Nombran género bacteriano en honor a científica de la UNAM por sus aportaciones a la agricultura

La comunidad científica internacional reconoció la trayectoria de la investigadora de la UNAM, Esperanza Martínez Romero, al nombrar Martinezella a un nuevo género de bacterias fijadoras de nitrógeno que contribuyen al crecimiento de las plantas y tienen aplicaciones potenciales en la agricultura y la salud humana.

La distinción fue propuesta por especialistas de Canadá, España, Alemania y Reino Unido, quienes destacaron las contribuciones de la científica mexicana al estudio de microorganismos benéficos para los cultivos.

El nuevo género agrupa a 12 especies bacterianas y representa el segundo reconocimiento taxonómico para la investigadora, quien ya contaba con una especie bautizada como Rhizobium esperanzae.

“Me dio mucho gusto; en ninguno de los dos casos esperaba que me propusieran”, expresó la directora del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM al referirse al homenaje.

Martínez Romero explicó que durante décadas su grupo de investigación ha contribuido a identificar nuevas especies de bacterias fijadoras de nitrógeno y a comprender los mecanismos mediante los cuales interactúan con las plantas.

Estas bacterias son consideradas aliadas de la agricultura porque capturan nitrógeno de la atmósfera y lo transforman en nutrientes aprovechables para los cultivos, reduciendo la necesidad de fertilizantes químicos.

“Todas las especies de este género son benéficas para la agricultura. En muchos lugares se utilizan como inoculantes y sustituyen a los fertilizantes químicos. Se les considera biofertilizantes”, destacó la investigadora.

La científica es pionera en el estudio molecular de las simbiosis entre bacterias y plantas como el frijol y el maíz, así como de microorganismos que habitan en raíces, tallos y hojas y que favorecen el desarrollo vegetal.

Según explicó, además de aportar nitrógeno, estos microorganismos producen hormonas que fortalecen las raíces y mejoran la absorción de nutrientes, lo que se traduce en un crecimiento más vigoroso de los cultivos.

Martínez Romero señaló que algunas bacterias endófitas presentes en frutas y verduras frescas también pueden incorporarse a la microbiota intestinal humana y generar compuestos que favorecen la salud.

Investigaciones recientes han mostrado que ciertas bacterias producen hormonas vegetales que pueden ser aprovechadas por el organismo humano, con posibles beneficios para el sistema inmunológico y en tratamientos contra enfermedades inflamatorias.

Además de sus estudios sobre microorganismos asociados a cultivos agrícolas, la investigadora y su equipo han analizado bacterias presentes en especies silvestres mexicanas, como el conejo de los volcanes o teporingo y una tortuga de Tamaulipas que se alimenta de cactus.

Con el nombramiento de Martinezella, la comunidad científica internacional reconoció una trayectoria de más de tres décadas dedicada al estudio de microorganismos que contribuyen a la productividad agrícola, la conservación ambiental y el conocimiento de la biodiversidad microbiana.

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