Identifican al “paciente cero” del brote de hantavirus en crucero; era un ornitólogo neerlandés

Las autoridades sanitarias internacionales identificaron al llamado “paciente cero” del brote de hantavirus registrado en el crucero científico MV Hondius, una emergencia sanitaria que dejó al menos tres muertos, ocho contagios confirmados y una operación internacional de evacuación coordinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se trata de Leo Schilperoord, un ornitólogo y biólogo neerlandés de 70 años que viajaba junto con su esposa Mirjam Schilperoord en una expedición de observación de aves por Sudamérica antes de abordar el barco en Ushuaia, Argentina.

De acuerdo con las investigaciones epidemiológicas preliminares, la principal hipótesis es que la pareja contrajo el virus durante una visita a un vertedero en las afueras de Ushuaia, donde realizaban actividades de observación de aves carroñeras, un entorno con alta presencia de roedores silvestres, principales transmisores del hantavirus.

La OMS explicó que la cronología de los síntomas coincide con un contagio ocurrido en tierra y no dentro del crucero. El organismo recordó que el periodo de incubación del hantavirus puede variar entre una y seis semanas, por lo que el pasajero habría embarcado sin saber que estaba infectado.

El crucero MV Hondius había zarpado desde Ushuaia el 1 de abril con más de 100 pasajeros y tripulantes a bordo para realizar una expedición científica y turística por el Atlántico Sur. Días después comenzaron a detectarse casos de fiebre, malestar respiratorio y síntomas compatibles con hantavirus.

Leo Schilperoord murió durante la travesía y posteriormente falleció también su esposa, mientras que un tercer pasajero alemán perdió la vida tras contagiarse. La OMS confirmó hasta ahora ocho casos relacionados con el brote, de los cuales cinco fueron verificados mediante pruebas de laboratorio.

El virus detectado corresponde a la variante Andes, considerada la única cepa de hantavirus con capacidad comprobada de transmisión limitada entre humanos mediante contacto estrecho y prolongado.

La situación generó una alerta sanitaria internacional y obligó a implementar un operativo multinacional para evacuar y poner en cuarentena a pasajeros de distintas nacionalidades cuando el barco llegó al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, España, tras permanecer más de 40 días en altamar.

La OMS sostuvo que, aunque el episodio es grave, el riesgo para la población general continúa siendo bajo. No obstante, advirtió que todavía podrían aparecer nuevos casos debido al largo periodo de incubación de la enfermedad.

Como parte del protocolo sanitario, pasajeros y tripulantes fueron sometidos a pruebas PCR, análisis de anticuerpos y monitoreo epidemiológico. Algunos grupos fueron trasladados a unidades especiales de aislamiento en Madrid y otros países comenzaron procesos de seguimiento médico para quienes estuvieron expuestos al virus.

El hantavirus se transmite principalmente por inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o heces de roedores infectados. Sus síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor muscular, cansancio y dolor de cabeza, aunque en casos graves puede evolucionar rápidamente hacia insuficiencia respiratoria severa. La tasa de mortalidad de algunas variantes puede superar el 30%.

El caso del MV Hondius se convirtió en uno de los brotes de hantavirus más mediáticos de los últimos años y reactivó el debate internacional sobre vigilancia epidemiológica, protocolos sanitarios en cruceros y monitoreo de enfermedades zoonóticas vinculadas al contacto humano con fauna silvestre.

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