Las inundaciones y riadas provocadas por el colapso de un glaciar en la región del Himalaya han dejado al menos 955 muertos y 4 mil 471 desaparecidos en Nepal y China, mientras equipos de rescate mantienen la búsqueda de sobrevivientes, incluidos cientos de trabajadores que podrían estar atrapados en túneles de centrales hidroeléctricas.
En Nepal, las autoridades reportaron 939 fallecidos y miles de personas desaparecidas, aunque los balances han variado conforme se restablecen las comunicaciones con las zonas más aisladas. En el Tíbet, China confirmó 16 muertes y 546 desaparecidos.
Una de las principales operaciones de rescate se concentra en los distritos nepaleses de Rasuwa y Nuwakot, donde al menos 900 trabajadores de 12 proyectos hidroeléctricos no han sido localizados, de acuerdo con la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal.
Se estima que alrededor de 500 trabajadores podrían permanecer atrapados dentro de túneles. Algunos de estos espacios son suficientemente amplios para que las personas puedan refugiarse y, según especialistas, algunos trabajadores podrían tener acceso a oxígeno; sin embargo, la falta de alimentos y agua reduce las posibilidades de supervivencia conforme pasan las horas.
En el proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en Rasuwa, unas 576 personas permanecían desaparecidas, de las cuales alrededor de 300 podrían encontrarse dentro de un túnel. En otro proyecto, Trishuli-3, los equipos de rescate trabajan para avanzar unos 15 metros hacia el interior de una excavación con la esperanza de encontrar trabajadores con vida.
Las labores se desarrollan en condiciones complicadas por las lluvias y los daños a la infraestructura. En territorio chino, una carretera que conduce al puerto fronterizo de Gyirong, entre China y Nepal, permanece parcialmente cubierta por entre dos y tres metros de agua, lo que dificulta el acceso de los equipos de emergencia.
La catástrofe comenzó el miércoles pasado después de que un desprendimiento de rocas y el colapso de parte de un glaciar provocaran una crecida súbita de los ríos en la región. El fenómeno arrastró agua, rocas y sedimentos hacia los valles del Tíbet y Nepal, destruyendo viviendas, puentes, carreteras e infraestructura hidroeléctrica. El desprendimiento rocoso fue registrado como un evento sísmico de magnitud 5.2.
La tragedia también ha afectado a ciudadanos extranjeros. Entre los desaparecidos se encuentra un grupo de 49 peregrinos indios que regresaban del monte Kailash y que quedó atrapado en un complejo de inmigración chino mientras esperaba cruzar hacia Nepal.
El Papa envía ayuda a Nepal
Ante la magnitud de la emergencia, el papa León XIV envió ayuda económica a Cáritas Nepal a través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, con el objetivo de atender las necesidades más urgentes de la población afectada.
La ayuda permitirá proporcionar alimentos, artículos de primera necesidad y espacios de acogida a las personas que perdieron sus viviendas. El Vaticano señaló que se trata de una primera contribución destinada a acompañar a las comunidades afectadas mientras continúan las operaciones de rescate.
El pontífice también expresó sus condolencias por las víctimas y pidió oraciones por los fallecidos, heridos, desaparecidos, sus familias y los equipos de rescate que continúan trabajando en las zonas devastadas.



