El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que las divisiones geopolíticas, las guerras, la desigualdad, la crisis climática y el avance de la inteligencia artificial están modificando la distribución del poder en el mundo, mientras las instituciones internacionales no han logrado adaptarse a esa nueva realidad.
Al inaugurar el debate general del 81º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Guterres sostuvo que las actuales crisis tienen un elemento común: quién tiene el poder, quién queda fuera de él y cómo se utiliza.
Señaló que el poder está cambiando en tres dimensiones: entre los Estados, con el surgimiento de nuevos centros de influencia económica, política y tecnológica; de los gobiernos hacia un reducido grupo de corporaciones y personas con gran capacidad de influencia; y de los seres humanos hacia las máquinas, particularmente mediante la inteligencia artificial y las armas autónomas.
A su juicio, los sistemas de gobernanza global todavía reflejan en buena medida las relaciones de poder de otra época, lo que representa uno de los principales desafíos para la comunidad internacional.
Dos caminos ante un mundo multipolar
Guterres sostuvo que el mundo avanza hacia un escenario multipolar, una transformación que consideró irreversible, pero advirtió que existen distintas formas de construir ese nuevo orden.
Una posibilidad, dijo, es avanzar hacia una mayor fragmentación, desconfianza, mercados divididos, instituciones debilitadas y una cooperación internacional cada vez menor.
Frente a ello, planteó una “multipolaridad en red”, basada en la interdependencia económica, política, social y tecnológica y en la coexistencia de distintos centros de influencia bajo un marco común de derecho internacional y reglas compartidas.
Según el secretario general, este modelo permitiría evitar tanto las tendencias hegemónicas como una división del mundo en dos bloques rivales con sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad separados.
Guterres también llamó a reconocer los límites del poder de las grandes potencias. Señaló que el poder militar por sí solo no garantiza la paz, el poder económico no asegura la estabilidad y el poder tecnológico tampoco puede garantizar por sí mismo la seguridad.
Por ello, defendió un sistema multilateral centrado en Naciones Unidas y con instituciones que reflejen la distribución actual del peso político y económico de los países, y no la configuración existente hace ocho décadas.
Cuatro grandes desafíos
A partir de este diagnóstico, Guterres identificó cuatro grandes pruebas del poder en el siglo XXI: la guerra y la paz; la concentración de la riqueza y la desigualdad; el cambio climático y la explotación de la naturaleza; y la inteligencia artificial.
Guerras y conflictos
Sobre paz y seguridad, sostuvo que la paz no consiste únicamente en la ausencia de conflictos, sino también en que el poder esté limitado por el derecho.
Pidió a los líderes aprovechar la semana de alto nivel de la Asamblea General para impulsar la desescalada y el diálogo, detener los enfrentamientos, garantizar el flujo de ayuda humanitaria y restablecer los derechos y libertades de navegación conforme al derecho internacional.
Guterres dedicó parte de su intervención a la situación en Medio Oriente. Recordó los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y señaló que la posterior ofensiva israelí en Gaza ha provocado una escala de muertes y destrucción que, afirmó, no había presenciado durante sus años como secretario general.
También recordó las medidas provisionales jurídicamente vinculantes emitidas por la Corte Internacional de Justicia en el caso relativo a la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza, y llamó a todas las partes a cumplir con el derecho internacional y las órdenes de la Corte.
El secretario general también se refirió a Ucrania, Sudán y Myanmar. Sobre Ucrania, condenó la invasión rusa y los ataques contra población civil e infraestructura. En Sudán, describió una guerra que ha provocado desplazamientos masivos, hambre y ataques contra hospitales y viviendas. Para Myanmar, alertó sobre el riesgo de que la violencia, el desplazamiento y el crimen transnacional queden fuera de la atención internacional.
En este contexto, pidió defender la Carta de la ONU sin dobles estándares, proteger a los civiles, garantizar el acceso humanitario, proteger al personal humanitario y avanzar en materia de no proliferación y desarme nuclear.
También insistió en reformar el Consejo de Seguridad, al considerar que su composición no refleja el mundo actual. Destacó particularmente la ausencia de representación permanente de África y sostuvo que esa situación debe cambiar.
Desigualdad y concentración de la riqueza
El segundo desafío identificado por Guterres fue la desigualdad, que definió no solamente como un problema económico, sino como una cuestión relacionada con el poder sobre las oportunidades, los recursos y la capacidad de participar en las decisiones.
Señaló que, pese al nivel de riqueza, conocimiento y capacidad tecnológica alcanzado por la humanidad, miles de millones de personas todavía carecen de alimentos, agua potable, educación, trabajo digno, atención sanitaria y condiciones de vida con dignidad.
En este contexto, defendió reformas a la arquitectura financiera internacional, alivio de la deuda y un fortalecimiento de los bancos multilaterales de desarrollo para ampliar el acceso a financiamiento de largo plazo.
También dedicó un apartado a la desigualdad entre mujeres y hombres. Advirtió sobre retrocesos en derechos de mujeres y niñas y sostuvo que la participación femenina fortalece los procesos de paz, las economías y las instituciones.
Guterres informó además que Naciones Unidas alcanzó por primera vez la paridad de género en todos los niveles superiores de liderazgo, todas sus sedes y el personal profesional, según el balance presentado durante su intervención.
Cambio climático
Como tercer gran desafío, el secretario general colocó la crisis climática, que describió como una desigualdad entre generaciones: una generación consume recursos cuyo costo recaerá sobre las siguientes.
Guterres alertó sobre el acelerado deshielo de los glaciares y sostuvo que el mundo se encamina hacia una superación del límite de 1.5 grados Celsius de calentamiento.
Al mismo tiempo, destacó el crecimiento de las energías renovables y las presentó como una vía para avanzar hacia la seguridad energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Llamó a los gobiernos a establecer planes nacionales para abandonar progresivamente los combustibles fósiles, con calendarios definidos y medidas de protección para trabajadores y comunidades afectadas. También pidió aumentar el financiamiento para adaptación climática y hacer funcionar a una escala mayor el fondo para pérdidas y daños.
Inteligencia artificial: gobernar la tecnología antes de que gobierne a la humanidad
El cuarto desafío señalado por Guterres fue la inteligencia artificial, que consideró una nueva fuente de poder vinculada con los datos, la capacidad de cómputo y los algoritmos.
Reconoció el potencial de la IA para impulsar la medicina, acelerar descubrimientos científicos, ampliar oportunidades y mejorar la vida de las personas. Sin embargo, advirtió que el problema no es la tecnología en sí misma, sino su desarrollo y utilización sin mecanismos suficientes de rendición de cuentas, supervisión y transparencia.
Ante este escenario, llamó a los gobiernos con mayores capacidades en inteligencia artificial a asumir mayores responsabilidades y establecer mecanismos de diálogo, transparencia, confianza y cooperación.
Propuso que los países que lideran el desarrollo de esta tecnología compartan información sobre riesgos emergentes, cooperen en pruebas y evaluaciones y trabajen en salvaguardas comunes.
Guterres también defendió una coordinación global porque, sostuvo, Naciones Unidas es el espacio donde todos los países tienen voz para definir el futuro común.
Recordó que el Pacto Digital Global estableció principios universales para la gobernanza de la IA y destacó el trabajo del Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA y del Panel Científico Internacional Independiente sobre IA.
Como siguientes pasos, propuso avanzar hacia condiciones para un desarrollo responsable de la inteligencia artificial, establecer salvaguardas adicionales y trabajar en un marco multilateral de gestión de riesgos de IA, acompañado de mecanismos de supervisión independientes.
Guterres también fijó dos límites: que los niños no sean utilizados como sujetos de prueba de sistemas no regulados y que las decisiones de vida o muerte no sean entregadas a máquinas. “Los robots asesinos no tienen lugar en nuestro futuro”, sostuvo.
“El poder de la ley debe prevalecer sobre la ley del poder”
Al cerrar su intervención, Guterres vinculó los cuatro desafíos y sostuvo que las guerras profundizan la desigualdad, la desigualdad determina quién puede enfrentar mejor los efectos del cambio climático y la IA puede contribuir a resolver estos problemas o agravarlos.
Defendió nuevamente la Carta de Naciones Unidas y sus tres pilares: paz, desarrollo y derechos humanos.
“El mayor poder no es el poder de dominar”, afirmó, sino la capacidad de construir un futuro que funcione para todos.
Guterres concluirá su mandato como secretario general el 31 de diciembre de 2026. En su discurso señaló que continuará defendiendo los principios de la Carta de Naciones Unidas después de dejar el cargo.



