Ante la posibilidad de una mayor actividad de ciclones en el Pacífico durante los últimos meses de 2026, el Gobierno de México prepara un sistema de alertamiento en teléfonos celulares y desplegará boyas meteorológicas en alta mar para mejorar el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
Durante la conferencia matutina realizada en Guadalupe, Zacatecas, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el país enfrenta el desarrollo del fenómeno de El Niño, que puede tener efectos sobre las condiciones meteorológicas del Pacífico y generar una mayor probabilidad de ciclones en esa región.
Sheinbaum señaló que, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional y un grupo de científicos mexicanos de la Secretaría de Ciencia, Tecnología, Humanidades e Innovación, la principal afectación para México durante este año podría presentarse por ciclones en el Pacífico entre septiembre y diciembre.
“Ese es un fenómeno que puede ocurrir. No se puede saber si esos ciclones llegan a las costas, depende de las características de cada uno. Lo importante es tener un sistema de medición que nos permita alertar a la población”, explicó.
El Niño y sus posibles efectos
La Presidenta explicó que El Niño es un fenómeno asociado con el calentamiento de las aguas del Pacífico que tiene efectos sobre las condiciones meteorológicas a escala mundial.
De acuerdo con lo expuesto en la conferencia, el fenómeno se ha presentado con mayor frecuencia en el contexto del cambio climático. Para México, uno de los principales riesgos previstos en el corto plazo está relacionado con los ciclones del Pacífico, mientras que para los primeros meses de 2027 se espera una mayor probabilidad de sequía.
La propia Sheinbaum ya había explicado que un episodio intenso de El Niño puede implicar más lluvias en algunas regiones y una mayor probabilidad de huracanes en el Pacífico, que no necesariamente tocarían tierra, pero podrían ser más numerosos o intensos. También advirtió sobre una posible mayor sequía en el centro del país durante 2027.
Boyas para monitorear el océano
Como parte de las medidas preventivas, la Secretaría de Marina trabaja con instituciones académicas en la fabricación e instalación de boyas meteorológicas en el Pacífico.
Los equipos deberán ser fijados al fondo marino para obtener información directamente en alta mar, incluso en zonas con profundidades de hasta 3 mil metros. Algunas ya fueron fabricadas por el Instituto de Investigaciones y Desarrollo de la Marina, el CICESE de Ensenada y universidades extranjeras.
La primera campaña de instalación se realizará a finales de este año con buques de la Universidad Nacional Autónoma de México. El objetivo es monitorear las condiciones atmosféricas en alta mar antes de que los fenómenos meteorológicos se aproximen a las costas.
La estrategia busca complementar los métodos actuales de vigilancia de ciclones y contar con información anticipada sobre la evolución de las condiciones en el océano.
Alertas directamente en los celulares
El Gobierno federal también desarrolla un sistema de alertamiento para teléfonos celulares ante huracanes y ciclones.
La herramienta permitirá enviar directamente al teléfono de las personas avisos sobre la posibilidad de lluvias intensas y la aproximación de un huracán, con información sobre su intensidad y el tiempo estimado para su llegada.
El sistema pretende funcionar sin importar la compañía telefónica con la que tenga contratado el servicio cada usuario. La idea toma como referencia los mecanismos de alertamiento que ya existen para terremotos en la zona metropolitana del Valle de México.
“Lo importante es tener un sistema de medición que nos permita alertar a la población”, había señalado Sheinbaum al explicar la estrategia de prevención.
En paralelo, Protección Civil ya instaló centros de mando en las 32 entidades del país, con especial atención en Guerrero, Michoacán y Oaxaca, así como Baja California Sur, estados que podrían registrar mayores afectaciones por los ciclones del Pacífico.
Para 2027, el Gobierno federal también prepara acciones ante la posibilidad de una mayor sequía, particularmente durante los primeros meses del año, mientras Agricultura y Desarrollo Rural ya atiende algunas zonas que han comenzado a registrar problemas.



