Impulsar el cine no es únicamente fortalecer una expresión cultural: es construir identidad, generar conocimiento colectivo y detonar desarrollo económico. Bajo esta premisa, el Gobierno de México y el estado de Morelos han puesto en marcha una estrategia integral para convertir a esta entidad en uno de los principales polos de producción audiovisual del país.
En un contexto global donde las industrias creativas se consolidan como motores clave de crecimiento, México busca posicionarse no solo como escenario, sino como protagonista en la generación de contenidos. La apuesta es clara: atraer producciones nacionales e internacionales, pero con un sello distintivo—Hecho en México.
Un ecosistema creativo con impacto económico
Durante la presentación de esta política pública, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, subrayó que la industria audiovisual representa una de las actividades con mayor potencial de crecimiento en el país.
Más allá del valor cultural, el cine constituye una cadena productiva compleja que involucra múltiples sectores: desde técnicos y creativos hasta servicios de hospedaje, transporte, alimentación y logística. Es, en esencia, un ecosistema donde convergen conocimiento, innovación y empleo.
“Pocas actividades pueden generar más riqueza en el corto plazo”, afirmó el funcionario, al destacar que este sector no solo impulsa la economía, sino que también proyecta la imagen de México en el mundo.

Incentivos y financiamiento: la base de la estrategia
El eje central de esta iniciativa es la creación de un fondo económico estatal de 80 millones de pesos, diseñado para incentivar la producción cinematográfica y audiovisual. Este mecanismo, acompañado de un esquema de reembolsos (cash rebate), permitirá multiplicar la inversión en el sector hasta cuatro o cinco veces, de acuerdo con estimaciones oficiales.
Además, se contempla la articulación con inversiones privadas que podrían alcanzar los 30 millones de dólares en infraestructura, incluyendo estudios de producción y servicios de postproducción.
Este modelo coloca a Morelos en una posición competitiva frente a otros mercados internacionales que ya ofrecen incentivos fiscales y financieros para atraer filmaciones.
Competencia global y diplomacia audiovisual
La estrategia mexicana no surge en el vacío. En los últimos años, países y regiones han intensificado la competencia por atraer producciones audiovisuales, conscientes de su impacto económico y cultural.
En este contexto, Netflix ha sido un actor clave en la expansión de contenidos globales. De hecho, experiencias previas de colaboración con esta plataforma han demostrado el potencial de México como destino de producción, no solo por sus costos competitivos, sino por su riqueza cultural y diversidad de locaciones.
Morelos: ventajas comparativas y vocación territorial
El estado de Morelos cuenta con condiciones excepcionales para consolidarse como un hub audiovisual. Su cercanía con la Ciudad de México facilita la logística de producción, mientras que su diversidad geográfica ofrece una amplia gama de escenarios naturales y arquitectónicos.
Con más de 20 conventos históricos, cerca de 40 haciendas, zonas arqueológicas, cuerpos de agua y paisajes naturales, la entidad ofrece miles de locaciones en un territorio compacto. A ello se suma un clima favorable durante gran parte del año, así como infraestructura turística y de servicios.
Municipios como Xochitepec se perfilan como nodos clave en esta estrategia, al promover activamente la atracción de producciones y facilitar condiciones para su desarrollo.

Impacto social: empleo, formación y comunidad
Uno de los pilares de esta política pública es su dimensión social. La industria audiovisual tiene la capacidad de generar empleo inmediato y especializado, así como de fomentar la capacitación técnica y profesional en áreas creativas.
En este sentido, instituciones educativas en Morelos han comenzado a fortalecer su oferta académica, incluyendo programas en artes visuales y cinematografía. Asimismo, se promueven convenios con el sector académico para garantizar la formación de talento local.
El objetivo es claro: que las producciones no solo lleguen, sino que se queden, generando beneficios sostenidos para las comunidades.
Sustentabilidad y compromiso ambiental
La estrategia también incorpora lineamientos ambientales, estableciendo que las producciones deberán cumplir con regulaciones específicas y, en su caso, implementar acciones de restauración como la reforestación.
Este enfoque busca equilibrar el desarrollo económico con la protección de los ecosistemas, en línea con los principios de sostenibilidad que hoy rigen las políticas públicas a nivel global.
De escenario a protagonista
Morelos no es ajeno a la historia del cine. Desde hace décadas, ha sido locación de producciones nacionales e internacionales, con la participación de figuras como Anthony Quinn, Johnny Depp y Angelina Jolie, entre muchos otros.
Sin embargo, el reto actual es dar un paso más: dejar de ser únicamente un escenario para convertirse en un centro integral de producción, innovación y creatividad.
Una política pública con visión de futuro
Esta iniciativa se inscribe dentro de una estrategia nacional más amplia que contempla la creación de polos de desarrollo con vocaciones específicas. En este esquema, Morelos se posiciona, junto con entidades como Jalisco, como referente en industrias creativas.
La articulación entre gobierno, sector privado, academia y comunidades será clave para consolidar este ecosistema. Se trata de una política pública transversal que integra cultura, economía, tecnología y educación.
Una luz en tiempos complejos
En palabras de Marcelo Ebrard Casaubon, la industria audiovisual no solo representa una oportunidad económica, sino también “una luz de esperanza”.
En un mundo marcado por tensiones y transformaciones, el cine y las industrias creativas tienen la capacidad de construir narrativas, fomentar el entendimiento y proyectar valores universales como la libertad y la diversidad.
Hoy, en Morelos, esa luz comienza a tomar forma. Una antorcha que busca no solo iluminar al estado, sino posicionar a México como un referente global en la economía creativa.



