El presidente estadunidense dijo que lo hará “muy pronto”, después de derrotar a Irán; Teherán rechazó la declaración y reafirmó su control sobre la vía marítima
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que planea declarar el estrecho de Ormuz como territorio estadunidense una vez que concluya la guerra contra Irán, en una nueva escalada de su retórica sobre el estratégico paso marítimo.
“Después de que terminemos de derrotar a Irán —que está siendo derrotado muy duramente—, muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos”, dijo Trump el viernes durante un acto en Nueva York.
El mandatario no explicó cómo pretende llevar a cabo una eventual incorporación del estrecho a territorio estadunidense ni presentó una propuesta formal al respecto. Su declaración se produjo mientras Estados Unidos mantiene un bloqueo naval sobre puertos iraníes y continúa la disputa con Teherán por el control y la navegación en la vía marítima.
Irán rechaza la amenaza
La declaración de Trump fue rechazada por funcionarios iraníes, que reafirmaron que el estrecho de Ormuz continuará bajo control de Irán.
El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, cuestionó la posibilidad de que Estados Unidos pueda apropiarse del paso marítimo y sostuvo que Teherán mantiene su autoridad sobre la zona.
La reacción ocurre mientras Irán condiciona la reapertura del estrecho a que Estados Unidos cumpla determinadas condiciones y reconozca su posición en el conflicto. Teherán sostiene que ninguna embarcación puede atravesar la vía sin autorización iraní.
Un punto estratégico para el comercio mundial
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las principales rutas marítimas para el transporte internacional de petróleo y gas.
Antes de la guerra, por el estrecho circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo. La interrupción del tráfico ha afectado los mercados energéticos y contribuido al aumento de los precios de los combustibles.
La situación se ha agravado en los últimos días. El 14 de agosto, dos buques petroleros operados por la empresa estatal de Emiratos Árabes Unidos ADNOC fueron atacados con drones mientras transitaban por el estrecho. Abu Dabi responsabilizó a Irán por los ataques, aunque no se registraron víctimas.
EU afirma tener el control
Trump ya había elevado la tensión esta semana al afirmar que Estados Unidos tenía “control total” del estrecho de Ormuz.
El 12 de agosto, el presidente escribió en su red social que el bloqueo naval estadunidense constituía una “muralla de acero” y sostuvo que Irán no podía hacer nada para impedirlo.
Al día siguiente, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que la Marina estadunidense tiene capacidad para mantener el bloqueo de los puertos iraníes de manera indefinida mediante la rotación de sus buques.
Washington sostiene que sus operaciones buscan impedir que Irán controle el tránsito marítimo y garantizar la libertad de navegación para embarcaciones que no estén vinculadas con Teherán.
Trump pide aceptar precios más altos de la gasolina
En el mismo acto en Nueva York, Trump pidió a los estadunidenses aceptar precios más elevados de la gasolina como consecuencia del conflicto con Irán.
El presidente justificó el impacto económico como parte del costo de impedir que Teherán desarrolle un arma nuclear. Los precios de la gasolina en Estados Unidos han aumentado alrededor de 29 por ciento durante el último año, de acuerdo con Reuters.
Trump ha insistido en que su objetivo principal es impedir que Irán obtenga armas nucleares, mientras las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas.
Una disputa que va más allá del estrecho
La amenaza de Trump ocurre en un momento en que Estados Unidos e Irán mantienen posiciones enfrentadas sobre quién controla efectivamente el estrecho.
Washington sostiene que su presencia militar le permite controlar el tránsito marítimo, mientras Teherán afirma que mantiene la autoridad sobre el paso y que ninguna embarcación puede utilizarlo sin su autorización.
La eventual declaración del estrecho como territorio estadunidense plantearía además serias cuestiones jurídicas y de soberanía, pero Trump no ofreció detalles sobre la base legal o política de su propuesta.
Por ahora, la disputa continúa mientras el tráfico marítimo permanece severamente restringido y aumentan las presiones sobre ambas partes para alcanzar un acuerdo que permita reabrir una de las rutas energéticas más importantes del mundo.



