México apuesta por formar talento en inteligencia artificial: 32 mil personas se inscribieron en la segunda generación del centro público

El programa impulsado por el gobierno federal, en colaboración con 16 empresas tecnológicas, busca certificar 25 mil personas al año en inteligencia artificial, ciberseguridad, análisis de datos, redes e infraestructura y computación en la nube. Sus primeros egresados ya encontraron oportunidades laborales en empresas como Microsoft y Accenture.

La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral, la investigación científica y la manera en que las sociedades producen conocimiento. Ante este escenario, México busca ampliar la formación de especialistas y vincular sus capacidades educativas con las necesidades de una industria tecnológica que demanda nuevas habilidades a una velocidad cada vez mayor.

Con ese objetivo, el Gobierno de México presentó los avances de la segunda generación del Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial, una iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, coordinada por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) y desarrollada en colaboración con instituciones de educación superior y 16 empresas tecnológicas.

Durante el encuentro, el titular de la ATDT, José Antonio Peña Merino, informó que el programa registra cerca de 32 mil personas inscritas en su segunda generación, de las cuales alrededor de 20 mil se encontraban activas en su proceso de formación al momento del anuncio. La meta del proyecto es certificar a 25 mil personas al año mediante cursos intensivos y especializados.

La iniciativa parte de una necesidad concreta: reducir la brecha entre la formación académica tradicional y las competencias que actualmente requiere el sector productivo. El crecimiento de la industria electrónica, los servicios digitales y las aplicaciones de inteligencia artificial ha incrementado la demanda de perfiles especializados, incluso en áreas que evolucionan más rápido que los planes de estudio convencionales.

Formación técnica con certificaciones empresariales

El Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial ofrece 20 cursos intensivos distribuidos en cinco áreas: inteligencia artificial, redes e infraestructura, ciberseguridad, análisis de datos y computación en la nube.

Los programas tienen una duración aproximada de cinco meses y combinan formación técnica, tutorías, aprendizaje del inglés y acompañamiento para facilitar la incorporación de los participantes al mercado laboral.

Uno de sus componentes centrales es la doble certificación: quienes concluyen satisfactoriamente reciben una acreditación de la empresa responsable de su capacitación y otra de Infotec, institución pública especializada en tecnologías de la información y comunicación.

En esta segunda generación participan empresas como Accenture, Amazon Web Services, Axity, Cisco, Ericsson, Google, IBM, Intel, Kyndryl, Meta, Microsoft, NVIDIA, Oracle, Salesforce, SAP y Tata Consultancy Services, además de la colaboración de organismos empresariales e instituciones educativas.

De acuerdo con Peña Merino, la primera generación, que funcionó como una etapa piloto, consiguió certificar a 3 mil 231 personas. El crecimiento de la matrícula en la segunda edición refleja el interés por acceder a conocimientos especializados y obtener acreditaciones reconocidas por la industria.

La formación también incorpora el aprendizaje del inglés, una de las barreras de acceso a puestos tecnológicos. Para ello se establecieron colaboraciones con Duolingo, Prolex, de la Universidad de Guadalajara, y Cisco, con opciones diferenciadas según el nivel de dominio del idioma.

El programa está dirigido tanto a estudiantes universitarios que buscan especializarse como a personas que ya concluyeron sus estudios o cuentan con experiencia laboral y desean reorientar su trayectoria profesional hacia las nuevas áreas tecnológicas. No establece un límite de edad.

De la capacitación al empleo: historias que muestran el alcance del programa

Más allá de las cifras de inscripción y certificación, los testimonios de sus egresados muestran uno de los principales desafíos de las políticas de formación tecnológica: convertir el conocimiento adquirido en oportunidades laborales y mejores condiciones de vida.

Diana Ruiz Moctezuma, de 23 años, estudia Ingeniería Biónica en el Instituto Politécnico Nacional. Después de cursar una especialización vinculada con inteligencia artificial y servicios en la nube, obtuvo dos certificaciones y decidió postularse a Microsoft, empresa en la que consiguió un puesto como arquitecta de soluciones en la nube.

La joven relató que se trató de su primer empleo y que tuvo que superar cuatro entrevistas en inglés. Su experiencia, explicó, también representó una oportunidad para mejorar las condiciones económicas de su familia.

El caso de Jesús Enrique Lascano Pérez muestra otra ruta de incorporación al sector tecnológico. Egresado de Ingeniería en Sistemas Computacionales de la Escuela Superior de Cómputo del IPN, participó en el programa Abriendo Puertas Cloud, en colaboración con Accenture y Generation México.

Además de adquirir conocimientos sobre servicios en la nube y fundamentos de inteligencia artificial, recibió capacitación en comunicación, elaboración de currículum y preparación para entrevistas laborales. Tras concluir el programa y obtener sus certificaciones, ingresó a Accenture como ingeniero de software.

Otros testimonios evidenciaron que la actualización tecnológica no es exclusiva de las nuevas generaciones. Guillermo Luis Castillo, de 42 años, llegó al programa después de desarrollar una trayectoria en la música y crear proyectos digitales. Su formación le permitió fortalecer sus conocimientos técnicos y avanzar en el desarrollo de soluciones propias.

Por su parte, Dulce María Alfaro Melchor, quien trabaja en el Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, destacó la utilidad de una certificación de Oracle en análisis de datos para mejorar sus capacidades en el manejo de bases de datos y modelos de riesgo financiero.

Los cuatro casos ilustran diferentes posibilidades: ingresar por primera vez al mercado laboral, cambiar de especialidad, profesionalizar conocimientos adquiridos de manera autodidacta o mejorar las competencias dentro de un empleo existente.

El reto de conectar las certificaciones con empleos de calidad

La formación es sólo una parte del desafío. Para que una estrategia de este tipo tenga un impacto sostenido, necesita demostrar que las personas certificadas consiguen empleos, acceden a mejores puestos o incrementan sus ingresos.

Durante el encuentro, Mauricio Torres Echanaguzia, consejero y vicepresidente nacional de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (AMITI), informó que más de 2 mil jóvenes habían participado en ferias de empleo virtuales y presenciales durante los seis meses previos, mientras que más de 150 se encontraban en procesos de contratación.

El representante empresarial destacó que el objetivo es conectar la formación con oportunidades reales en distintos sectores, no únicamente en las compañías tecnológicas. La inteligencia artificial, la administración de datos, la ciberseguridad y los servicios en la nube son cada vez más relevantes para actividades financieras, industriales y de servicios.

Sin embargo, durante la ronda de preguntas, Peña Merino señaló que se estaba realizando un ejercicio de seguimiento de las trayectorias laborales de la primera generación y que el dato consolidado sobre cuántas personas habían conseguido empleo se daría a conocer posteriormente.

Este seguimiento será fundamental para evaluar los resultados del programa. El número de inscritos permite dimensionar su alcance, pero la inserción laboral, la permanencia en los puestos y la evolución profesional permitirán conocer mejor su efectividad.

El funcionario también informó que 33 por ciento de las personas inscritas son mujeres y 67 por ciento hombres. Aunque consideró que la participación femenina es relevante frente a otros programas de formación técnica, reconoció que se busca incrementarla.

La convocatoria para la tercera generación se prevé para mediados o finales de noviembre, con el propósito de iniciar los cursos en enero de 2027, de acuerdo con lo anunciado durante el evento. La información y las convocatorias se publican en el portal oficial del programa: mexia.gob.mx.

Inteligencia artificial: formar especialistas y definir responsabilidades

El impulso a la capacitación ocurre en un momento en que los gobiernos, las universidades y las empresas enfrentan preguntas sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la investigación, la privacidad y la autonomía tecnológica.

Durante su intervención, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, planteó que la velocidad del cambio tecnológico obliga a replantear la educación como un proceso que no termina al concluir una carrera universitaria. En un entorno donde las competencias profesionales se actualizan continuamente, sostuvo, la formación a lo largo de la vida será cada vez más necesaria.

En la misma línea, la subsecretaria de Desarrollo Tecnológico, Vinculación e Innovación de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Celina Peña Guzmán, destacó que la inteligencia artificial también está modificando la práctica científica al permitir procesar grandes volúmenes de información, realizar predicciones y explorar nuevas posibilidades de investigación.

La funcionaria presentó, a nombre de la secretaria Rosaura Ruiz Gutiérrez, algunos de los proyectos que buscan fortalecer las capacidades nacionales en este ámbito, entre ellos la supercomputadora Coatlicue y el Clúster Nacional de Cómputo de Alto Rendimiento e Inteligencia Artificial, concebido para articular infraestructura de distintas instituciones del país.

El propósito es aprovechar el conocimiento científico y tecnológico existente en México para atender problemas nacionales en áreas como agricultura, biodiversidad, monitoreo ambiental y seguridad, además de fortalecer la formación de especialistas.

Peña Guzmán también recordó los Principios de Chapultepec, presentados en enero de 2026 por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación y la ATDT, como una referencia para promover el desarrollo y uso responsable de la inteligencia artificial. Entre sus ejes se encuentran la centralidad de las personas, la transparencia, la responsabilidad humana, la protección de datos personales y el respeto a la diversidad cultural y lingüística.

Durante la conferencia de prensa, Alcanzando el Conocimiento planteó precisamente la necesidad de incorporar a la discusión pública los dilemas éticos, la responsabilidad de las empresas tecnológicas y los desafíos de construir un marco regulatorio adecuado para una tecnología cuyo alcance sigue evolucionando.

Peña Merino respondió que el Gobierno de México mantiene un proceso de diálogo con empresas, academia y autoridades para definir una posible propuesta normativa. Reconoció que se trata de un tema complejo y que la construcción de reglas requiere la participación de distintos sectores.

El conocimiento como capacidad estratégica

La expansión de la inteligencia artificial abre oportunidades económicas, pero también plantea una pregunta de fondo para México: cómo pasar de utilizar tecnologías desarrolladas en otras partes del mundo a fortalecer las capacidades nacionales para comprenderlas, adaptarlas y, progresivamente, participar en su desarrollo.

El Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial representa una apuesta por ampliar el acceso a certificaciones especializadas que, de acuerdo con Peña Merino, en algunos casos pueden superar los 20 mil pesos cuando se consideran tanto la capacitación como la acreditación. En el programa, ambos componentes se ofrecen gratuitamente a las personas participantes.

La iniciativa reúne al gobierno, las instituciones educativas y el sector privado en un modelo que busca responder a las necesidades inmediatas del mercado laboral. Su siguiente etapa consistirá en demostrar que esta colaboración puede sostenerse y traducirse en beneficios verificables para quienes participan.

La formación de miles de especialistas es un paso importante, pero la transformación tecnológica de un país requiere también investigación científica, infraestructura de cómputo, inversión, protección de derechos y reglas claras para el uso de estas herramientas.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en preparar personas para los empleos que demanda hoy la inteligencia artificial. También implica construir las capacidades humanas, científicas e institucionales que permitan a México decidir cómo quiere utilizarla, qué problemas desea resolver con ella y bajo qué principios quiere desarrollar su futuro digital.

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