La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió que la situación humanitaria en las zonas afectadas por los terremotos en Venezuela «se ha deteriorado rápidamente», debido a la grave escasez de alimentos, el colapso de los servicios básicos y el aumento de los riesgos para miles de personas que permanecen desplazadas.
La portavoz de ACNUR, Carlotta Wolf, informó en Ginebra que las primeras evaluaciones realizadas los días 26 y 27 de junio en los estados de La Guaira, Distrito Capital, Miranda, Aragua y Carabobo confirman un incremento de la vulnerabilidad de la población afectada, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate tras los sismos del 24 de junio.
De acuerdo con el organismo, cerca de 16 mil personas han tenido que abandonar sus hogares. De ellas, la mitad permanece refugiada en casas de familiares o vecinos, mientras que 39% continúa viviendo en calles y espacios públicos, y el resto se aloja en iglesias, escuelas o refugios improvisados que carecen de condiciones adecuadas de protección, privacidad e higiene.
ACNUR expresó especial preocupación por la situación de la infancia. Según las evaluaciones realizadas en las comunidades afectadas, 17% de las familias consultadas reportó la presencia de menores no acompañados o separados de sus familiares, por lo que, junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y otras agencias del Sistema de Naciones Unidas, puso en marcha una campaña para identificar, localizar y reunificar a niñas, niños y adolescentes con sus familias.
La agencia también alertó sobre las dificultades para hacer llegar la ayuda humanitaria. En coordinación con Cáritas se habilitó un centro de recepción y almacenamiento de donaciones para facilitar su distribución, mientras que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió sobre un «caos logístico» provocado por la llegada masiva y desorganizada de ayuda espontánea, lo que dificulta una distribución eficiente y digna para la población damnificada.
Desde el inicio de la emergencia, ACNUR ha movilizado personal especializado y suministros de emergencia para apoyar al gobierno venezolano y coordinar la respuesta en materia de protección y alojamiento temporal. La agencia trabaja junto con otras dependencias de la ONU en la instalación de refugios, la distribución de artículos de primera necesidad y la evaluación de nuevas necesidades conforme avanzan las labores de atención.
Especialistas humanitarios consultados por organismos internacionales han advertido que la emergencia representa un desafío de gran complejidad debido al daño en infraestructura, las limitaciones del sistema de salud, la insuficiencia de refugios y las dificultades para coordinar la llegada de ayuda nacional e internacional, por lo que consideran indispensable fortalecer la coordinación entre las autoridades venezolanas y las agencias humanitarias para evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida de la población afectada.



