El inicio del Mundial de Fútbol 2026 de la FIFA World Cup 2026, previsto para el 11 de junio, implicará un desafío para la infraestructura energética de México, debido al incremento esperado en la demanda eléctrica durante los partidos y su coincidencia con las horas de mayor consumo.
En total, México albergará 13 encuentros distribuidos entre la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, en un periodo que coincide con la temporada de mayor calor, lo que podría intensificar el uso de sistemas de climatización y elevar el consumo energético general.
De acuerdo con estimaciones del sector, durante los minutos previos al inicio de los partidos el Sistema Eléctrico Nacional podría registrar incrementos de entre 3% y 10% en la demanda, derivados del encendido simultáneo de millones de televisores. A ello se suma el fenómeno conocido como TV pickup, que ocurre especialmente durante el medio tiempo, cuando el consumo se redistribuye hacia el uso de iluminación y electrodomésticos.
El impacto sería más relevante en el sector industrial y comercial, particularmente para usuarios bajo la tarifa GDMTH (Gran Demanda en Media Tensión Horaria), donde los costos dependen no sólo del consumo total, sino del horario en que se utiliza la energía. Los partidos vespertinos y nocturnos coincidirán con el llamado “periodo punta”, el momento de mayor costo y saturación del sistema eléctrico.
En este contexto, especialistas advierten que el evento podría traducirse en mayores costos operativos para empresas que no cuenten con estrategias de eficiencia energética o generación propia.
“La justa mundialista pondrá a prueba la gestión financiera operativa de las empresas en México. Ver los partidos implicará una mayor demanda y consumir energía precisamente en las ventanas de tiempo donde la tarifa de la CFE es más costosa debido a los cargos por capacidad. Quienes no cuenten con estrategias de generación en sitio absorberán un impacto directo en sus márgenes operativos”, afirmó Marcos Ripoll, CEO de Solar180.
El estrés del sistema será diferenciado según la región. En ciudades como Monterrey, el uso intensivo de aire acondicionado podría representar entre 40% y 60% del consumo eléctrico durante horarios de transmisión, lo que incrementa la carga sobre redes locales.
A nivel de infraestructura, los estadios también implican un consumo relevante, con demandas estimadas de entre 3 y 5 megavatios por encuentro, además de la presión adicional de fan zones y actividad turística.
Informes de la consultora McKinsey & Company señalan que los picos de demanda derivados de eventos globales suelen acelerar inversiones en resiliencia energética, particularmente en generación distribuida y sistemas de almacenamiento.
En este contexto, soluciones como la energía solar en sitio y los sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) se posicionan como alternativas para reducir la exposición a los picos tarifarios del sistema eléctrico, al permitir una mejor gestión de las curvas de demanda y costos operativos.



