Emulsión

Por: Bertha Alicia Galindo

berthaliciagalindo@alcanzandoelconocimiento.com

Olinia, un vehículo para México desde México

Este miércoles en Alcanzando el Conocimiento entrevistamos a Roberto Capuano, tecnólogo y líder del proyecto Olinia y conversamos con él acerca de esta nueva etapa que está viviendo Olinia, la búsqueda de inversión, es decir, de estar como prototipo incubándose a una innovación real. La producción en serie, una etapa decisiva que implica la búsqueda de inversionistas privados que acompañen el escalamiento industrial, manufactura y comercialización de Olinia.

Nos dijo que el Gobierno de México conservará entre 33 y 49% del capital de la empresa, mientras busca inversionistas para avanzar hacia la manufactura y comercialización de sus vehículos. La meta es constituir y capitalizar la compañía en marzo de 2027.

El funcionario explicó que el objetivo es construir una empresa en la que el capital mayoritario permanezca en manos mexicanas, sin que el Estado concentre la totalidad de la propiedad ni la gestión cotidiana del negocio.

La participación gubernamental, sin embargo, no se limitará a una inversión financiera. Capuano señaló que el Estado conservará facultades de intervención en decisiones estratégicas, como una eventual venta de la compañía o la incorporación de nuevas líneas de negocio.

La convocatoria contempla la participación de entre dos y cinco inversionistas, con una aportación mínima de 200 millones de pesos por inversionista. También se permitirá la entrada de empresas extranjeras, cuya participación individual estará limitada a una tercera parte del capital total.

Con este esquema, Olinia busca combinar inversión privada, capacidad industrial y participación pública para desarrollar una marca automotriz mexicana, preservando la orientación estratégica del proyecto.

El proceso de selección de inversionistas contempla distintas etapas. Según detalló Capuano, el registro permanecerá abierto hasta el 3 de noviembre de 2026.

Las empresas interesadas deberán presentar información corporativa y fiscal, además de someterse a revisiones para verificar la procedencia lícita de sus recursos y descartar posibles vínculos con actividades como el lavado de dinero, el crimen organizado o el financiamiento al terrorismo.

En una primera fase, los participantes recibirán información sobre el modelo de negocio y manufactura. Para avanzar, deberán presentar una carta de intención de inversión que precise el monto que estarían dispuestos a aportar, sujeto a los resultados de la evaluación correspondiente.

El proceso concluirá el último día de enero de 2027. La decisión sobre los inversionistas seleccionados se estima para mediados de febrero y, de acuerdo con el calendario expuesto por el director del proyecto, la constitución y capitalización de la empresa podría concretarse en marzo de ese año. Capuano afirmó que a este momento, ya existen interesados en participar.

Agarrar el toro por los cuernos

Esta semana en #lamañaneradelpueblo en el #martes de la salud se presentaron avances en torno a la compra consolidada de medicamentos. Ciertamente hay avances, pero no del todo. A propósito del tema, justo ahora que estoy escribiendo estas líneas la página que este martes anunció la Secretaría de Salud con bombo y platillo de la compra consolidada no abre. Esperemos que mañana sí.

Desde el sexenio pasado la meta de lograr un sistema de salud universal y asequible a toda la población parecía loable y al mismo tiempo lejana por la complejidad de la misión para las 32 entidades. Cada vez el número de personas que requieren atención médica ha ido in crescendo. Si a eso le agregamos la serie de comorbilidades como la diabetes, la hipertensión, los incrementos en los padecimientos cardiacos y los cánceres, el sistema de salud, como todos lo sabemos, se vuelve un barril sin fondo. Pero aun así la promesa de los gobiernos de la 4T, contra viento y marea es que sí es posible, que sí se logrará. A esa complejidad se le agrega el oportunismo y favoritismo de las empresas de recomendados a los políticos en turno que fallan en entregas o servicios, las mafias del control de medicamentos que aún no se logran erradicar en diferentes estados del país. Y que todavía quieren vender los medicamentos del sector salud que consiguen gratis en farmacias aledañas a los hospitales.

Las compras con Excel que se pueden manipular muy fácilmente, las facturas que no cuadran, la falta de vincular la compra de equipo de última generación con la falta de personal especializado. El internet que no funciona en todas las entidades a la misma velocidad y hace que el expediente único pues ni se pueda revisar. Aun con todo esto que pareciera no tener fin, la presidenta quiere de una vez por todas agarrar al toro por los cuernos y acabar con esas malas prácticas de una vez por todas. Este martes dijo si va a funcionar y que se va a lograr el sistema universal de salud. En ese ímpetu ha puesto en marcha una estrategia: el uso de la tecnología. Un asunto del que en el sexenio pasado ni se hablaba.  De la mano de la Agencia de Transformación Digital, Agencia que en este gobierno se está convirtiendo en transversal a casi todas las secretarías, presentará la próxima semana a un equipo de tecnólogos que darán esa trazabilidad a la compra de medicamentos, material de curación y compra de equipo médico. Algo elemental sobre todo para los hospitales y clínicas de los estados del país en dónde la transformación de pronto pareciera que en lugar de ir en avión va peregrina en procesión.

Margarita de la Ciencia deshojada

La Suprema Corte de Justicia de la Nación deshojó la margarita:  reconoce la validez constitucional de la Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, que fue aprobada en 2023 dentro de las reformas aprobadas prácticamente sin discusión y reformas que pasaron en el Congreso en fast track aquella noche eterna, sin que se le cambiara una coma.

Esta ley de ciencia fue impugnada prácticamente desde su publicación. Estos recursos habían quedado pendientes de discusión por el pleno de la Corte y el lunes pasado, después de poco más de 1 hora y media de debate, la Corte determinó que no se acreditaron irregularidades en el procedimiento legislativo que justificaran invalidar esta ley.

A grandes rasgos los científicos adscritos a instituciones privadas solo podrán integrarse al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, cuando se haya firmado un convenio con una institución pública. Las becas de posgrado para instituciones privadas se podrán otorgar, siempre y cuando las instituciones no cobren cuotas.

Este miércoles, en Alcanzando el Conocimiento conversé con José Luis Solleiro, investigador de la UNAM y quien ha dado puntual seguimiento al tema de la ley y al impacto que han tenido los cambios en el sistema de ciencia, tecnología e innovación impulsados por AMLO.

Un primer punto de esta conversación es que, si bien la Corte definió la validez de la ley, hay un galimatías en este tema: el Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) que tenía su ley cambió a Conahcyt al tiempo de que se aprobó la Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación. Y luego, con el cambio de sexenio, el 28 de noviembre de 2024 se publicó el decreto que dio origen a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, la Secihti, que sustituyó al Conahcyt y asumió todo lo que el Consejo tenía a su cargo. Por ahora opera con las mismas reglas que el Conahcyt, en tanto no haya una nueva legislación, la cual no se ve que vaya a promoverse en el panorama inmediato. Segundo, la participación de las instituciones privadas en actividades de ciencia, tecnología e innovación ha sido satanizada en los últimos años. Cuando hay experiencias de naciones más desarrolladas que han logrado grandes avances al impulsar la innovación, porque se genera riqueza misma que se reinvierte para hacer más. Y en esta narrativa también hay confusión, si bien el Gobierno de México puede decidir prioridades y esas está el no darles dinero a las transnacionales me parece muy bien. Pero el tema es que como dijo el Dr. Solleiro, no se les dará a transnacionales, pero tampoco a Tornillito SA, es decir, tampoco a empresas mexicanas que podrían alentar el ecosistema de innovación y tampoco a investigadores pertenecientes al SNII que estén en universidades privadas y que por ejemplo, si están desarrollando ciencia básica, están generando conocimiento.

Concluyó el capítulo legal, pero queda la duda de lo que seguirá para la ciencia en México. Es aquí donde no cuadra el querer ser una potencia científica. La oportunidad de la Secihti, como lo conversé con el Dr. Solleiro es ajustar la ley de ciencia a la de una Secretaría, habrá que ver si esto pasa.

México cae 7 lugares en el Índice Global de Innovación 2026

A finales de septiembre se publicó la edición 2026 del Global Innovation Index (GII), informe elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Este año México bajó 7 posiciones con respecto al lugar que ocupó el 2025 al ubicarse en el lugar 65 de 139 economías evaluadas. El año pasado se ubicó en el puesto 58.

En lo que se refiere a América Latina y el Caribe, México quedó en el tercer sitio de detrás de Chile, que ocupó la posición 51, y Brasil, en el lugar 53. Uruguay se ubicó en el puesto 66 y Costa Rica en el 70.

¿Qué evalúa el GII? Cerca de 80 indicadores de los ecosistemas de innovación entre los que se encuentran instituciones, capital humano e investigación, infraestructura, sofisticación del mercado y de los negocios, presupuesto, publicaciones científicas, patentes, vínculos entre universidades y empresas, entre otros.

Cambios de gobierno, planes, metas sexenales reflejan en este indicador que México no ha logrado consolidar una trayectoria para mejorar posiciones. En 2020 y 2021 ocupó el lugar 55; en 2022 y 2023 se ubicó en el 58, mientras que en 2024 avanzó al 56 y en 2025 retrocedió al 58.

Cada año la metodología cambia y las posiciones deben ser analizadas ampliamente. En interesante que en este año se haya incluido el impulso a los emprendimientos científicos de frontera.

Avanzamos y retrocedemos en el GII. Cada sexenio plantea metas y objetivos, pocos de largo plazo, a diferencia de los que tienen los países que ocupan los primeros lugares de la tabla que si son a largo plazo.

Cabe destacar que México ocupa el lugar 112 en instituciones, su peor posición entre los siete pilares del GII 2026. En 2025 había ocupado el puesto 104, de modo que la posición bajó ocho lugares. ¿Qué evalúa este pilar? Condiciones institucionales relacionadas con el entorno político, la efectividad gubernamental, la calidad regulatoria y el Estado de derecho.

¿Serán efecto de los cambios impulsados en el sexenio pasado? El tiempo lo dirá.

UAM-Iztapalapa en paro

La Unidad Iztapalapa de la UAM se fue a paro. En asamblea la comunidad estudiantil estableció demandas, algunas de ellas son: pleno funcionamiento de la biblioteca de la unidad. Hay preocupaciones por la seguridad del edificio que fue afectado por el sismo de 2017. Baños con insumos mínimos de higiene y seguridad. No hay agua, no hay jabón, papel. Alimentos suficientes para la base estudiantil en la cafetería; se acaba la comida. Acceso libre y total al internet institucional Increíble que siga limitado. Mantenimiento a las áreas deportivas olvidadas. Transparencia del presupuesto.

Conozco la UAM-Iztapalapa, he ido varias veces y desde hace años, le hace falta más presupuesto. Sin embargo, también conocí a Javier Velázquez Moctezuma, quien fue rector de esta unidad. En su rectorado amplió los apoyos para los estudiantes, creó programas de posgrado impulsó la divulgación científica y la transferencia de conocimiento. Las universidades tienen ciclos y él también enfrentó un paro, pero fue por otras causas, no por falta de agua o mantenimiento.

La UAM está en paro, la última vez que esto ocurrió fue en abril de 2025. Hay una mesa de negociación, veremos en qué acaba. Tal vez los directivos deberían ver las redes sociales, circula un video de cargadores Tesla en el estacionamiento de rectoría. Hugo Aboites, académico de esta universidad había adelantado la compra de ocho autos de esta marca. No hay insumos, pero se está contaminando menos.

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