La declaratoria plantea impulsar programas de formación, sensibilización y diálogo en empresas, universidades, familias y comunidades, con la dignidad humana como eje central.
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y representantes de distintas tradiciones religiosas firmaron la Declaratoria de Intención “Por una cultura de valores, convivencia y desarrollo inclusivo”, con el propósito de sumar esfuerzos para fortalecer los vínculos comunitarios y promover el respeto, la solidaridad y la paz en México.
El acuerdo fue suscrito por Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de Coparmex, junto con representantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano, la Confraternidad Evangélica de México, las iglesias ortodoxas y la Comunidad Judía de México.
En el documento, los firmantes expresaron su preocupación por el incremento de la intolerancia, la polarización, la violencia, la corrupción, la impunidad y la pérdida de referentes que favorezcan una convivencia sana. Frente a este panorama, plantearon la necesidad de generar espacios de encuentro, diálogo y colaboración para recuperar aquello que une a la sociedad.
La declaratoria reconoce como principios compartidos la dignidad humana, la responsabilidad individual y social, la honestidad, la solidaridad, la empatía, la justicia, el diálogo y la tolerancia, más allá de las diferencias religiosas y las distintas formas de entender el mundo.
Entre los compromisos establecidos está impulsar iniciativas de formación y sensibilización en empresas, universidades, instituciones educativas, familias y comunidades, así como promover herramientas para prevenir distintas formas de violencia y resolver las diferencias mediante el diálogo.
También propone fortalecer la colaboración entre empleadores y trabajadores desde una perspectiva de desarrollo inclusivo, además de invitar a medios de comunicación y plataformas digitales a difundir contenidos que contribuyan a una cultura de respeto y convivencia.
Los firmantes señalaron que la convivencia pacífica no debe entenderse únicamente como la ausencia de conflictos, sino como una práctica que se aprende y se construye cotidianamente mediante la escucha, el reconocimiento de otras perspectivas y la búsqueda de soluciones comunes.
“Estamos convencidos de que los grandes cambios sociales comienzan cuando reconocemos nuestra responsabilidad individual y colectiva. Construir una sociedad más pacífica, respetuosa y solidaria requiere del compromiso de todos”, establece el documento.
La declaratoria fue firmada por monseñor Ramón Castro y Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; S.E.R. Santiago de México, arzobispo metropolitano del Arzobispado Ortodoxo Griego de México; Alberto Romano Jafif, presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México; Juan José Sierra Álvarez, presidente de Coparmex Nacional; el presbítero doctor Mario Ángel Flores, en representación de la Confraternidad Evangélica de México, y el ministro Alejandro Rodea, en representación del arzobispo de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Antioquena, Ignacio Samaán.



