Bogotá, Colombia.- El abogado y político de derecha Abelardo de la Espriella fue declarado ganador de la segunda vuelta presidencial en Colombia, una victoria que provocó felicitaciones inmediatas de líderes conservadores de América y Europa, encabezados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y generó protestas en varias ciudades del país por parte de simpatizantes de la izquierda.
De acuerdo con los resultados preliminares, De la Espriella derrotó por un estrecho margen al senador oficialista Iván Cepeda, aliado del presidente saliente Gustavo Petro, en una de las elecciones más polarizadas de la historia reciente del país.
Desde Barranquilla, donde celebró el triunfo rodeado de miles de simpatizantes, el presidente electo prometió el inicio de una nueva etapa política para Colombia.
«Empieza una nueva era, un cambio de orden, la patria milagro», afirmó durante su primer discurso tras conocerse los resultados.
El abogado de 47 años dedicó su victoria al fallecido precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, asesinado hace un año en Bogotá en un crimen atribuido a grupos disidentes de las antiguas FARC, hecho que marcó profundamente la campaña electoral y que se convirtió en uno de los símbolos del debate sobre la seguridad en el país.
Sin embargo, la elección aún podría enfrentar recursos legales. Iván Cepeda anunció que no reconocerá de manera definitiva la derrota hasta que concluya el escrutinio oficial y adelantó que impugnará alrededor de 33 mil mesas electorales, con la intención de revisar los resultados finales.
Respaldo de Trump y de líderes conservadores
Uno de los primeros mandatarios en felicitar a De la Espriella fue Donald Trump, quien, según el propio presidente electo colombiano, le expresó su respaldo durante una conversación telefónica posterior a la jornada electoral.
Más tarde, el mandatario estadounidense publicó en la red Truth Social un breve mensaje acompañado de una fotografía del ganador: «Ganó, GRANDE!».
El triunfo también fue celebrado por varios dirigentes de derecha en América Latina. El presidente de Argentina, Javier Milei, felicitó «enormemente» al nuevo mandatario colombiano y sostuvo que los ciudadanos de ese país eligieron «el camino de la libertad económica, la prosperidad y la seguridad».
«La libertad avanza en toda América Latina y ya no hay vuelta atrás», escribió Milei en redes sociales, donde además comparó simbólicamente su figura con la de De la Espriella al afirmar que «el León y el Tigre rugen en Latinoamérica».
Por su parte, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa aseguró que Colombia eligió «el orden sobre la impunidad» y expresó su disposición para trabajar conjuntamente en materia de seguridad regional.
También enviaron mensajes de felicitación el presidente chileno José Antonio Kast, el mandatario panameño José Raúl Mulino, la líder opositora venezolana María Corina Machado y la dirigente peruana Keiko Fujimori.
De la Espriella informó además que sostuvo comunicación con representantes del gobierno de Italia encabezado por Giorgia Meloni.
Una campaña centrada en la seguridad
El nuevo presidente colombiano construyó gran parte de su campaña alrededor de un discurso de combate frontal contra la delincuencia, el narcotráfico y los grupos armados ilegales.
De la Espriella, quien posee nacionalidad colombiana y estadounidense y es conocido popularmente como «El Tigre», prometió endurecer la estrategia de seguridad y aseguró que buscará cooperación de Estados Unidos e Israel para combatir a las organizaciones criminales.
Entre sus propuestas destacan el uso de bombardeos contra estructuras guerrilleras y el regreso de programas de fumigación de cultivos ilícitos, medidas que han generado debate dentro y fuera de Colombia.
Durante su discurso de victoria lanzó una advertencia a quienes, según dijo, han promovido la violencia y la corrupción en el país.
«A quienes han sembrado violencia, terror, narcotráfico y corrupción durante todos estos años, su tiempo se acabó», declaró.
Su postura representa una ruptura con la política de «paz total» impulsada por el gobierno de Gustavo Petro, estrategia basada en negociaciones con grupos armados y organizaciones criminales para intentar reducir décadas de conflicto interno.
El presidente electo ha sido uno de los críticos más severos de esa política, al considerar que no produjo resultados suficientes frente al deterioro de la seguridad.
Un personaje polémico
La llegada de De la Espriella a la presidencia también ha despertado controversia. Sus detractores cuestionan declaraciones consideradas machistas y homofóbicas realizadas en el pasado, así como su trayectoria profesional como abogado defensor de figuras vinculadas al paramilitarismo y al narcotráfico.
A pesar de ello, logró consolidar una base electoral significativa en sectores conservadores, empresariales y ciudadanos preocupados por el incremento de la violencia.
Su elección ocurre en un contexto particularmente complejo para Colombia. Una década después de la firma del acuerdo de paz con las FARC, el país enfrenta un recrudecimiento de la actividad de grupos armados ilegales, atentados con explosivos, ataques con drones y disputas territoriales relacionadas con el narcotráfico.
Protestas tras la elección
Mientras los simpatizantes de De la Espriella celebraban su victoria, miles de personas salieron a las calles en Bogotá, Cali y otras ciudades para manifestar su rechazo al resultado electoral.
Las movilizaciones comenzaron de forma pacífica, pero en algunos puntos derivaron en enfrentamientos con la policía antidisturbios.
Manifestantes levantaron barricadas, incendiaron neumáticos y quemaron banderas de Estados Unidos en rechazo al respaldo expresado por Washington al presidente electo.
Los participantes denunciaron posibles retrocesos en derechos sociales y advirtieron sobre una eventual política de represión contra movimientos sociales y organizaciones de izquierda.
«No nos vamos a conformar con un gobierno que sea agresivo y quiera perseguirnos», declaró una de las participantes durante las protestas en Bogotá.
Las imágenes de los disturbios recordaron las masivas movilizaciones sociales registradas entre 2019 y 2021 durante el gobierno de Iván Duque, consideradas las mayores protestas de la historia reciente del país.
De confirmarse oficialmente los resultados, Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia el próximo 7 de agosto y gobernará Colombia hasta 2030, en medio de un escenario marcado por la polarización política, los desafíos de seguridad y la expectativa de un giro significativo hacia posiciones más conservadoras en la conducción del país.




