- Especialistas advierten que la crisis de salud mental está ligada a factores estructurales
- Inteligencia artificial y entornos digitales abren nuevos dilemas éticos para la disciplina
En un mundo marcado por la incertidumbre, la sobreexposición digital y una creciente crisis de salud mental, la Licenciatura en Psicología de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México conmemoró 75 años de trayectoria, reafirmando su papel en la formación de profesionales capaces de enfrentar los desafíos contemporáneos.
Durante la ceremonia, el rector de la Universidad Iberoamericana, Luis Arriaga Valenzuela, destacó que esta disciplina nació en México como una apuesta innovadora en un contexto de transformación social, con una visión integral del ser humano.
Hoy, subrayó, esa visión cobra una relevancia renovada. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas viven con algún tipo de condición de salud mental, un fenómeno que —advirtió— no puede entenderse únicamente desde lo individual, sino en relación con factores como la desigualdad, la violencia y la precariedad.
Más allá del consultorio
El aniversario sirvió también para reflexionar sobre el papel de la psicología en un entorno profundamente transformado por la tecnología. La expansión de herramientas digitales y la hiperconectividad han generado nuevas formas de ansiedad, aislamiento y desgaste emocional.
En este contexto, el rector señaló que la incorporación de la inteligencia artificial abre oportunidades en el análisis y la intervención psicológica, pero también plantea interrogantes éticas sobre sus límites y alcances.
El uso de tecnologías como bots de acompañamiento emocional, por ejemplo, introduce dilemas sobre la automatización del cuidado psicológico y el papel insustituible del vínculo humano.
Una disciplina en evolución
Como invitado especial, el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan José Sánchez Sosa, destacó que la IBERO fue pionera en la consolidación de la psicología como campo profesional en América Latina, con un enfoque vinculado al servicio social y comunitario.
“Una de sus fortalezas ha sido integrar distintas corrientes psicológicas y contribuir a la manera en que la disciplina se practica hoy en el mundo hispanohablante”, señaló.
Por su parte, la directora del Departamento de Psicología, Sandra Montes de Oca Mayagoitia, enfatizó que la formación actual de psicólogas y psicólogos exige ir más allá del conocimiento técnico.
Planteó la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico, la sensibilidad ética y la capacidad de adaptación en un entorno cambiante, donde la disciplina no solo acompaña a las personas, sino que también puede incidir en estructuras sociales y organizacionales.
El reto de comprender una crisis compleja
Durante el encuentro, especialistas coincidieron en que la crisis de salud mental no puede desvincularse del contexto social. La desigualdad, la violencia y las condiciones de vida influyen de manera directa en el bienestar emocional, lo que obliga a replantear las formas de intervención.
La conmemoración también abrió una reflexión de fondo: ¿Quién sostiene la salud mental de una sociedad?
La respuesta, señalaron, no depende únicamente de profesionales, sino de instituciones, políticas públicas y comunidades capaces de generar entornos más justos y humanos.
A 75 años de su fundación, la Psicología en la IBERO enfrenta un escenario complejo, donde el desafío no solo es comprender la mente humana, sino hacerlo en un mundo atravesado por cambios tecnológicos, tensiones sociales y nuevas formas de vulnerabilidad.



