La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que el Gobierno de México desarrolla un sistema de alertamiento telefónico para fenómenos meteorológicos, el cual podría estar listo en aproximadamente dos meses. La medida forma parte de la estrategia preventiva ante los efectos de El Niño, un fenómeno oceánico-atmosférico que forma parte del ciclo climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y que altera los patrones de lluvia, temperatura y ciclones en distintas regiones del país.
Durante la conferencia matutina, la mandataria explicó que El Niño se relaciona con el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y puede provocar cambios importantes en el clima de México y de otras partes del mundo. Además, recordó que este fenómeno recibe ese nombre porque fue identificado originalmente por pescadores de la costa de Perú, quienes notaban que sus efectos solían presentarse hacia finales de diciembre, cerca de la Navidad, por lo que lo asociaron con “El Niño Jesús”. Entre sus efectos más comunes se encuentran lluvias más intensas en algunas zonas, sequías en otras, incremento de temperaturas y modificaciones en la formación e intensidad de ciclones tropicales. También advirtió que, según los pronósticos, el centro del país podría enfrentar sequía durante el próximo año.
“¿Qué tenemos que hacer? Pues alertar a todos los estados de la República, a toda la gente, a todas las mexicanas y mexicanos de esta situación”, señaló Sheinbaum. Añadió que el nuevo sistema se desarrollará en coordinación con la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, la Coordinación Nacional de Protección Civil y el Servicio Meteorológico Nacional.
El coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional, Fabián Vázquez Romaña, detalló que El Niño es un fenómeno que surge de la interacción entre la atmósfera y el océano y que ocurre cada dos a siete años, aunque su duración e intensidad pueden variar. Explicó que actualmente existe una probabilidad de 63 por ciento de que se trate de un evento muy fuerte, con su punto máximo previsto para diciembre y efectos que podrían extenderse al siguiente año. En episodios intensos, como los registrados en 1997-1998 y 2015-2016, se han observado impactos significativos en lluvias, agricultura, disponibilidad de agua y temperaturas extremas en distintas regiones del planeta.
De acuerdo con el especialista, para el verano se espera una disminución de lluvias en el centro y sur del país, mientras que en invierno el norte podría registrar condiciones más húmedas. En primavera del próximo año, añadió, podrían presentarse temperaturas elevadas. Además, señaló que estos cambios pueden influir en la temporada de ciclones tropicales, reduciendo su número en el Atlántico pero favoreciendo, en algunos casos, sistemas más intensos en el Pacífico.
Por su parte, la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez, informó que ya se trabaja con los 32 estados en acciones preventivas como desazolve de ríos y presas, apertura de cauces, colocación de barreras, actualización de mapas de riesgo y revisión de refugios temporales. Además, se instalaron puestos de comando en 17 estados costeros para reforzar la atención ante posibles emergencias.
Con estas medidas, el Gobierno de México busca anticiparse a los efectos de un fenómeno que puede modificar la distribución de lluvias, temperaturas y ciclones en el país. La prioridad, subrayó la presidenta, es fortalecer la prevención, mejorar la capacidad de respuesta y mantener una comunicación oportuna con la población.



