La inteligencia artificial (IA) está transformando el trabajo, las competencias que requieren las empresas y la manera en que las personas se preparan para incorporarse al mercado laboral. Frente a este cambio, el reto no consiste únicamente en adoptar nuevas tecnologías, sino en desarrollar el talento humano capaz de utilizarlas, adaptarse a ellas y convertirlas en oportunidades de crecimiento.
Así lo planteó Anthony Salcito, vicepresidente sénior de Coursera Enterprise, durante su participación en el encuentro FWD 2026, realizado en México, donde la compañía presentó una vista previa de Project Helix, una plataforma basada en inteligencia artificial que busca vincular los objetivos de negocio de las organizaciones con el desarrollo, la evaluación y la validación de las competencias de sus trabajadores.
En su exposición, Salcito sostuvo que las empresas necesitan replantear la manera en que capacitan a sus equipos, mientras que las instituciones educativas deben revisar cómo preparan a los estudiantes para un entorno laboral en el que las habilidades requeridas cambian con rapidez.
El directivo advirtió que una parte importante de las competencias profesionales experimentará transformaciones durante los próximos años. Como referencia, citó una estimación según la cual 40% de las habilidades se verá afectado para 2030, cifra que consideró conservadora.
El desafío, explicó, no se limita a quienes ya forman parte de una organización. También alcanza a los estudiantes que están por concluir sus estudios y a las personas que se incorporarán a la fuerza laboral en los próximos años.
La IA transforma el empleo, pero la capacitación será determinante
Salcito señaló que la disrupción tecnológica ha generado preocupación por la posibilidad de que la inteligencia artificial desplace a trabajadores y provoque reducciones de personal. Sin embargo, advirtió que no siempre existe una relación clara entre la adopción de estas herramientas, las ganancias de productividad y la disminución de las plantillas laborales.
En algunos casos, explicó, las empresas han presentado la incorporación de IA como una vía para reducir personal, aun cuando no necesariamente se haya demostrado que esos recortes produzcan mejoras equivalentes en productividad.
Frente a ese escenario, sostuvo que las organizaciones deben considerar la recapacitación de sus trabajadores como parte de su estrategia para aprovechar las nuevas tecnologías.
“Las compañías inteligentes” están formando a sus equipos para utilizar la IA, planteó durante su exposición. El objetivo es que las personas puedan adquirir nuevas competencias y asumir funciones que respondan a las necesidades cambiantes de las empresas.
Para Salcito, la discusión no debe centrarse exclusivamente en cuántos puestos pueden desaparecer, sino también en cómo evolucionarán las ocupaciones y qué habilidades necesitarán los trabajadores para desempeñarlas.
Como ejemplo, mencionó el sector del transporte y la eventual expansión de los vehículos autónomos. Si determinadas tareas de conducción se automatizan, las competencias de algunos trabajadores podrían orientarse hacia actividades como la administración de inventarios, el mantenimiento o la seguridad.
El cambio, desde esta perspectiva, no implica que todas las funciones permanezcan iguales ni que todos los trabajadores puedan trasladarse automáticamente a otras ocupaciones. Significa que las empresas y los sistemas educativos deben anticipar las transformaciones y crear oportunidades de formación para facilitar las transiciones laborales.
Salcito también señaló que la inteligencia artificial no será la última tecnología en modificar el trabajo. Mencionó los avances en robótica y la futura evolución de la computación cuántica como desarrollos que podrían generar nuevas transformaciones y exigir otras competencias.
Por ello, consideró que la preparación de la fuerza laboral debe entenderse como un proceso continuo y no como una etapa que concluye cuando una persona obtiene un título o termina un curso.

El temor a la inteligencia artificial y el papel de los gobiernos
El miedo a la IA también formó parte de la discusión durante el encuentro. En conferencia de prensa se le preguntó a Salcito por la preocupación social ante esta tecnología, las declaraciones de empresas como Anthropic y la preparación de México para enfrentar sus efectos en el ámbito académico.
El directivo reconoció que la velocidad con la que evoluciona la inteligencia artificial genera incertidumbre. A diferencia de otros procesos de innovación, explicó, el ritmo actual de desarrollo plantea un desafío para las personas, las organizaciones y las instituciones encargadas de establecer reglas para su utilización.
Ante este panorama, consideró que los gobiernos pueden actuar como un puente para facilitar que la población conozca estas herramientas, aprenda a utilizarlas de manera adecuada y comprenda sus posibilidades.
Salcito sostuvo que la innovación tecnológica continuará y que la respuesta no debe limitarse al temor, sino incluir orientación, formación y mecanismos de gobernanza que permitan afrontar sus riesgos.
También reconoció la importancia de la regulación y la seguridad. Durante su respuesta, señaló que las preocupaciones expresadas por empresas desarrolladoras de inteligencia artificial forman parte de una discusión más amplia sobre la necesidad de establecer reglas para estas tecnologías.
El directivo planteó que la IA puede contribuir a elevar la productividad de las organizaciones, pero también abrir oportunidades laborales. Para respaldar este argumento, mencionó un estudio de KPMG, según el cual las empresas que invierten en investigación, desarrollo e inteligencia artificial pueden experimentar una mayor demanda de talento y trabajo. Se trata de una referencia presentada por Salcito durante la conversación, no de una cifra verificada de manera independiente en este encuentro.
No obstante, advirtió que los efectos no serán iguales en todas las industrias: algunas actividades estarán más expuestas a los cambios y requerirán desarrollar nuevas competencias con mayor rapidez.
Por esa razón, insistió en que la capacitación debe acompañar la adopción tecnológica. También subrayó que el componente ético debe incorporarse desde etapas tempranas de la educación, para que las personas aprendan no solamente a utilizar estas herramientas, sino a comprender las implicaciones de su aplicación.
Las habilidades humanas seguirán siendo necesarias
Uno de los puntos centrales de la exposición de Salcito fue que la formación tecnológica no debe desplazar el desarrollo de las capacidades humanas.
El directivo mencionó habilidades como la resolución de problemas, el pensamiento crítico, el análisis, la comunicación y la innovación. Aunque algunas de ellas suelen agruparse bajo el concepto de habilidades blandas, su planteamiento fue más amplio: se trata de competencias que permiten a las personas interpretar información, evaluar resultados, tomar decisiones y supervisar el uso de herramientas de inteligencia artificial.
A medida que estas tecnologías participan en tareas más complejas, sostuvo, las organizaciones necesitan trabajadores capaces de analizar sus resultados y valorar cuándo es necesario intervenir.
La capacitación, por tanto, debe combinar conocimientos técnicos con habilidades humanas. No basta con enseñar a utilizar una aplicación o completar un curso sobre IA: también es necesario desarrollar la capacidad de identificar problemas, plantear preguntas pertinentes, evaluar alternativas y tomar decisiones responsables.
Salcito compartió cifras sobre el interés por estas competencias en la plataforma: los cursos de resolución de problemas registraron un crecimiento de 177%; los de análisis crítico, de 90%, y los relacionados con innovación, de 52%, respecto del periodo anterior que mencionó en su exposición.
Estas cifras, presentadas por el directivo, apuntan a una demanda de formación que no se limita a las herramientas tecnológicas, sino que incluye capacidades necesarias para trabajar con ellas.
En este sentido, el desarrollo del talento humano no se reduce a una estrategia para evitar el desplazamiento laboral. También puede contribuir a que las empresas aprovechen mejor sus inversiones en IA, adapten sus procesos y generen nuevas funciones.
Salcito insistió en que las personas constituyen uno de los activos más importantes de las organizaciones y que la inversión en su formación puede marcar diferencias en los resultados empresariales.

Educación: preparar a los estudiantes para trabajos que están cambiando
El impacto de la inteligencia artificial también plantea retos para las universidades y los sistemas educativos. Salcito consideró necesario revisar la relación entre los contenidos que se imparten en las aulas y las competencias que demandará el mercado laboral.
Advirtió que los estudiantes pueden comenzar una carrera con determinados conocimientos y encontrarse, al egresar, con un entorno profesional que ya ha cambiado de manera significativa.
Por ello, señaló que las instituciones educativas necesitan mantener una mayor vinculación con las empresas y con los sectores que están incorporando nuevas tecnologías. La finalidad es que los estudiantes desarrollen conocimientos sólidos y, al mismo tiempo, habilidades que respondan a la evolución de las ocupaciones.
En la sesión de preguntas y respuestas, Salcito se refirió específicamente a México. Ante una pregunta sobre la preparación del país para afrontar los cambios de la inteligencia artificial en la educación, afirmó que el talento de estudiantes y profesores mexicanos existe, pero requiere apoyo y expectativas adecuadas.
Defendió la colaboración entre plataformas educativas y universidades, no solamente para producir contenidos, sino para acompañar el desarrollo de los estudiantes y ofrecerles herramientas que faciliten su preparación profesional.
El directivo también consideró que la formación ética debe comenzar desde las primeras etapas del sistema educativo. La alfabetización en inteligencia artificial, desde su perspectiva, debe incluir tanto el conocimiento de las herramientas como la comprensión de su uso responsable.
El reto para las universidades, por tanto, no consiste en abandonar sus programas tradicionales ni en convertir toda la formación en capacitación tecnológica. Se trata de complementar la preparación académica con oportunidades para actualizar conocimientos y adquirir competencias específicas durante la vida profesional.
Microcredenciales: complementar los títulos universitarios
En este escenario, Salcito destacó el papel de las microcredenciales como una herramienta para demostrar competencias concretas y facilitar las transiciones entre empleos.
Explicó que las empresas necesitan identificar con rapidez si una persona cuenta con las habilidades necesarias para desempeñar una función. Los títulos universitarios continúan siendo relevantes, pero no siempre permiten conocer todas las competencias específicas que alguien ha desarrollado posteriormente.
Por ello, defendió las microcredenciales como un complemento de la formación universitaria, no como un sustituto de los títulos profesionales.
Estas certificaciones pueden acreditar conocimientos sobre determinadas herramientas, tecnologías o funciones y ayudar a que los trabajadores actualicen su perfil sin tener que comenzar nuevamente una carrera completa.
También pueden ofrecer oportunidades a personas que buscan incorporarse al mercado laboral, cambiar de ocupación o demostrar conocimientos adquiridos fuera de los esquemas educativos tradicionales.
Salcito señaló que las microcredenciales pueden tener utilidad en la economía informal, al proporcionar una forma de acreditar competencias ante posibles empleadores. Sin embargo, su valor depende de que las organizaciones reconozcan las certificaciones y comprendan el rigor de las evaluaciones que las respaldan.
El directivo reconoció que, por tratarse de un modelo relativamente reciente frente a los títulos universitarios tradicionales, todavía existe el desafío de establecer criterios claros sobre su calidad y utilidad.
En cuanto a México, presentó dos cifras relacionadas con este tipo de formación: un crecimiento de 114% en microcredenciales y el resultado de una encuesta según la cual 92% de los empleadores consultados en el país consideró que las personas contratadas con microcredenciales tenían un mejor desempeño que aquellas que no contaban con ellas.
Ambos datos fueron expuestos por Salcito durante el encuentro y deben entenderse como cifras presentadas por el directivo, con base en los datos de su organización y la encuesta que citó.
Para que las microcredenciales contribuyan efectivamente a mejorar las oportunidades laborales, agregó, es necesario que estén vinculadas con competencias identificables y que los empleadores puedan reconocer su valor.
Project Helix: conectar los objetivos de las empresas con las habilidades
En el encuentro FWD 2026, Coursera presentó una vista previa de Project Helix, una plataforma diseñada para ayudar a las organizaciones a identificar las habilidades que necesitan, desarrollar rutas de aprendizaje personalizadas y comprobar si los trabajadores pueden aplicar los conocimientos adquiridos.
El proyecto forma parte de la estrategia de integración de Coursera y Udemy, cuya fusión se anunció en mayo de 2026. La plataforma busca combinar sus contenidos y capacidades para vincular la formación con los objetivos concretos de cada organización.
La propuesta parte de un cambio de enfoque: en lugar de medir únicamente cuántos cursos completan los empleados, las empresas podrán definir un objetivo de negocio e identificar qué competencias necesitan desarrollar para alcanzarlo.
A partir de esa información, Helix podrá generar rutas de aprendizaje adaptadas al puesto, los conocimientos previos y las necesidades de cada persona. La plataforma también contempla ejercicios prácticos y evaluaciones para verificar que los participantes pueden aplicar lo aprendido.
De acuerdo con la presentación, el sistema busca ofrecer a las organizaciones una visión más clara de las habilidades disponibles en sus equipos, las brechas que necesitan atender y los avances en el desarrollo de competencias.
La intención es vincular la formación con resultados observables, en lugar de limitar la evaluación al número de cursos concluidos o a las horas de capacitación acumuladas.
Helix también contempla un registro de habilidades que las personas podrán compartir, con el propósito de facilitar la identificación de competencias demostradas y su reconocimiento en distintos contextos profesionales.
Durante la demostración, la compañía mostró cómo un objetivo empresarial puede convertirse en un conjunto de habilidades requeridas y, posteriormente, en una ruta de aprendizaje personalizada. El proceso contempla la evaluación de las competencias y la aplicación de los conocimientos en ejercicios prácticos.
La disponibilidad general de Project Helix para clientes empresariales está prevista para la primera mitad de 2027, después de una fase de prueba y de la retroalimentación de organizaciones participantes.
La plataforma se plantea como una herramienta para conectar los objetivos de negocio con el desarrollo del talento, en particular en organizaciones que necesitan identificar brechas de habilidades y establecer prioridades de formación.
La formación como inversión en el crecimiento empresarial
Para Salcito, la transformación impulsada por la inteligencia artificial obliga a las empresas a revisar qué entienden por productividad y cómo preparan a sus trabajadores para los cambios.
La incorporación de nuevas herramientas puede modificar procesos y funciones, pero sus resultados también dependen de las competencias de las personas que las utilizan. De ahí la importancia de vincular la inversión tecnológica con la capacitación, la actualización profesional y el desarrollo de habilidades humanas.
El directivo planteó que las organizaciones necesitan identificar qué conocimientos requieren sus equipos, ofrecer formación pertinente y evaluar si las personas pueden trasladar lo aprendido a sus actividades cotidianas.
El desafío involucra a empresas, universidades y gobiernos. Las primeras deben identificar las competencias que necesitan y facilitar oportunidades de actualización; las instituciones educativas deben fortalecer la preparación de los estudiantes y ofrecer alternativas de aprendizaje a lo largo de la vida; mientras que los gobiernos pueden contribuir a orientar la adopción tecnológica, promover la formación y establecer marcos para su utilización responsable.
En este contexto, las microcredenciales y plataformas como Project Helix buscan acercar la formación a las necesidades específicas del mercado laboral. Sin embargo, su contribución dependerá de la calidad de los contenidos, la pertinencia de las competencias evaluadas y el reconocimiento que obtengan entre los empleadores.
La idea central de Salcito es que el avance de la inteligencia artificial no elimina la necesidad de desarrollar el talento humano. Por el contrario, vuelve más urgente preparar a las personas para trabajar con estas herramientas, adaptarse a nuevas funciones y participar en las decisiones que determinarán cómo se incorporan a las organizaciones.
En la era de la IA, el crecimiento empresarial no dependerá solamente de la tecnología disponible, sino también de la capacidad de las personas para aprovecharla.



