El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) puso en marcha un proyecto de investigación para proteger y estudiar los restos de una posible mujer, denominada Yatzil, localizados en el cenote Yaakun, en Playa del Carmen, Quintana Roo, así como otros vestigios arqueológicos sumergidos en ese sitio.
La iniciativa, encabezada por la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS), busca preservar el contexto arqueológico del cenote, evitar el saqueo y la alteración de los materiales, además de generar nueva información sobre la ocupación humana en la región.
El proyecto surgió luego de que, a finales de 2025, los custodios del cenote reportaran al INAH la presencia de posibles elementos arqueológicos observados por buzos técnicos. Tras analizar la información y realizar trabajos de campo, los especialistas identificaron dos concentraciones arqueológicas: una integrada por restos óseos humanos y otra por vasijas cerámicas, separadas entre sí por unos 30 metros.
Durante cinco días de exploración, el arqueólogo subacuático Gustavo García García realizó inmersiones entre los 42 y 53 metros de profundidad para documentar ambos contextos mediante técnicas de fotogrametría, trabajo que permitió formalizar el Proyecto de Investigación Cenote Yaakun, autorizado por el Consejo de Arqueología del INAH.
De acuerdo con un análisis preliminar realizado por el antropólogo físico Salvador Isab Estrada, los restos humanos corresponderían a un individuo del sexo femenino de entre 18 y 25 años de edad. Los custodios del cenote propusieron nombrarla Yatzil, palabra que significa «persona amada» en lengua maya, en referencia al nombre del cenote, Yaakun, cuyo significado es «amar».
Los investigadores señalaron que aún no es posible determinar la antigüedad ni la filiación cultural de los restos. Para ello será necesario realizar nuevos estudios, entre ellos la extracción de una muestra dental que permita obtener ADN bien preservado, una de las metas previstas para la segunda temporada de investigación, programada para 2027.
En el mismo sitio también se localizaron tres ollas globulares, una completa y dos fragmentadas, cuyas características sugieren que podrían pertenecer a la cultura maya de la Costa Oriental durante el Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), aunque esta hipótesis deberá confirmarse mediante estudios especializados.
Como parte de las acciones de conservación, el INAH instalará un perímetro de protección para mantener alejados a los visitantes de las áreas arqueológicas y trabaja con los propietarios del terreno y grupos de buceo para evitar la manipulación o extracción de los materiales.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la investigación científica y la participación de las comunidades son fundamentales para proteger el patrimonio arqueológico y preservar estos contextos para las futuras generaciones.
Finalmente, el instituto informó que el cenote Yaakun será incorporado al Atlas Arqueológico de Cuevas y Cenotes de la Península de Yucatán, como parte de las acciones para fortalecer la investigación y conservación del patrimonio cultural subacuático del país.



