Lula y Flávio Bolsonaro cierran campañas en Brasil ante una elección marcada por la polarización

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro cerraron este sábado sus campañas para la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, a un día de que unos 159 millones de electores acudan a las urnas para elegir al próximo presidente, además de gobernadores, senadores y legisladores.

Los dos candidatos concentraron sus últimos actos en el estado de São Paulo, el principal distrito electoral del país, y terminaron la campaña con mensajes dirigidos a movilizar a sus bases y con llamados a conseguir una victoria en primera vuelta, aunque los últimos sondeos apuntan a una disputa cerrada y a la posibilidad de una segunda vuelta.

Lula, de 80 años y candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a la reelección, encabezó una caminata por el centro de São Paulo que terminó en la zona de la avenida Paulista. Organizadores calcularon en unos 150 mil los asistentes al recorrido de dos kilómetros, cifra que Reuters consignó como estimación de la campaña.

En su discurso, Lula presentó la elección como una disputa entre “democracia y barbarie” y llamó a sus seguidores a acudir a las urnas. Entre los temas que colocó en el centro de su último acto estuvieron el fin de la jornada laboral 6×1, el combate a las apuestas en línea, la educación y la soberanía nacional. También pidió participar a los mayores de 70 años, para quienes el voto es facultativo.

Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal (PL), cerró su campaña con una motocarreata entre Santa Bárbara d’Oeste y Americana, en el interior de São Paulo, y posteriormente se trasladó a Río de Janeiro para su último acto. Durante la jornada apareció con una imagen de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple arresto domiciliario tras su condena por el intento de revertir el resultado de las elecciones de 2022.

Flávio afirmó estar convencido de que puede ganar en primera vuelta y centró parte de sus últimos mensajes en la seguridad pública y una reforma de las instituciones, con críticas al Supremo Tribunal Federal (STF). En uno de sus actos sostuvo que la Corte debe dejar de funcionar como una “delegacia de polícia” y cuestionó al Congreso por avanzar en asuntos que, desde su perspectiva, deberían discutirse después de las elecciones.

Dos proyectos distintos

La elección enfrenta dos propuestas de gobierno con diferencias claras sobre el papel del Estado, la política económica, la seguridad pública y la relación entre los poderes.

El programa de Lula plantea dar continuidad a una política de mayor intervención estatal, con inversión pública en infraestructura e industria, continuidad del marco fiscal vigente con ajustes y una nueva edición del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). También propone mantener la política de valorización del salario mínimo y ampliar programas como Minha Casa, Minha Vida.

En materia laboral, el plan del presidente propone reducir la jornada semanal a 40 horas sin disminución salarial, avanzar hacia el fin de la escala 6×1 y establecer nuevas reglas de protección para trabajadores de plataformas digitales.

En seguridad, Lula propone crear un Ministerio de Seguridad Pública, una vez aprobada la reforma constitucional correspondiente, para ampliar la coordinación entre los gobiernos federal, estatales y municipales. Su plataforma también plantea combatir financieramente al crimen organizado, fortalecer la inteligencia y mantener controles sobre armas y municiones.

El programa de Flávio Bolsonaro, en cambio, plantea reducir el tamaño de la administración pública mediante un llamado “tesouraço”, que contempla eliminar al menos diez ministerios, reducir cargos y gastos administrativos y establecer nuevas reglas de control del gasto público. También propone revisar la reforma tributaria para reducir el impuesto al valor agregado (IVA) y acelerar concesiones y privatizaciones.

En seguridad, su propuesta es más punitiva. Incluye declarar al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones narcoterroristas, construir cinco prisiones de máxima seguridad inspiradas en el modelo de El Salvador y reducir la edad de responsabilidad penal para determinados delitos.

Flávio también propone modificaciones al funcionamiento de las instituciones, entre ellas limitar decisiones monocráticas del STF, eliminar el fuero especial de los parlamentarios y terminar con la reelección presidencial.

En educación, su programa contempla mayor participación de mecanismos como los vouchers y el fortalecimiento de escuelas cívico-militares, mientras que en salud plantea ampliar la atención digital y las asociaciones con el sector privado.

Así, mientras Lula plantea un Estado con mayor participación en la economía y en la política social, Flávio Bolsonaro propone una administración pública más reducida, mayor disciplina fiscal y una estrategia de seguridad basada en el endurecimiento de las penas y de las capacidades represivas del Estado.

Los últimos sondeos

Las encuestas publicadas este sábado muestran una competencia cerrada entre ambos candidatos.

La Quaest, realizada entre el 2 y el 3 de octubre a 3 mil 702 electores, ubica a Lula con 46% de los votos válidos y a Flávio Bolsonaro con 45%. El margen de error es de dos puntos porcentuales y el nivel de confianza de 95%.

El Datafolha, con 4 mil 6 entrevistas realizadas el 2 y 3 de octubre, registra 45% para Lula y 42% para Flávio Bolsonaro en votos válidos. También tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.

Ambos levantamientos colocan a los dos principales candidatos dentro de un escenario de empate técnico y por debajo del 50% necesario para ganar en primera vuelta. La legislación electoral brasileña establece que, si ninguno supera esa mayoría de votos válidos, los dos candidatos más votados pasan a una segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre.

Con las urnas a punto de abrir, la elección llega así a su última jornada de campaña con Lula y Flávio Bolsonaro como los dos principales contendientes y con diferencias marcadas en sus propuestas económicas, sociales, de seguridad y de organización del Estado, mientras los sondeos mantienen abierta la definición de quién encabezará la votación y quién llegará a una eventual segunda vuelta.

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