El Banco Mundial llamó a los países en desarrollo a acelerar la adopción de la inteligencia artificial (IA) al considerar que esta tecnología podría permitirles alcanzar en una década avances que, de otro modo, tardarían un siglo, siempre que implementen políticas públicas adecuadas y aprovechen las herramientas ya disponibles.
En el informe La promesa de la inteligencia artificial, el organismo sostiene que las economías emergentes tienen una oportunidad inédita para impulsar su crecimiento, mejorar los servicios públicos y elevar la productividad sin necesidad de desarrollar sus propios modelos de IA de gran escala. En lugar de ello, recomienda adaptar tecnologías existentes a las necesidades locales.
El Banco Mundial señala que la IA puede contribuir a reducir la escasez de personal especializado en sectores como la salud, la educación, la agricultura y la justicia. Entre los casos citados destacan un tutor de matemáticas mediante mensajes de texto utilizado en Ghana y un sistema de apoyo al diagnóstico médico implementado en Bangladés, experiencias que muestran cómo la tecnología puede ampliar el acceso a servicios esenciales en países con recursos limitados.
A diferencia de las economías avanzadas, donde la inteligencia artificial plantea mayores riesgos de sustitución de empleos, el organismo considera que en los países en desarrollo la tecnología tiene un mayor potencial para complementar el trabajo humano, elevar la productividad y ampliar las oportunidades económicas, debido a la menor exposición de sus mercados laborales a la automatización.
No obstante, el Banco Mundial advirtió que los beneficios de la IA no serán automáticos. Para aprovechar su potencial, los gobiernos deberán fortalecer la infraestructura digital, ampliar el acceso a internet y la electricidad, invertir en capacitación y habilidades digitales, y establecer marcos regulatorios que mitiguen riesgos como la desinformación, los sesgos algorítmicos, la concentración del mercado y la dependencia tecnológica.
El informe también destaca que la inteligencia artificial se está difundiendo con mayor rapidez que innovaciones anteriores, como la electricidad o internet, lo que reduce el margen de tiempo para que las economías emergentes reaccionen. Si los países retrasan su adopción, advierte el organismo, podrían ampliar la brecha de productividad y competitividad frente a las economías más desarrolladas.
Para el Banco Mundial, el reto no consiste en competir con las grandes empresas tecnológicas en el desarrollo de modelos de frontera, sino en utilizar la inteligencia artificial para resolver problemas concretos de desarrollo, mejorar la prestación de servicios públicos y acelerar el crecimiento económico de manera inclusiva.



