El director de la agencia antidrogas estadounidense, Terry Cole, recordó el secuestro, tortura y homicidio de su agente en 1985 y vinculó el crimen con la corrupción de funcionarios en México; no presentó nuevos nombres ni pruebas sobre el caso.
El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, acusó este lunes a autoridades mexicanas de haber contribuido, mediante la corrupción, al secuestro, tortura y asesinato del agente especial Enrique “Kiki” Camarena, ocurrido en Guadalajara en 1985.
“Camarena fue capturado, torturado y asesinado en México bajo la corrupción de las autoridades mexicanas a principios de la década de 1980”, declaró Cole durante un acto en Pensilvania, donde funcionarios estadounidenses presentaron avances de la estrategia contra el tráfico de fentanilo.
El titular de la DEA hizo el señalamiento al convocar a la población a participar en la Semana del Listón Rojo, una campaña de prevención del consumo de drogas que se realiza cada octubre en memoria de Camarena.
Aunque Cole retomó las acusaciones históricas sobre la presunta protección que funcionarios mexicanos brindaron a integrantes del narcotráfico, no identificó a nuevos implicados ni anunció investigaciones adicionales contra servidores públicos mexicanos durante su intervención.
El pronunciamiento se produce en un momento de renovadas tensiones en la cooperación bilateral en materia de seguridad, luego de que autoridades mexicanas detuvieran al exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, por una investigación relacionada con la participación irregular de agentes estadounidenses en un operativo contra un laboratorio de drogas sintéticas.
El asesinato que marcó la relación entre México y Estados Unidos
Enrique Camarena era un agente encubierto de la DEA asignado a Guadalajara, donde investigaba las operaciones del entonces poderoso Cártel de Guadalajara. El 7 de febrero de 1985 fue secuestrado a plena luz del día cuando salía de las oficinas de la agencia para reunirse con su esposa.
Unos días después, el piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar, quien colaboraba en labores antidrogas, también fue secuestrado. Los cuerpos de ambos fueron encontrados en marzo de ese año en una zona rural de Michoacán, con señales de tortura.
Las investigaciones estadounidenses señalaron a Rafael Caro Quintero, uno de los líderes del Cártel de Guadalajara, como uno de los principales responsables del crimen. El asesinato desató una crisis entre los gobiernos de México y Estados Unidos y dio lugar a una de las investigaciones más extensas en la historia de la DEA.
En 1990, fiscales estadounidenses presentaron acusaciones que señalaban una presunta red de protección oficial al narcotráfico. Entre los nombres mencionados en aquella causa figuraron Manuel Ibarra y Miguel Aldana, quienes habían ocupado cargos en corporaciones mexicanas de seguridad y de investigación policial. Esos señalamientos deben distinguirse de las responsabilidades que hayan quedado establecidas judicialmente en cada caso.
La DEA mantiene un memorial dedicado a Camarena bajo el nombre “Justicia para Kiki”, en el que recuerda su trabajo contra el narcotráfico y atribuye a Caro Quintero un papel central en el crimen.
Cole insiste en perseguir las redes criminales en varios países
Durante el acto en Pensilvania, Cole también defendió las acciones de la administración del presidente Donald Trump contra las organizaciones criminales que Washington clasifica como organizaciones terroristas extranjeras.
El funcionario afirmó que la DEA persigue a proveedores, laboratorios, redes de transporte, operadores de lavado de dinero y dirigentes de grupos criminales en México, Colombia, China y Centroamérica.
“Siempre cuidaremos a nuestros ciudadanos”, sostuvo Cole al referirse a las operaciones de la agencia. Añadió que Estados Unidos actuará para proteger su seguridad nacional y que continuará persiguiendo a los responsables del tráfico de drogas.
El director de la DEA también destacó los resultados que atribuye a la estrategia estadounidense contra el fentanilo. Según las cifras que presentó, durante 2025 la agencia evitó que 4 mil 184 kilogramos de esa sustancia llegaran al mercado estadounidense. Cole comparó esa cantidad con millones de pastillas y afirmó que los decomisos contribuyeron a salvar vidas.
Sus declaraciones se inscriben en la política de Washington de ampliar la presión sobre las redes internacionales del narcotráfico, así como sobre las personas y estructuras que, según las autoridades estadounidenses, facilitan sus operaciones.
Caro Quintero permanece detenido en Nueva York
Las declaraciones de Cole también coinciden con los movimientos recientes en el proceso judicial contra Rafael Caro Quintero, quien fue entregado por México a Estados Unidos en febrero de 2025 junto con otros acusados de delitos relacionados con el narcotráfico.
El 14 de octubre, el narcotraficante compareció ante una corte federal en Nueva York para revisar el avance de las conversaciones entre la Fiscalía y su defensa sobre un posible acuerdo de culpabilidad. Las negociaciones contemplan condiciones de reclusión, incluido el fin de su aislamiento, aunque hasta ahora no se ha anunciado un acuerdo definitivo.
Caro Quintero enfrenta cargos federales que incluyen su presunta participación en el asesinato de Camarena y otros delitos relacionados con el narcotráfico. Si es declarado culpable de los cargos correspondientes, podría enfrentar una condena de cadena perpetua.
La reaparición del caso en el discurso de la DEA mantiene vigente uno de los episodios más delicados de la historia de la cooperación antidrogas entre ambos países. Sin embargo, las declaraciones de Cole no constituyen por sí mismas una nueva imputación ni modifican el estado de los procesos judiciales abiertos.



