Redes sociales, inteligencia artificial y salud mental: el debate que México quiere llevar del algoritmo al consenso social

La acelerada expansión de las plataformas digitales y de la inteligencia artificial ha colocado a gobiernos, científicos, educadores y organismos internacionales frente a uno de los mayores desafíos del siglo XXI: cómo aprovechar los beneficios de la tecnología sin comprometer el desarrollo cognitivo, emocional y social de niñas, niños y adolescentes.

En ese contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el inicio de una serie de foros regionales que buscan construir, mediante evidencia científica y participación ciudadana, una propuesta de regulación para el uso de plataformas digitales y redes sociales por parte de menores de edad.

A diferencia de iniciativas centradas únicamente en prohibiciones, la estrategia presentada por el Gobierno de México pretende incorporar la opinión de investigadores, instituciones de educación superior, organismos internacionales, docentes, familias y especialistas en salud mental para elaborar una propuesta legislativa que posteriormente será enviada al Congreso de la Unión.

“No se trata de regular por regular, sino que más bien entre todas y todos lleguemos a un acuerdo”, afirmó la mandataria durante la conferencia matutina.

Un fenómeno global que ya no puede ignorarse

El debate no surge de manera aislada. En los últimos cinco años, organismos como la Unesco, la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y diversos institutos de investigación han advertido sobre los efectos del uso excesivo de pantallas durante las etapas críticas del desarrollo infantil y adolescente.

Las preocupaciones abarcan desde alteraciones del sueño y problemas de atención hasta incremento en síntomas de ansiedad, depresión, aislamiento social, trastornos alimentarios y exposición a contenidos violentos o desinformación.

Durante la conferencia, el representante de la Unesco en México, Andrés Morales Arciniegas, recordó que actualmente una de cada tres personas conectadas a internet en el mundo es un niño, una niña o un adolescente.

Además, señaló que el 83 por ciento de madres y padres manifiesta preocupación porque sus hijos pasan demasiado tiempo frente a las pantallas y que las adolescentes presentan el doble de probabilidades que los varones de desarrollar trastornos alimentarios asociados con la exposición constante a contenidos en redes sociales.

Para la Unesco, estos datos reflejan una transformación cultural sin precedentes, donde la tecnología dejó de ser únicamente una herramienta educativa para convertirse en un entorno permanente de socialización, entretenimiento y construcción de identidad.

México, entre los países más conectados

Las cifras presentadas por la Secretaría de Educación Pública muestran que el fenómeno tiene una dimensión particularmente relevante en México.

Más del 70 por ciento de la población mayor de seis años utiliza internet, mientras que entre los adolescentes el porcentaje supera el 90 por ciento.

La doctora Cimenna Chao Rebolledo, especialista en psicología educativa y del desarrollo de la UNAM, explicó que las personas mayores de 16 años permanecen conectadas, en promedio, 7.32 horas diarias.

El 93 por ciento utiliza internet principalmente para comunicarse y el 90.4 por ciento accede regularmente a redes sociales.

Pero uno de los datos que mayor interés despertó fue el relacionado con la inteligencia artificial.

Actualmente, ocho de cada diez estudiantes ya utilizan herramientas de inteligencia artificial generativa para realizar tareas académicas, mientras que uno de cada once jóvenes las emplea como guía emocional o incluso como espacio de acompañamiento psicológico.

La investigadora citó además estudios internacionales que muestran cómo una parte de la llamada Generación Z comienza a establecer vínculos afectivos con agentes conversacionales de inteligencia artificial, una realidad que apenas comienza a estudiarse desde la psicología, la neurociencia y la ética tecnológica.

De la prohibición al uso responsable

Uno de los aspectos más relevantes del anuncio presidencial es que la propuesta busca superar la discusión simplista entre prohibir o permitir el uso de dispositivos electrónicos.

La propia presidenta insistió en que el verdadero reto consiste en construir una cultura de alfabetización digital que permita comprender cómo funcionan los algoritmos que administran las plataformas.

El Gobierno plantea que madres, padres y docentes cuenten con herramientas para reconocer los efectos que puede tener una exposición prolongada a pantallas, especialmente antes de dormir, cuando diversos estudios han demostrado que la luz azul y la estimulación constante alteran los ciclos normales del sueño.

Asimismo, se busca analizar cómo el tiempo excesivo frente a dispositivos desplaza otras actividades fundamentales para el desarrollo infantil, como el juego libre, la actividad física, la convivencia familiar y las relaciones sociales presenciales.

“No solamente hablamos del tiempo que un niño pasa frente a una pantalla, sino de aquello que deja de hacer mientras permanece conectado”, resumieron algunos de los especialistas participantes.

Una tendencia internacional

México tampoco parte de cero.

Según datos de la Unesco, 114 sistemas educativos, equivalentes al 58 por ciento de los países monitoreados por el organismo, ya aplican algún tipo de regulación sobre el uso de teléfonos celulares y plataformas digitales dentro del ámbito escolar.

Las medidas adoptadas son diversas.

Algunos países prohíben completamente los teléfonos móviles durante la educación básica.

Otros restringen el acceso de menores a determinadas redes sociales.

También existen políticas que limitan los tiempos de uso, establecen campañas nacionales de alfabetización digital o permiten que cada escuela diseñe sus propias reglas.

La recomendación del organismo internacional es clara: cualquier regulación debe ir acompañada de educación digital, pensamiento crítico y formación para comprender el funcionamiento de la inteligencia artificial y los algoritmos que determinan gran parte de la información que consumen niñas, niños y adolescentes.

Universidades y ciencia entran al debate

El subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva Lomelí, explicó que la consulta incorpora a universidades públicas y privadas de todo el país con el propósito de que las decisiones no respondan únicamente a criterios políticos, sino también a evidencia científica generada desde múltiples disciplinas.

Psicólogos, pedagogos, neurocientíficos, ingenieros, expertos en inteligencia artificial, sociólogos, especialistas en comunicación y profesionales de la salud participarán en la construcción de propuestas.

Además, anunció que se impulsará una Semana Nacional de Juegos Tradicionales Mexicanos como una estrategia para promover espacios de convivencia presencial y recuperar actividades recreativas alejadas de las pantallas.

Un debate que apenas comienza

Los próximos foros se realizarán el 19 de agosto en Nuevo León, el 3 de septiembre en Chiapas y el 17 de septiembre en Guerrero, sumándose a los encuentros ya efectuados en la región metropolitana, el Noroeste y el Centro-Occidente del país.

Durante las próximas semanas, las conferencias matutinas de los lunes estarán dedicadas exclusivamente a presentar investigaciones científicas y experiencias internacionales sobre los efectos del uso de plataformas digitales.

El objetivo, según explicó la presidenta Claudia Sheinbaum, es que la futura regulación no responda a percepciones o posturas ideológicas, sino a un consenso respaldado por evidencia científica.

El desafío será encontrar un equilibrio entre garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a participar plenamente en el mundo digital y, al mismo tiempo, proteger su desarrollo cognitivo, emocional y social frente a tecnologías diseñadas para captar cada vez más tiempo y atención. Esa discusión, que hace apenas unos años parecía exclusiva de laboratorios y centros de investigación, comienza ahora a trasladarse al debate público en México.

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