Keir Starmer anuncia su dimisión; Andy Burnham emerge como favorito para liderar al laborismo y gobernar Reino Unido

Londres, Reino Unido.- El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes su dimisión como líder del gobernante Partido Laborista, una decisión que abre la puerta a una transición política en Reino Unido y coloca al exalcalde de Gran Mánchester, Andy Burnham, como principal aspirante a sucederlo tanto al frente de la formación como en la jefatura de gobierno.

En un mensaje pronunciado frente a su residencia oficial en Downing Street, Starmer, de 63 años, confirmó que dejará la dirigencia laborista tras dos años al frente del gobierno, aunque permanecerá como primer ministro hasta que concluya el proceso interno para elegir a su reemplazo.

«Cada decisión que he tomado ha sido para anteponer al país que amo. Por eso dimitiré como líder del Partido Laborista», expresó visiblemente emocionado durante su intervención.

La salida de Starmer se produce apenas dos años después de que lograra una contundente victoria electoral en julio de 2024, poniendo fin a catorce años consecutivos de gobiernos conservadores. Sin embargo, desde entonces su administración enfrentó un progresivo desgaste político derivado de una economía estancada, el aumento del costo de vida y una serie de controversias que erosionaron su respaldo tanto entre la ciudadanía como dentro de su propio partido.

El dirigente laborista explicó que el proceso para elegir un nuevo líder comenzará formalmente en julio y podría concluir a finales de septiembre durante el congreso anual del Partido Laborista que se celebrará en Liverpool.

La decisión de Starmer llega después de semanas de creciente presión interna y apenas horas antes de que Andy Burnham asumiera oficialmente su escaño en la Cámara de los Comunes, condición indispensable para competir por el liderazgo laborista y eventualmente ocupar el cargo de primer ministro.

Burnham, de 56 años, confirmó inmediatamente su intención de contender por la dirigencia del partido y aseguró que la renuncia de Starmer marca el inicio de una nueva etapa para el laborismo.

Considerado uno de los principales referentes del ala izquierda laborista, Burnham ha ganado notoriedad nacional durante sus nueve años como alcalde del Gran Mánchester, donde construyó una imagen de político cercano a los gobiernos locales y defensor de una agenda social más progresista que la impulsada por Starmer.

Su reciente victoria en una elección legislativa parcial en la circunscripción de Makerfield fortaleció aún más su posición dentro del partido y aceleró las especulaciones sobre un eventual relevo en la dirigencia.

El panorama para Burnham se despejó todavía más luego de que Wes Streeting, identificado con el ala moderada y considerado potencial competidor en la carrera por el liderazgo, anunciara públicamente su respaldo al exalcalde.

Streeting, quien dejó el Ministerio de Salud en mayo, sorprendió a observadores y dirigentes laboristas al pedir unidad en torno a Burnham y respaldar su proyecto político.

La posibilidad de que otras figuras relevantes decidan no competir ha abierto incluso la puerta a que Burnham sea elegido líder sin enfrentar una contienda interna de gran alcance.

La renuncia de Starmer ocurre en medio de uno de los momentos más complejos para el Partido Laborista desde su regreso al poder. En mayo pasado, la formación sufrió un duro revés en las elecciones municipales al perder alrededor de mil 500 concejales, resultado que desató cuestionamientos sobre la estrategia política del gobierno.

A ello se sumó la polémica generada por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington, debido a los cuestionamientos relacionados con sus antiguos vínculos con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein.

De acuerdo con medios británicos, varios miembros del gabinete y destacados parlamentarios laboristas comenzaron a considerar inevitable un cambio de liderazgo después de la victoria electoral de Burnham en Makerfield.

Pese a las crecientes presiones, Starmer había insistido en las últimas semanas en que permanecería en el cargo y enfrentaría cualquier desafío interno. Sin embargo, el respaldo acumulado por Burnham dentro de la bancada laborista terminó por modificar el equilibrio de fuerzas.

El diario británico The Daily Telegraph informó que aliados de Burnham habían intensificado contactos con diputados laboristas para construir una amplia base de apoyo que hiciera inviable la continuidad de Starmer.

A pesar de la salida del primer ministro, no se prevén elecciones generales anticipadas. Los laboristas mantienen una sólida mayoría parlamentaria obtenida en los comicios de 2024, por lo que el nuevo líder del partido asumirá automáticamente el cargo de primer ministro una vez concluido el proceso interno.

No obstante, el líder de Nigel Farage y dirigente del partido Reform UK, exigió la convocatoria de elecciones generales, argumentando que el cambio de liderazgo debería ser validado por los votantes.

Las elecciones legislativas, sin embargo, están previstas para 2029.

La salida de Starmer supone un nuevo episodio en la prolongada inestabilidad política británica. Con la llegada de un nuevo jefe de gobierno, Reino Unido tendrá a su séptimo primer ministro en apenas una década, un periodo marcado por el referéndum del Brexit, la salida de la Unión Europea, crisis económicas, cambios de liderazgo y una alta rotación en Downing Street.

Pese a las dificultades que enfrentó en el ámbito interno, Starmer recibió reconocimiento internacional por su política exterior y por el respaldo ofrecido a Ucrania en el conflicto con Rusia. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que durante su mandato contribuyó a fortalecer la seguridad europea y el apoyo occidental a Kiev.

Con el inicio del proceso sucesorio, todas las miradas se centran ahora en Andy Burnham, quien podría encabezar un giro hacia posiciones más progresistas dentro del laborismo y asumir el reto de recuperar la confianza de los votantes en un contexto de desaceleración económica y creciente presión de la derecha populista encabezada por Nigel Farage.

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