Una inundación repentina en el centro de Nepal arrasó alrededor de 40 viviendas y varios puentes, dañó instalaciones de un proyecto hidroeléctrico y dejó al menos cinco personas desaparecidas. Las autoridades ordenaron evacuar a comunidades asentadas a lo largo del río Budhi Gandaki ante el riesgo de nuevas crecidas, mientras equipos del Ejército y de rescate buscaban a los desaparecidos.
La riada ocurrió durante la madrugada de este domingo 11 de octubre en el distrito de Gorkha, a unos 100 kilómetros al oeste de Katmandú, la capital del país. El Ejército informó del desbordamiento alrededor de las 5:55 horas locales, después de que una estación de monitoreo registrara una crecida del nivel del agua de 8.4 metros.
La corriente arrastró casas en las localidades de Jagat Bagar, Salleri y Ghattekhola, además de puentes e infraestructura a orillas del río. También afectó el campamento de construcción de una central hidroeléctrica y dañó torres de electricidad y comunicaciones, lo que complicó las labores de respuesta.
Las autoridades identificaron a cinco desaparecidos: dos mujeres y tres hombres. Decenas de personas fueron rescatadas, algunas mediante helicópteros desplegados por el Ejército. Hasta los primeros balances difundidos este domingo, no se habían reportado fallecimientos por esta nueva inundación.
Un deslizamiento bloqueó el río
Los primeros reportes apuntan a que un deslizamiento de tierra bloqueó temporalmente el curso del río Budhi Gandaki, cerca de la localidad de Chumchure. La acumulación de agua detrás de esa barrera natural provocó una represa temporal que, al romperse, liberó repentinamente una gran cantidad de agua, lodo y escombros hacia las comunidades situadas aguas abajo.
El hidrólogo Binod Parajuli, del Departamento de Hidrología y Meteorología de Nepal, señaló que los registros disponibles no mostraban lluvias en las cabeceras del río afectado, por lo que las precipitaciones no explicarían por sí solas la crecida.
Ante el peligro, la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión de Riesgos de Desastres emitió avisos para que los habitantes abandonaran las riberas y se trasladaran a terrenos elevados. También alertó a comunidades de varios distritos situados aguas abajo, entre ellos Tanahun, Chitwan y Nawalparasi oriental y occidental.
El Gobierno distribuyó alrededor de 200 mil mensajes telefónicos de alerta temprana para solicitar evacuaciones preventivas. Equipos del Ejército y de la policía fueron movilizados para apoyar los rescates y vigilar las zonas vulnerables.
Nepal aún se recupera de la catástrofe de agosto
La nueva emergencia ocurre mientras Nepal continúa las labores de recuperación tras las inundaciones de finales de agosto en la región montañosa de la frontera con China, donde el colapso de un glaciar desencadenó una riada devastadora.
Aquel desastre dejó alrededor de mil 450 personas fallecidas y unas 5 mil 200 desaparecidas, de acuerdo con los balances citados por la prensa local e internacional. Miles de familias perdieron sus viviendas y numerosas carreteras y puentes quedaron destruidos.
La infraestructura dañada ha dificultado el acceso de los equipos de ayuda a comunidades remotas. El Gobierno calcula que la reconstrucción tras aquella catástrofe requerirá unos 4 mil 770 millones de dólares y que cerca de 33 mil personas resultaron afectadas, con alrededor de 7 mil 500 viviendas dañadas o destruidas.
La nueva inundación vuelve a poner en riesgo a poblaciones asentadas en valles estrechos y junto a cauces de montaña. Las autoridades mantienen las evacuaciones y las labores de búsqueda, mientras evalúan los daños y vigilan la posibilidad de nuevos deslizamientos o crecidas.



