El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó este miércoles el tono de sus críticas al Gobierno de México por su estrategia contra los cárteles del narcotráfico y afirmó que existen “vastos territorios” del país que, según su valoración, no están bajo control del Estado sino de organizaciones criminales.
Durante una conferencia de prensa en Quito, Ecuador, como parte de una gira por América Latina, Rubio reconoció que México ha intensificado sus acciones contra los grupos delictivos, pero sostuvo que los esfuerzos todavía están lejos de ser suficientes.
“Los mexicanos han hecho más de lo que habían hecho nunca para ir detrás de estos grupos, pero no es ni de lejos suficiente”, afirmó el funcionario.
Rubio sostuvo que el tamaño de México y el poder de los cárteles hacen que el combate al narcotráfico represente un desafío mayor que en otros países de la región.
“No creo que sea un misterio para nadie. Hay territorios, extensos territorios en México, que no están gobernados por el Estado, están controlados por las organizaciones del narcotráfico”, dijo.
El secretario de Estado también señaló que la violencia vinculada con estas organizaciones representa un problema de seguridad para México y Estados Unidos, y mencionó los asesinatos de candidatos políticos, jueces y periodistas como muestra de la capacidad de los grupos criminales para desafiar a las autoridades.
“La cabeza de la serpiente” está en México
Rubio afirmó que los cárteles mexicanos constituyen el principal punto de la amenaza regional que enfrenta Washington.
“La cabeza de la serpiente son los cárteles en México”, sostuvo.
El funcionario también advirtió sobre el uso creciente de drones por parte de organizaciones criminales para transportar drogas y personas a través de la frontera con Estados Unidos, una preocupación que se ha incorporado a la agenda de seguridad de Washington.
Rubio insistió, sin embargo, en que la intención de Estados Unidos es trabajar con el Gobierno mexicano.
“Estos grupos son muy peligrosos, necesitan ser enfrentados. Y nuestra esperanza, nuestra intención, es hacerlo en colaboración con el Gobierno mexicano”, afirmó.
Pero inmediatamente añadió: “Ese es el ideal, pero eventualmente esa amenaza va a tener que ser enfrentada, de una manera u otra”.
La declaración deja abierta la posibilidad de una participación estadounidense más amplia, aunque Rubio no anunció una operación militar en México ni planteó una acción concreta contra los cárteles dentro del territorio mexicano.
Un cambio respecto al discurso de hace un año
Las declaraciones contrastan con el tono que Rubio utilizó durante su visita a México en septiembre de 2025.
En aquella ocasión, el secretario de Estado afirmó que ningún Gobierno estaba cooperando con Estados Unidos tanto como el de la presidenta Claudia Sheinbaum y destacó que la cooperación se desarrollaba con respeto a la soberanía mexicana.
Un año después, durante su gira por Colombia, Ecuador y Perú, Rubio evitó referirse a la soberanía mexicana al hablar de la necesidad de aumentar los esfuerzos contra los cárteles.
Su visita a la región forma parte de una estrategia de la administración de Donald Trump para reforzar la cooperación de seguridad en América Latina y ampliar la lucha contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
En Ecuador, Rubio anunció además que Estados Unidos solicitará al Congreso 45 millones de dólares adicionales para seguridad, incluidos recursos para apoyar operaciones contra el narcotráfico, además de equipo para las fuerzas ecuatorianas.
México, en el centro de la presión estadounidense
La nueva declaración se produce en un momento de creciente presión de Washington sobre México en materia de seguridad.
Rubio ha sostenido que el problema del narcotráfico debe enfrentarse mediante cooperación entre ambos países, pero las declaraciones de este miércoles colocan nuevamente sobre la mesa una de las principales diferencias entre Washington y Ciudad de México: hasta dónde puede llegar la participación estadounidense en territorio mexicano.
El Gobierno de Sheinbaum ha defendido de manera reiterada una fórmula de cooperación con Estados Unidos sin subordinación y ha rechazado cualquier intervención de fuerzas estadounidenses en México.
Las declaraciones de Rubio, por ahora, no modifican formalmente ese esquema de cooperación, pero sí elevan el tono de la presión estadounidense sobre la estrategia mexicana contra el crimen organizado.



