Europa enfrenta una intensa ola de calor que mantiene temperaturas superiores a los 40 grados Celsius en varios países, ha elevado la demanda de electricidad, favorece la propagación de incendios forestales y pone bajo presión a los sistemas de salud, mientras las autoridades mantienen alertas en gran parte del continente ante la persistencia de las condiciones extremas.
Los servicios meteorológicos reportan temperaturas excepcionalmente altas en España, Portugal, Francia, Italia, Grecia y los Balcanes, donde la combinación de calor extremo, baja humedad y fuertes vientos ha incrementado el riesgo de incendios forestales. En varios países se han registrado evacuaciones preventivas, cierres de parques naturales y el despliegue de miles de bomberos para contener decenas de siniestros activos.
El aumento de las temperaturas también ha disparado la demanda de energía eléctrica por el uso intensivo de sistemas de aire acondicionado y refrigeración. Operadores de redes eléctricas en Francia, España e Italia reportaron picos de consumo, mientras los gobiernos implementaron medidas para garantizar el suministro y evitar afectaciones al servicio durante las horas de mayor demanda. El calor también ha reducido la eficiencia de algunas centrales eléctricas y limitado la capacidad de generación en instalaciones que dependen del agua de ríos para su enfriamiento.
Las consecuencias también se reflejan en la salud pública. Hospitales de diversos países reportan un aumento en la atención de pacientes por deshidratación, golpes de calor y complicaciones cardiovasculares y respiratorias, principalmente entre adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. En Alemania, autoridades sanitarias estiman que las altas temperaturas han provocado más de 800 fallecimientos en las últimas semanas.
De acuerdo con autoridades sanitarias citadas por Reuters, la reciente ola de calor dejó al menos 3 mil 700 muertes en exceso en Francia, Bélgica y Países Bajos durante un periodo de nueve días, del 20 al 28 de junio. Del total, 2 mil 025 corresponden a Francia, alrededor de mil 200 a Bélgica y cerca de 480 a Países Bajos. Las cifras son preliminares y reflejan el incremento de la mortalidad asociado a las temperaturas extremas durante ese periodo.
En España, la segunda ola de calor del verano mantiene activas alertas por temperaturas extremas y un riesgo muy alto de incendios forestales en buena parte del territorio. Las autoridades han pedido a la población evitar actividades al aire libre durante las horas de mayor calor, mantenerse hidratada y extremar precauciones para prevenir nuevos incendios.
Especialistas consideran que este episodio confirma el impacto del cambio climático sobre Europa. La Organización Meteorológica Mundial y diversos centros de investigación han advertido que las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas, por lo que sus efectos sobre la salud, el consumo energético y los ecosistemas seguirán aumentando en los próximos años.



