“Sólo el pueblo determina el destino de México”: Sheinbaum reafirma la defensa de la soberanía nacional

A 205 años de la consumación de la Independencia, la presidenta retomó las ideas de Morelos y la Constitución de Apatzingán para hablar de las reformas aprobadas durante los últimos dos años

El cierre de la gira nacional “Honestidad y Resultados” tuvo lugar en una fecha que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aprovechó para hacer una reflexión sobre el pasado y el presente de México: el 27 de septiembre, aniversario de la consumación de la Independencia.

En el Zócalo de la Ciudad de México, Sheinbaum recordó que hace 205 años el Ejército Trigarante entró a la capital, después de once años de lucha iniciada con el levantamiento encabezado por Miguel Hidalgo en 1810.

La presidenta sostuvo que no se trata únicamente de una fecha histórica, sino del punto de partida de una serie de principios que, desde entonces, han acompañado la construcción del Estado mexicano y que hoy, afirmó, siguen presentes en la vida pública.

“Los pueblos que no tienen memoria tampoco tienen brújula y el origen y la consumación de la independencia son muy relevantes para nuestra historia y nuestro destino como nación.”

La Independencia también fue una lucha social

La mandataria recordó que en 1814, José María Morelos y Pavón escribió los Sentimientos de la Nación, documento que sirvió como base para la Constitución de Apatzingán.

Aunque aquella Constitución no llegó a entrar en vigor, dejó planteados principios que tendrían una larga trayectoria en la historia constitucional mexicana: la igualdad ante la ley, la soberanía popular y la justicia social.

Sheinbaum recordó que la insurgencia no surgió únicamente para romper con el dominio español.

Miguel Hidalgo incorporó desde el inicio de la rebelión la abolición de la esclavitud y el fin del sistema de castas, mientras que Morelos profundizó el contenido social del movimiento insurgente.

“Aquí se luchó por la independencia, por la libertad y, óigase bien, también por la justicia social.”

Para la presidenta, este componente social permite entender la Independencia como algo más que la separación política de España: fue también una disputa por definir las condiciones en las que viviría la población del nuevo país.

Foto: Presidencia

Cinco principios que siguen marcando el rumbo

La presidenta Sheinbaum detalló cinco principios que, afirmó, continúan funcionando como guía de la vida pública mexicana:

  • Independencia
  • Soberanía
  • Libertad
  • Igualdad, entendida como justicia social
  • Democracia, entendida como el gobierno del pueblo

“Estas cinco guías que hoy son nuestro faro: independencia, soberanía, libertad, igualdad, es decir, justicia social, y democracia entendida como el gobierno del pueblo.”

La presidenta sostuvo que estos principios no son conceptos abstractos, sino conquistas construidas a lo largo de distintos momentos de la historia nacional.

En ese recorrido ubicó tres grandes transformaciones de los siglos XIX y XX: la Independencia, la Reforma y la Revolución.

“Nuestra historia no es lineal, es la suma de grandes rupturas encabezadas por su pueblo.”

La Independencia abrió el camino de la soberanía; la Reforma enfrentó el proyecto monárquico y la intervención extranjera; y la Revolución desembocó en la Constitución de 1917.

Soberanía significa que el pueblo decide

Dentro de los cinco principios, Sheinbaum colocó la soberanía como uno de los principios que conectan directamente la historia de la Independencia con el México actual.

Para la presidenta, el planteamiento de Morelos en 1814 mantiene plena vigencia: el destino del país debe ser determinado por su propio pueblo.

“Soberanía quiere decir en palabras de Morelos y de nuestra Constitución que sólo el pueblo determina el destino de México.”

Desde esa perspectiva, señaló que ninguna potencia extranjera ni una élite económico-política debe determinar el rumbo nacional.

“Ninguna potencia extranjera, ninguna élite económico-política tiene el derecho de dictar el futuro de nuestra patria; esa sólo le pertenece al pueblo de México.”

Sheinbaum trasladó este principio a la relación de México con el exterior:

“Independencia sigue marcando nuestro camino porque las y los mexicanos no queremos injerencias ni intervencionismo ni violación a nuestra territorialidad.”

Del pasado constitucional a las reformas de los últimos dos años

Al hablar del presente, la presidenta sostuvo que las reformas constitucionales aprobadas durante los últimos dos años buscan fortalecer los cinco principios que identificó como herencia de la historia nacional.

En materia de justicia social, destacó el reconocimiento constitucional de derechos como:

  • Educación en todos sus niveles
  • Becas para estudiantes
  • Salud
  • Vivienda
  • Pensión universal para adultos mayores
  • Pensión para personas con discapacidad

También mencionó la aprobación de la jornada laboral de 40 horas y la obligación de que el salario mínimo aumente siempre por encima de la inflación.

“Los recursos públicos ya no van para privilegios de unos pocos sino para el bienestar de la mayoría, como decía Morelos, moderando la indigencia y la opulencia.”

La presidenta presentó estas reformas como parte de la idea de justicia social planteada por Morelos hace más de dos siglos.

Igualdad y derechos de los pueblos

Sheinbaum también llevó el principio de igualdad al terreno de las reformas constitucionales recientes.

Destacó el reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público, así como la incorporación de la igualdad sustantiva de las mujeres a la Constitución.

En su discurso, estos cambios forman parte de una continuidad histórica: las demandas de igualdad que acompañaron a la insurgencia ahora se expresan en derechos reconocidos constitucionalmente.

Una democracia centrada en el pueblo

El quinto principio señalado por la presidenta fue la democracia.

Sheinbaum sostuvo que el concepto de democracia que defiende su gobierno no se limita a la participación electoral, sino que implica que el pueblo sea el origen del poder político.

“Entendemos la democracia como el gobierno del pueblo, por el pueblo y por el pueblo de México.”

Dentro de este apartado, destacó la prohibición de la reelección para cargos de elección popular a partir de 2030 y la prohibición del nepotismo en los cargos de elección popular.

También señaló que los tres poderes de la Unión cuentan con mecanismos de elección mediante el voto popular, incluyendo, por primera vez, al Poder Judicial.

Foto: Presidencia

Reformas para fortalecer la soberanía

La relación entre Independencia y presente se vuelve más directa cuando Sheinbaum abordó las reformas que, según explicó, fortalecen la soberanía nacional.

Se refirió a la modificación del artículo 40 constitucional, que incorporó un nuevo párrafo relacionado con el rechazo a la injerencia extranjera.

También mencionó el artículo 19, respecto a las sanciones para agentes extranjeros que pretendan violar el territorio nacional.

“La nueva Constitución fortalece la independencia y la soberanía.”

La presidenta sumó a estas reformas el reconocimiento constitucional de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad como empresas públicas, así como la consideración del agua como un bien nacional y un derecho humano fundamental.

En este punto, la soberanía aparece en el discurso presidencial no sólo como la defensa territorial, sino también como la capacidad del Estado mexicano para decidir sobre sus recursos estratégicos y sus bienes nacionales.

“Tiempo de mujeres”

La llegada de una mujer a la Presidencia también fue incorporada por Sheinbaum a esta lectura histórica.

La presidenta recordó que en 2024 el pueblo de México decidió que era “tiempo de mujeres” y sostuvo que, así como las transformaciones anteriores estuvieron acompañadas por cambios constitucionales, la etapa actual también ha producido modificaciones a la Carta Magna.

En ese contexto ubicó el reconocimiento constitucional de la igualdad sustantiva de las mujeres como parte de las transformaciones de los últimos dos años.

La historia como referencia para el presente

Sheinbaum también estableció una continuidad entre las distintas transformaciones de México y la defensa de las conquistas alcanzadas por el pueblo.

Mencionó la Revolución de Ayutla contra Antonio López de Santa Anna, la lucha de Benito Juárez frente al proyecto monárquico de Maximiliano y la Revolución Mexicana, que desembocó en la Constitución de 1917.

Su argumento fue que, en distintos momentos, la sociedad mexicana se movilizó para defender principios fundamentales de la nación.

Esa misma lógica, sostuvo, permite explicar el surgimiento de la Cuarta Transformación.

“Un pueblo que defiende sus conquistas después de 36 años de traiciones de los gobiernos neoliberales, un pueblo que se levanta para defender las conquistas de la Constitución de 1917.”

Para la presidenta, esa historia tiene una idea central que permanece: el pueblo como origen de la soberanía y como protagonista de las transformaciones del país. Desde esa perspectiva, las reformas constitucionales de los últimos dos años forman parte de una nueva etapa en la construcción de ese proyecto nacional.

“Soberanía quiere decir en palabras de Morelos y de nuestra Constitución que sólo el pueblo determina el destino de México.”

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