La reactivación de pozos existentes en campos terrestres maduros puede requerir inversiones de entre 18 y 25 dólares por barril adicional incorporado, frente a los 50 dólares por barril que puede representar la perforación de pozos nuevos, de acuerdo con un análisis de Centla Energy.
La empresa señaló que el esquema de contratos y asignaciones mixtas impulsado por la Secretaría de Energía (Sener) y Petróleos Mexicanos (Pemex) abre oportunidades para que operadores independientes recuperen producción mediante la rehabilitación de pozos y el aprovechamiento de infraestructura existente.
Según un análisis de Welligence Energy Analytics citado por la compañía, 95 campos convencionales terrestres aportan en conjunto más de 81 mil barriles diarios de petróleo crudo equivalente. Estos campos cuentan con pozos e instalaciones cuyo potencial remanente podría aprovecharse mediante intervenciones técnicas, optimización de los sistemas de producción y adecuaciones de infraestructura.
Centla Energy indicó que la viabilidad de estas operaciones depende de las condiciones técnicas y económicas de cada campo. Entre los factores que deben evaluarse están el potencial productivo de los yacimientos, el estado de los pozos, los sistemas artificiales de producción y las instalaciones superficiales.
La empresa sostuvo que la rehabilitación y optimización de pozos puede reducir los tiempos de ejecución y las necesidades de inversión frente al desarrollo de nuevos proyectos, siempre que exista potencial productivo técnicamente sustentado.
La rentabilidad depende de la infraestructura y los costos
José Bosch, director general de Centla Energy, afirmó que los campos maduros requieren modelos de operación adaptados a sus características.
“El verdadero valor de los campos maduros se detona con modelos de operación diseñados específicamente para su escala”, señaló. Añadió que los operadores independientes pueden contribuir a incrementar la producción nacional y aprovechar instalaciones energéticas existentes.
La compañía destacó que la evaluación económica debe considerar no sólo la inversión de capital por barril adicional recuperable, sino también los costos operativos y el perfil de producción de cada alternativa.
Manejo del agua producida y protección ambiental
Centla Energy advirtió que, en numerosos campos maduros, el aumento de la producción también eleva la proporción de agua asociada al petróleo. Su manejo requiere instalaciones de separación, tratamiento, almacenamiento y disposición o reinyección, dimensionadas conforme a los volúmenes y las características de los fluidos.
La empresa indicó que la reinyección de agua producida en formaciones autorizadas, cuando sea técnica y regulatoriamente viable, puede contribuir a gestionar esos volúmenes y reducir riesgos ambientales. Para ello, subrayó la importancia de mantener la integridad de pozos y ductos, controlar fugas y monitorear las operaciones de manera continua.
“En los campos terrestres, la viabilidad del negocio ya no depende únicamente del precio del crudo, sino de ganarse la permanencia en el territorio”, afirmó Bosch, quien consideró que la disciplina técnica y operativa es fundamental para dar certidumbre a las inversiones y mantener la continuidad de los proyectos.
Centla Energy concluyó que los campos maduros representan una oportunidad para incorporar producción adicional mediante inversiones selectivas y una gestión integral de yacimientos, pozos e instalaciones, condicionada a la viabilidad técnica, el control de costos y el cumplimiento de las medidas de seguridad y protección ambiental.



