La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional ante el brote de una rara cepa de ébola que afecta a la República Democrática del Congo y Uganda, debido al riesgo de propagación transfronteriza y al aumento de casos en la región.
El brote, identificado como la cepa Bundibugyo del virus del ébola, ha dejado al menos 65 muertos y más de 240 casos sospechosos en el este de la República Democrática del Congo, mientras Uganda confirmó contagios relacionados con viajeros procedentes de territorio congoleño.
La enfermedad por el virus del Ébola es una infección grave y con alta letalidad, cuya tasa de mortalidad promedio ronda el 50 por ciento, aunque en brotes anteriores ha oscilado entre 25 y 90 por ciento.
La enfermedad se transmite por contacto directo con sangre, secreciones y otros fluidos corporales de personas infectadas o fallecidas por el virus, así como mediante objetos contaminados, el ébola no se transmite por el aire.
Los síntomas pueden aparecer entre dos y 21 días después de la exposición. Entre los primeros signos están fiebre repentina, cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza y de garganta; posteriormente pueden desarrollarse vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y, en casos graves, hemorragias internas y externas.
La OMS advirtió que el control de los brotes depende de medidas como rastreo de contactos, vigilancia epidemiológica, atención médica temprana y entierros seguros, además de la participación comunitaria. También informó que existen vacunas y tratamientos aprobados para algunas variantes del virus, aunque continúan las investigaciones para otras cepas.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que la declaratoria busca reforzar la coordinación internacional y acelerar la respuesta sanitaria para contener el avance de la enfermedad en regiones afectadas por violencia y crisis humanitaria.



