patrimonio biocultural de México y base de la alimentación nacional desde tiempos ancestrales.
La presidenta Claudia Sheinbaum recordó que, además del nuevo esquema de comercialización, el Gobierno de México impulsa el programa “El Maíz es la Raíz”, orientado a fortalecer la producción del maíz nativo y apoyar a pequeños productores que conservan semillas criollas adaptadas a las distintas regiones del país.
México es centro de origen y diversificación del maíz. Las variedades nativas representan una enorme riqueza genética desarrollada por generaciones de campesinos e indígenas, quienes han preservado semillas resistentes a diferentes climas, plagas y condiciones de suelo.
Especialistas y productores coinciden en que proteger estas variedades no sólo significa conservar la biodiversidad, sino también garantizar la soberanía alimentaria, la resiliencia frente al cambio climático y la permanencia de tradiciones culturales asociadas al maíz, la tortilla y la milpa.
Durante el acto, productores de distintos estados enfatizaron que el maíz no es únicamente un cultivo comercial, sino parte esencial de la identidad mexicana. La representante de productores de Michoacán, Francisca Rosalba Jiménez Juárez, afirmó que “el maíz es nuestra historia, nuestra identidad, nuestra cultura y alimento de México”.
El nuevo sistema también abre la posibilidad de impulsar prácticas agrícolas más sustentables, mejorar rendimientos sin perder diversidad genética y fortalecer esquemas de valor agregado para las comunidades rurales.
La presidenta Sheinbaum explicó que el acuerdo nació tras reconocer el riesgo de abandono del cultivo por parte de productores afectados por bajos precios y endeudamiento. Por ello, se construyó un mecanismo integral que involucra a toda la cadena productiva para asegurar rentabilidad, abasto nacional y estabilidad de precios.
En el evento participaron funcionarios federales, organizaciones agrícolas, empresas de fertilizantes, harineras, nixtamalizadoras y comercializadores, quienes coincidieron en la necesidad de mantener la producción nacional de maíz como un asunto estratégico para el país.
Este acuerdo resulta especialmente oportuno ante la próxima revisión y firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ya que fortalece la posición de México en materia de soberanía alimentaria, protección de la producción nacional y defensa de uno de los cultivos más emblemáticos y estratégicos para la economía y la cultura mexicana.



