La investigación periodística denominada “Hondurasgate”, difundida por el medio español Diario Red América Latina, desató un escándalo político internacional tras revelar una presunta operación de desinformación dirigida contra los gobiernos de México, Colombia y Honduras.
Las grabaciones, atribuidas al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (JOH), fueron publicadas junto con análisis forenses de autenticidad de voz realizados con tecnología especializada, según informó el propio medio. Los audios provendrían de conversaciones realizadas entre enero y abril de 2026 a través de WhatsApp, Signal y Telegram.
De acuerdo con la investigación, uno de los principales objetivos de la presunta operación era instalar una “unidad de periodismo digital” en Estados Unidos para impulsar campañas mediáticas y difusión de noticias falsas contra la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el mandatario colombiano, Gustavo Petro.
En las conversaciones filtradas, Hernández presuntamente solicita recursos para financiar esa estructura y afirma contar con apoyo de actores vinculados al entorno político del presidente estadounidense Donald Trump. También menciona un supuesto financiamiento de 350 mil dólares atribuido al presidente argentino Javier Milei para fortalecer la operación mediática.
Otra de las revelaciones difundidas por Diario Red señala que JOH habría asegurado que su indulto presidencial en Estados Unidos fue posible gracias a una “junta de rabinos” y a la intervención del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
El caso ha tomado relevancia regional debido a las implicaciones geopolíticas que plantea. Según diversos análisis publicados por Diario Red, la presunta operación estaría relacionada con intereses estratégicos en América Latina y con la disputa de influencia política en la región.
En un artículo de contexto, la analista Lucía Casado señaló que Honduras arrastra décadas de crisis política, golpes de Estado, corrupción y redes vinculadas al narcotráfico, factores que ayudan a entender el origen del denominado “Hondurasgate”. La autora sostiene que el país centroamericano se convirtió durante años en un espacio de disputa geopolítica y laboratorio de proyectos ultraliberales como las ZEDES, impulsadas por sectores empresariales y políticos ligados a intereses estadounidenses.
La investigación también sostiene que, tras el regreso de Trump a la presidencia estadounidense y el indulto concedido a Hernández en diciembre de 2025, se reactivaron estructuras políticas y mediáticas vinculadas a la derecha regional.
En respuesta a las filtraciones, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que las campañas de desinformación “no harán mella” en su gobierno y reiteró que defenderá la soberanía nacional. Gustavo Petro también condenó las presuntas operaciones de injerencia denunciadas en los audios.
Hasta ahora, los gobiernos de Estados Unidos, Israel y Argentina no han emitido una postura oficial sobre las acusaciones contenidas en las grabaciones filtradas. Mientras tanto, Juan Orlando Hernández rechazó la autenticidad de los audios y aseguró que se trata de una campaña de desinformación en su contra.



