La Declaración de Madrid refrenda el compromiso con el multilateralismo y el derecho internacional. Argentina, Colombia, Costa Rica y Paraguay se deslindaron del punto que rechaza medidas contrarias a la Carta de la ONU.
La XXX Cumbre Iberoamericana concluyó en Madrid con la aprobación de una declaración de 20 puntos en la que los países participantes refrendaron su compromiso con el multilateralismo, la soberanía de los Estados y el derecho internacional, además de rechazar las medidas coercitivas que obstaculicen las prioridades de desarrollo de las naciones.
El documento, adoptado el 5 de noviembre, establece que la comunidad iberoamericana debe fortalecer el diálogo, la concertación política y la cooperación frente a un escenario internacional marcado por tensiones y disputas entre países.
En el punto cuatro, la Declaración de Madrid expresa el rechazo a “la coerción y la aplicación de medidas contrarias al Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas que obstaculicen la capacidad de los Estados para hacer frente a sus necesidades y prioridades en materia de desarrollo”.
Aunque el texto no menciona directamente a Estados Unidos ni a Cuba, el posicionamiento se produjo en medio de las denuncias del Gobierno cubano por el endurecimiento del bloqueo económico y el cerco energético impuesto por Washington.
Argentina, Colombia, Costa Rica y Paraguay se deslindaron de ese apartado. Además, Argentina expresó su desacuerdo con los puntos relativos a la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, la movilidad académica y los cuidados; Paraguay también se separó del punto sobre inteligencia artificial.
Las diferencias no impidieron que los 22 países alcanzaran una declaración conjunta, a diferencia de la cumbre anterior, celebrada en Cuenca, Ecuador, en 2024, que concluyó sin un documento final debido a las discrepancias entre los gobiernos participantes.
Cuatro acuerdos de cooperación
Además del pronunciamiento político, la Cumbre aprobó cuatro instrumentos para fortalecer la colaboración regional en áreas de interés común.
Uno de ellos es la creación de la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, que busca impulsar la cooperación tecnológica, fortalecer la soberanía digital y cultural de la región y facilitar el desarrollo de modelos de IA adaptados a las lenguas y necesidades de los países participantes. Su adhesión será voluntaria y su aplicación gradual.
También se adoptó la creación de la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil, cuyo propósito es mejorar las capacidades de prevención, anticipación y respuesta ante emergencias. Entre sus herramientas contempla un Sistema de Alerta Temprana Multiamenaza y un mecanismo regional de cooperación para atender desastres.
En materia educativa, la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica establece principios para facilitar los intercambios universitarios, el traslado de expedientes, las dobles titulaciones y los estudios de posgrado entre instituciones de distintos países, de acuerdo con las legislaciones y capacidades nacionales.
El cuarto instrumento es la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos, que busca orientar la construcción y el fortalecimiento de políticas públicas para desarrollar sistemas de cuidados integrales, inclusivos y sostenibles.
Los acuerdos se complementan con la Estrategia de Cooperación Iberoamericana 2027-2030, que establece prioridades comunes en educación, cultura, conocimiento, innovación, desarrollo social, sostenibilidad ambiental, democracia y Estado de derecho.
La Cumbre también marcó el relevo de la Secretaría Pro Tempore, que quedó a cargo de Honduras, país que organizará la siguiente reunión de jefas y jefes de Estado y de Gobierno en 2028.



