Francia dio un paso histórico en la regulación del entorno digital al aprobar una ley que prohíbe el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años, convirtiéndose en el primer país de la Unión Europea en adoptar una restricción de este tipo con alcance nacional. La medida busca proteger la salud mental de niñas, niños y adolescentes frente a los riesgos asociados al uso intensivo de estas plataformas.
El texto fue aprobado este martes por la Asamblea Nacional y el Senado, luego de que ambas cámaras alcanzaran un acuerdo sobre la versión final de la iniciativa impulsada por el gobierno del presidente Emmanuel Macron. No obstante, antes de entrar en vigor, la ley deberá ser revisada por el Consejo Constitucional francés, que evaluará su compatibilidad con la Constitución y con la legislación europea.
La legislación establece que, a partir del 1 de septiembre de 2026, los menores de 15 años no podrán crear nuevas cuentas en redes sociales. Además, las plataformas tendrán un plazo adicional de cuatro meses para identificar y cerrar las cuentas ya existentes pertenecientes a usuarios de ese grupo de edad.
Para hacer cumplir la norma, las empresas deberán implementar sistemas de verificación de edad autorizados por la autoridad francesa de protección de datos. Aunque el texto no especifica una tecnología única, el objetivo es impedir que los menores eludan las restricciones al registrarse en las plataformas.
La prohibición abarcará las principales redes sociales, como TikTok, Instagram, Facebook, Snapchat, X y YouTube, aunque quedarán excluidos los servicios con fines educativos, científicos o de interés público. El proyecto fue modificado durante su discusión para armonizarse con la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea, por lo que la Comisión Europea revisará su compatibilidad con la normativa comunitaria.
Respuesta al impacto de las redes sociales en menores
El gobierno francés sostiene que la iniciativa responde a la creciente evidencia sobre los efectos negativos que el uso excesivo de las redes sociales puede tener en la salud mental, el desarrollo emocional y el bienestar de los adolescentes.
Entre las preocupaciones que motivaron la ley se encuentran la exposición de menores a contenidos relacionados con autolesiones, suicidio, violencia, acoso, desinformación y algoritmos diseñados para maximizar el tiempo de permanencia en las plataformas. La medida también fue impulsada tras diversas demandas presentadas por familias francesas que responsabilizan a empresas tecnológicas por el deterioro de la salud mental de sus hijos.
Datos citados durante el debate legislativo indican que aproximadamente la mitad de los adolescentes franceses utiliza un teléfono inteligente entre dos y cinco horas al día y que cerca del 58% participa activamente en redes sociales.
Debate sobre su aplicación
La iniciativa recibió el respaldo de organizaciones dedicadas a la protección de la infancia, aunque también despertó cuestionamientos entre algunos legisladores y especialistas, quienes advirtieron sobre las dificultades técnicas para verificar la edad de los usuarios sin afectar la privacidad, así como sobre el riesgo de que los menores recurran a mecanismos para eludir los controles.
También se plantearon dudas sobre la constitucionalidad de la medida y su compatibilidad con el derecho europeo, aspectos que serán analizados por el Consejo Constitucional y, posteriormente, por la Comisión Europea antes de su aplicación definitiva.
Con esta decisión, Francia se coloca a la vanguardia de la regulación digital en Europa y sigue la tendencia iniciada por Australia, que aprobó una legislación similar para restringir el acceso de menores de 16 años a las redes sociales. Para el gobierno de Emmanuel Macron, la protección de la infancia en el entorno digital se ha convertido en una prioridad de política pública frente al creciente impacto de estas plataformas en la vida cotidiana de los jóvenes.



