El sector cárnico mexicano cerró el primer semestre de 2026 con un crecimiento significativo de sus exportaciones, particularmente de carne de bovino, aunque el mercado interno mantiene presiones relacionadas con los precios, el consumo y la competencia de productos importados.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal (ANETIF), entre enero y junio las exportaciones de proteína animal alcanzaron 258 mil 900 toneladas, un incremento de 20.2 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. En valor, las ventas aumentaron 37.4 por ciento, al alcanzar 2 mil 46 millones de dólares.
En contraste, las importaciones de proteína animal disminuyeron 1.9 por ciento en volumen, al pasar de 1.555 millones a 1.526 millones de toneladas, mientras que su valor cayó 9.4 por ciento, hasta 4 mil 228 millones de dólares.
El presidente de la ANETIF, Alonso Fernández Flores, señaló que estos resultados muestran una mayor orientación exportadora del sector y una menor dependencia relativa de las compras externas, aunque México mantiene un déficit estructural en algunas proteínas, particularmente en carne de cerdo.
Bovino, principal motor exportador
La carne de bovino fue el segmento con mayor dinamismo durante el primer semestre. Las exportaciones alcanzaron 164 mil 821 toneladas, 24.3 por ciento más que las 132 mil 568 toneladas registradas en el mismo periodo de 2025.
En términos de valor, el crecimiento fue todavía mayor, con un incremento de 46.9 por ciento, para alcanzar mil 618 millones de dólares.
“Esto significa que el crecimiento no se explica únicamente por mayores volúmenes: también existe un efecto precio y una mejora en el valor de la mezcla exportada”, explicó Fernández Flores.
El dirigente atribuyó parte de este comportamiento a las restricciones que durante buena parte del periodo limitaron la exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos. Esto favoreció que una mayor cantidad de animales permaneciera en México, donde fueron engordados y procesados, incrementando la disponibilidad de carne para sacrificio y exportación.
A ello se sumó una mayor capacidad de la industria Tipo Inspección Federal (TIF) para transformar ganado en productos con valor agregado y una demanda internacional favorable, particularmente en Estados Unidos.
En el caso del porcino, las exportaciones aumentaron 12.9 por ciento en volumen y 10 por ciento en valor durante el primer semestre, aunque el sector continúa dependiendo de las importaciones para complementar la oferta nacional.
En tanto, el mercado avícola mantiene una fuerte presencia en el consumo mexicano debido al menor precio relativo del pollo frente a otras proteínas y enfrenta una creciente competencia internacional, particularmente de Brasil.
El precio, clave para el mercado interno
La ANETIF señaló que, aunque el comportamiento comercial fue favorable, el mercado interno continúa siendo sensible al precio y al poder adquisitivo de los consumidores.
Para el segundo semestre, cuatro factores serán determinantes: el precio del ganado y la disponibilidad de becerros, especialmente para el sector bovino; la evolución de las exportaciones hacia Estados Unidos y Asia; el volumen y precio de las importaciones de cerdo y pollo, y el poder adquisitivo de los consumidores y la sustitución entre proteínas.
La organización advirtió además que la reapertura de los flujos de ganado en pie hacia Estados Unidos podría modificar el balance observado durante la primera mitad del año, debido a que parte del ganado que permaneció en México podría volver a destinarse a la exportación.
Europa, una oportunidad de diversificación
La ANETIF también identificó oportunidades para ampliar la presencia de la carne mexicana en Europa a partir de la modernización de la relación comercial entre México y la Unión Europea.
Sin embargo, señaló que para aprovechar este mercado será necesario avanzar en la autorización sanitaria de establecimientos, trazabilidad, inocuidad, certificación y homologación documental, además del desarrollo de compradores y canales comerciales.
El sector deberá atender también los estrictos estándares sanitarios europeos, particularmente en materia de inocuidad y control de patógenos.
Para 2027, la ANETIF plantea como principales retos mejorar la productividad, reducir costos, elevar la competitividad frente a Estados Unidos y Canadá, fortalecer la trazabilidad y la sanidad, y ampliar los mercados de exportación.
La estrategia contempla además aumentar la participación de cortes especializados, productos refrigerados, alimentos con marca, productos procesados, alimentos listos para consumo y subproductos de mayor valor.
Fernández Flores consideró que el sector cárnico mexicano llegará a 2027 con una plataforma exportadora fortalecida, pero con el desafío de convertir la sanidad, la inocuidad y el valor agregado en ventajas competitivas permanentes.



