El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó este domingo los llamados de algunos de los principales líderes de la industria tecnológica para desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y advirtió que Washington debe mantener su ventaja frente a China.
“Estamos por delante de China en IA, somos el país más sofisticado del mundo y, francamente, quiero que siga siendo así porque quien gana en IA, gana”, dijo Trump a periodistas al margen del Irish Open de golf, en Irlanda, de acuerdo con The Washington Post y Reuters.
Las declaraciones se producen después de que tres de los empresarios más influyentes del sector —Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic; Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI; y Elon Musk, fundador de xAI— respaldaran propuestas para reducir el ritmo de avance de los modelos de IA ante los riesgos que plantea su desarrollo acelerado.
Amodei presentó el sábado un marco de tres pasos para moderar el ritmo de desarrollo y crear mayor margen para evaluar y controlar los riesgos de sistemas cada vez más avanzados. La propuesta recibió posteriormente el respaldo de otros ejecutivos de la industria, entre ellos Altman y Musk.
Trump señaló que podrían establecerse algunas salvaguardas para la inteligencia artificial, pero cuestionó las advertencias que, a su juicio, exageran escenarios que no necesariamente ocurrirán.
“Podemos poner barreras. Podemos hacer esto y aquello. Pero creo que hay muchas fuerzas muy negativas que están planteando cosas que no deberían plantearse y escenarios que no van a suceder”, afirmó.
El debate sobre la velocidad con la que debe avanzar la IA se ha intensificado en Estados Unidos después de que dos investigadores de Anthropic advirtieran que el desarrollo acelerado de esta tecnología podría representar riesgos extremos, incluso para la supervivencia humana.
Amodei reconoció que establecer límites al desarrollo de la IA enfrenta un dilema estratégico debido a la competencia entre Estados Unidos y China. Según el ejecutivo, los incentivos económicos y militares para superar al rival son tan grandes que cualquier mecanismo internacional para verificar que ninguno de los dos países esté incumpliendo los acuerdos tendría que ser extremadamente sólido.
Otro de los investigadores que recientemente dejó Anthropic, Jacob Coxon, planteó la necesidad de una coordinación internacional para evitar que Estados Unidos y China entren en una carrera tecnológica que incremente los riesgos asociados con la inteligencia artificial.
La postura de Trump coincide con la política que su administración ha mantenido durante su segundo mandato, orientada a acelerar el desarrollo de la IA y mantener el liderazgo estadounidense frente a China.
La competencia tecnológica entre ambas potencias también se ha trasladado al terreno de la seguridad nacional. Esta semana, el gobierno estadounidense acusó a seis empresas chinas de IA, entre ellas DeepSeek, Moonshot AI y Alibaba, de utilizar a gran escala una técnica conocida como “destilación” para copiar capacidades de modelos desarrollados por compañías estadounidenses. Beijing rechazó las acusaciones y calificó la destilación como una técnica tecnológica de uso común.
El enfrentamiento plantea así una disyuntiva para Washington: acelerar el desarrollo de la inteligencia artificial para preservar su ventaja frente a China o establecer límites que permitan reducir los riesgos asociados con sistemas cada vez más avanzados.



