Los candidatos encabezaron actos multitudinarios este sábado; los brasileños acudirán mañana a las urnas para elegir al próximo presidente en una contienda marcada por la polarización política.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro cerraron sus campañas electorales este sábado con movilizaciones multitudinarias, un día antes de la segunda vuelta presidencial que definirá el rumbo político del país sudamericano.
En Río de Janeiro, una multitud vestida de rojo acompañó a Lula en la playa de Copacabana, mientras que Flávio Bolsonaro reunió a simpatizantes en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, donde destacó una caravana de motociclistas en apoyo a su candidatura.
Lula, de 80 años, busca un nuevo mandato al frente del Partido de los Trabajadores (PT). Durante el acto en Copacabana defendió la soberanía nacional y sostuvo que Brasil no debe convertirse en el patio trasero de otro país, en una alusión a la relación con Estados Unidos.
El mandatario también realizó actividades de campaña en São Paulo, donde buscó movilizar a sus seguidores en la recta final de la contienda.
Por su parte, Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, centró su discurso en la libertad económica y las críticas a los programas sociales del actual gobierno. Su campaña capitalizó el descontento de sectores del electorado por la inseguridad y el costo de vida.
La elección enfrenta a dos proyectos políticos opuestos y se desarrolla en un contexto de polarización. Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta del 4 de octubre con 47.03 por ciento de los votos, frente a 45.2 por ciento de Lula, una diferencia de más de dos millones de sufragios.
Los últimos sondeos apuntaban a una contienda cerrada antes de la votación de este domingo 25 de octubre. Cerca de 160 millones de brasileños están habilitados para participar en la segunda vuelta.
El resultado también tendrá implicaciones para la política regional. Una victoria de Flávio Bolsonaro acercaría a Brasil a los gobiernos latinoamericanos alineados con el presidente estadounidense Donald Trump, mientras que la continuidad de Lula mantendría una mayor distancia política respecto de Washington.
Los actos multitudinarios marcaron el cierre de una campaña en la que ambos candidatos buscaron convencer a los últimos votantes indecisos antes de una elección cuyo desenlace se anticipa ajustado.




