El secretario de Economía afirmó que alrededor del 80% del comercio mexicano con Estados Unidos se mantiene libre de aranceles. Reconoció que los desafíos centrales son aumentar el contenido nacional de las exportaciones, desarrollar empresas mexicanas de semiconductores y electrónica, y acelerar la innovación.
México ha logrado mantener condiciones comerciales favorables frente a Estados Unidos en un escenario internacional marcado por el proteccionismo, la reconfiguración de las cadenas de suministro y una creciente competencia por las inversiones. Sin embargo, el reto de fondo sigue siendo transformar esas ventajas en mayor capacidad productiva nacional, innovación tecnológica y empleos de mayor valor agregado.
Así lo sostuvo el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, durante su comparecencia ante las Comisiones Unidas de Economía, Comercio y Competitividad, y de Economía Social y Fomento del Cooperativismo de la Cámara de Diputados, donde presentó un balance de la estrategia económica del gobierno de Claudia Sheinbaum y delineó los principales desafíos para los próximos años.
El funcionario afirmó que aproximadamente el 80% del comercio de México con Estados Unidos se mantiene sin aranceles y aseguró que el país cuenta con condiciones comerciales y de inversión más favorables que otras economías participantes en el G20.
Ebrard atribuyó este resultado a la estrategia de negociación encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, así como a la importancia de la integración productiva entre ambos países. Recordó que, al inicio de la administración estadounidense de Donald Trump, México enfrentó el riesgo de que se impusieran aranceles del 25% a sus exportaciones.
De acuerdo con el secretario, la interlocución directa entre ambos gobiernos y los contactos con representantes empresariales y financieros permitieron contener ese escenario y preservar condiciones favorables para la economía mexicana.
No obstante, el panorama comercial continúa sujeto a cambios. Ebrard advirtió que Estados Unidos avanza hacia un modelo de comercio administrado, en el que las decisiones comerciales ya no dependen exclusivamente de los aranceles y las reglas de origen, sino también de otras disposiciones que pueden modificar las condiciones de acceso a los mercados.
Por ello, anticipó que México deberá mantener una estrategia de negociación permanente para proteger sus exportaciones y conservar su posición competitiva.
El Plan México, más allá de la relación con Estados Unidos
Ante este escenario, el gobierno federal impulsa el Plan México, una estrategia que busca fortalecer el mercado interno, incrementar la producción nacional y diversificar la participación del país en las cadenas globales de valor.
Ebrard explicó que uno de los objetivos es ampliar la presencia mexicana en sectores estratégicos como la electrónica, los semiconductores y la computación, industrias fundamentales para el desarrollo de tecnologías vinculadas con la inteligencia artificial.
El secretario reconoció, sin embargo, que todavía existen pendientes importantes: aumentar el contenido nacional de las exportaciones, desarrollar empresas mexicanas capaces de competir en sectores tecnológicos de alto valor agregado y acelerar los procesos de innovación.
Este punto representa uno de los principales desafíos estructurales de la economía mexicana. Mantener el acceso preferencial al mercado estadounidense es relevante, pero no garantiza por sí mismo que una mayor proporción del valor generado por las exportaciones permanezca en México.
La capacidad de desarrollar proveedores nacionales, tecnología propia y empresas con mayor contenido de conocimiento será determinante para que el país avance hacia una economía menos dependiente de la manufactura de ensamblaje.
Inversión extranjera: proyectos por 3 mil 500 millones de dólares
En materia de inversión, Ebrard informó que la oficina creada por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum para facilitar proyectos productivos ya autorizó inversiones por más de 3 mil 500 millones de dólares.
Añadió que existe una cartera de proyectos por otros 18 mil millones de dólares y que se han identificado portafolios de inversión superiores a los 400 mil millones de dólares para el sexenio.
El funcionario sostuvo que el crecimiento de la inversión extranjera directa, incluida la reinversión de utilidades, refleja la confianza de las empresas que ya operan en México y que buscan ampliar sus actividades, instalar nuevas plantas o incrementar su capacidad productiva.
Sin embargo, las cifras de proyectos autorizados, los montos en cartera y los portafolios identificados corresponden a distintas etapas de desarrollo y no deben interpretarse como inversiones ya ejecutadas. Su impacto dependerá de que se concreten, se traduzcan en nueva capacidad productiva y generen beneficios para las economías regionales.
Ebrard también destacó señales de recuperación de las exportaciones, cambios en su composición hacia sectores tecnológicos y una evolución favorable de la inversión nacional, particularmente de la formación bruta de capital fijo.
Aun así, reconoció que el país necesita consolidar estos avances y acelerar la actividad económica para convertir las oportunidades de inversión en crecimiento sostenido.
Más mercados para reducir la dependencia
La estrategia comercial mexicana también contempla ampliar los vínculos con otras regiones del mundo.
Durante su comparecencia, el secretario informó que concluyeron las negociaciones para modernizar el acuerdo comercial entre México y la Unión Europea, cuya entrada en vigor está prevista para 2027, una vez concluidos los procedimientos correspondientes.
Según Ebrard, el acuerdo abrirá nuevas oportunidades para el sector agropecuario y diversas ramas de la manufactura mexicana.
Asimismo, señaló que México prepara su participación en las negociaciones comerciales con países de Asia y el Pacífico, particularmente en el marco del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), donde buscará perfeccionar las reglas de origen para responder a los cambios en el comercio internacional.
El funcionario también destacó que México será sede del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en 2028, un espacio que, afirmó, permitirá fortalecer su presencia económica y diplomática en la región.
En el frente norteamericano, adelantó que se prevé una cuarta ronda de conversaciones con Estados Unidos antes de que concluya 2026. Sobre el futuro del tratado comercial, señaló que el escenario planteado por Washington contempla un periodo de diez años con revisiones anuales, una fórmula que, reconoció, no es la preferida por México, aunque mantiene vigente el acuerdo.
El desafío: convertir la estabilidad comercial en desarrollo tecnológico
Ebrard defendió la conducción económica del gobierno federal y expresó confianza en las perspectivas del país. Sostuvo que la estrategia se anticipó a los cambios internacionales y que México ha conseguido preservar condiciones favorables en una de las etapas más complejas de su relación comercial con Estados Unidos.
No obstante, su propio diagnóstico deja en evidencia que la estabilidad comercial es apenas una parte de la ecuación.
México enfrenta el desafío de aprovechar el acceso a los mercados internacionales para fortalecer sus capacidades científicas, tecnológicas e industriales; elevar la participación de empresas nacionales en las cadenas productivas y generar mayor valor agregado dentro del país.
La pregunta central ya no es únicamente cómo evitar nuevos aranceles o atraer capital extranjero, sino cómo lograr que esas condiciones se traduzcan en una transformación productiva de largo plazo.
En ese sentido, el Plan México tendrá que demostrar su capacidad para vincular la inversión con la innovación, la formación de talento, el desarrollo de proveedores nacionales y la creación de industrias estratégicas.
El mensaje de Ebrard ante los legisladores fue optimista: México conserva ventajas y cuenta con oportunidades para ampliar su presencia internacional. Pero el resultado definitivo dependerá de que esas ventajas se conviertan en capacidades propias y en un crecimiento económico cuyos beneficios alcancen a más sectores y regiones del país.



