La Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (AMVITUR) hizo un llamado al Poder Judicial de la Ciudad de México para que, al resolver los asuntos relacionados con la regulación de las viviendas turísticas, considere las contradicciones normativas que, a su juicio, enfrentan los anfitriones y los efectos que éstas tienen sobre los principios de legalidad, seguridad jurídica y proporcionalidad.
En un comunicado, el director general de la organización, Sean Cázares Ahearne, sostuvo que el artículo 61 Sexies de la Ley de Turismo de la Ciudad de México obliga a los propietarios que registren un cuarto inmueble o más a obtener una clave de establecimiento mercantil mediante el Sistema Electrónico de Avisos y Permisos de Establecimientos Mercantiles (SIAPEM), aunque, afirmó, ese sistema no contempla una categoría específica para las viviendas turísticas.
Según la asociación, esta situación genera una incompatibilidad administrativa, ya que los anfitriones deben cumplir con un requisito que no cuenta con un giro mercantil claramente definido dentro del marco normativo vigente.
AMVITUR también cuestionó la disposición que impide renovar el registro de los inmuebles cuya ocupación supere el 50 por ciento de las noches del año. La organización consideró que ese límite afecta la viabilidad económica de la actividad, al sancionar el nivel de ocupación sin tomar en cuenta otros aspectos como el cumplimiento de las normas de seguridad o la inexistencia de afectaciones vecinales.
Como parte de sus argumentos, la asociación señaló que ciudades como Edimburgo, Lisboa y Barcelona modificaron regulaciones inicialmente restrictivas para facilitar el cumplimiento de las obligaciones por parte de los anfitriones, al tiempo que mantuvieron medidas relacionadas con la seguridad y la protección de los usuarios.
Asimismo, sostuvo que la regulación vigente ha tenido efectos sobre la competitividad turística de la capital. Con datos de la Secretaría de Turismo federal, indicó que la Ciudad de México dejó de ocupar el primer lugar nacional en número de turistas que pernoctan entre 2024 y 2025, al registrar una disminución de 4.7 por ciento en visitantes, mientras que entre enero y mayo de 2026 las divisas turísticas alcanzaron 15 mil 869 millones de dólares, una reducción de 0.4 por ciento, equivalente a 60 millones de dólares menos que en el mismo periodo del año anterior.
La asociación afirmó que las viviendas turísticas constituyen una modalidad de hospedaje con creciente demanda y sostuvo que la regulación debe orientarse a brindar certeza jurídica y elevar los estándares de operación, en lugar de establecer, dijo, requisitos contradictorios que puedan incentivar la informalidad.



